Copiloto de Flydubai intenta estrellar un vuelo con 174 pasajeros y provoca alarma internacional
Un vuelo comercial con destino a Tel Aviv terminó en una emergencia de alto riesgo tras la agresión de un copiloto a su comandante. La tripulación y varios pasajeros lograron contenerlo y desviar la aeronave a Tabuk, en Arabia Saudita.En la historia de la aviación comercial, la cabina de un avión siempre fue el último lugar donde debía quebrarse la confianza entre colegas; por eso, cuando un copiloto es acusado de intentar estrellar una aeronave, el episodio remite de inmediato a los protocolos más sensibles de seguridad aérea. Eso fue lo que ocurrió en un vuelo de FlyDubai con destino a Tel Aviv, que terminó en una emergencia sobre Arabia Saudita y con 174 pasajeros a bordo.
El incidente, ocurrido el miércoles, obligó a desviar el Boeing 737 y realizar un aterrizaje de emergencia en Tabuk, Arabia Saudita. Según informó el fiscal general de Emiratos Árabes Unidos, Hamad Saif Al Shamsi, el copiloto “intentó cometer un acto terrorista” y agredió al capitán en pleno vuelo con el objetivo de precipitar la aeronave.
El ataque en la cabina y la reacción de la tripulación
Durante el trayecto, el copiloto —identificado por varios medios como el omaní Hamam al-Hammami— atacó al comandante Smit Machchhar, de nacionalidad india, con el hacha de emergencia de la cabina. La situación se agravó de inmediato, pero el capitán logró introducir el código 7500, utilizado en casos de secuestro o interferencia ilícita, y consiguió abrir la puerta de la cabina.
En ese momento, algunos pasajeros irrumpieron para reducir al agresor, mientras que un segundo equipo de pilotos de civil que viajaba a bordo tomó el control del Boeing 737. El episodio dejó en evidencia la importancia de los procedimientos de acceso a cabina reforzados tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, que transformaron para siempre la seguridad aérea mundial.
Uno de los pasajeros que intervino, identificado como el plomero Yaniv, relató cómo logró inmovilizar al atacante: “Le hice una llave de estrangulamiento y lo saqué de la cabina primero. Intentaba destruir el panel de control”.
Tras la pelea en la cabina, el avión perdió cerca de 5200 metros de altitud en un minuto, según datos de Flightradar24. La rápida reacción permitió estabilizar el vuelo y concretar el aterrizaje de emergencia en Arabia Saudita, donde el copiloto quedó detenido.
Sospechas de radicalización y antecedentes del copiloto
Diversos medios señalaron que Hamam al-Hammami había sido apartado de la aviación en Omán por sus opiniones extremistas y que las autoridades de ese país le habían prohibido volar. Ese dato, sumado a los antecedentes que se fueron conociendo, reforzó la hipótesis de una posible radicalización previa.
Según CNN y ABC News, el copiloto ya había sido separado el año pasado de la aerolínea nacional de Omán por sospechas de radicalización. Además, se informó que había pasado tiempo en Siria, lo que alimentó las sospechas sobre eventuales vínculos con grupos radicales, y que en su etapa de formación fue hallado en posesión de material extremista.
Tras el ataque, el piloto Smit Machchhar dijo al Canal 16 de Israel que su colega se había sumado a Flydubai hacía ocho meses. “Rezaba en exceso durante todo el día y se negaba a estrechar la mano de las mujeres”, declaró.
En términos de antecedentes, los controles sobre tripulaciones con posible exposición a entornos extremistas se han vuelto un punto crítico para las aerolíneas desde la expansión del terrorismo transnacional en Medio Oriente y Europa. La combinación de antecedentes personales, señales conductuales y acceso a aeronaves comerciales suele ser analizada con especial cuidado por las autoridades aeronáuticas.
Repercusiones internacionales y medidas tras el incidente
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, aseguró que el sospechoso fue objeto de “adoctrinamiento islamista radical” y que intentó estrellar el avión. También anunció que se investigará cómo el copiloto obtuvo autorización para operar vuelos con destino a Israel, pese a las restricciones para pilotos de países sin relaciones diplomáticas con ese país.
El presidente estadounidense, Donald Trump, advirtió que si se comprobaba una conexión con Irán, habría represalias severas. Mientras tanto, este sábado, tras la suspensión de vuelos por el incidente, un avión con pasajeros israelíes procedente de Emiratos Árabes Unidos aterrizó nuevamente en Tel Aviv.
Análisis y proyecciones: el caso puede acelerar revisiones internas en aerolíneas del Golfo y endurecer los filtros de contratación, monitoreo de conducta y evaluación psicológica de tripulantes. También podría reabrir el debate sobre el equilibrio entre privacidad, seguridad laboral y control preventivo en una industria que ya opera con protocolos muy estrictos. Si las investigaciones confirmaran una motivación ideológica, el episodio se sumaría a la lista de amenazas no convencionales que obligan a reforzar la seguridad “desde dentro” de la propia operación aérea.
Evolución del tema: en los últimos años, la seguridad aérea pasó de centrarse casi exclusivamente en amenazas externas a prestar mayor atención a riesgos internos, incluidos antecedentes ideológicos, señales de aislamiento o cambios de conducta. En paralelo, la normalización parcial de vínculos entre algunos países árabes e Israel había impulsado más rutas y vuelos directos o de conexión, pero también elevó la sensibilidad política de cualquier incidente que involucre trayectos hacia Tel Aviv. Este hecho vuelve a poner en primer plano la cooperación entre aerolíneas, reguladores y servicios de inteligencia para detectar riesgos antes de que se conviertan en una crisis en pleno vuelo.
























