Petro alerta por la caída del peso y su impacto en la deuda y los alimentos
La depreciación del peso frente al dólar encendió las alarmas en Colombia por su efecto sobre la deuda externa y los precios de los alimentos importados. Gustavo Petro cuestionó el movimiento y pidió reforzar la producción local y subsidiar fertilizantes.“En el siglo XX el dólar dejó de ser solo una moneda para convertirse en el principal termómetro del poder económico global”, una idea que ayuda a dimensionar por qué cada movimiento cambiario en América Latina impacta de inmediato sobre la deuda, la inflación y el costo de vida. En ese marco, Gustavo Petro volvió a poner el foco en la presión sobre el peso colombiano y en sus efectos sobre la economía real.
El expresidente Gustavo Petro cuestionó la depreciación del peso colombiano frente al dólar entre el 18 y el 25 de septiembre, un movimiento que, advirtió, puede elevar el costo de la deuda externa y encarecer los alimentos importados en el país. La moneda local registró el peor desempeño semanal entre las principales divisas de América Latina.
El dólar pasó de $3.183 a $3.291 en ese período, una suba de 3,40% que borró parte de la apreciación previa del peso. El comportamiento contrastó con el de Chile, donde el USD/CLP avanzó apenas 0,16%, desde 959,48 hasta 961, según el informe Pulso Económico Semanal de Global66.
Petro reaccionó mediante un mensaje en X, donde sostuvo: “Cuando llegamos a ser la moneda de mejor desempeño del mundo ahora somos la moneda de peor desempeño de Latinoamérica. Esto agrava el endeudamiento externo del país, la inflación de alimentos a menos que se promueva la producción de alimentos y fertilizantes subsidiados en Colombia”.
El exmandatario se refirió a una “revaluación”, aunque la variación registrada correspondió a una depreciación del peso: la cotización del dólar aumentó y, por lo tanto, se necesitaron más pesos para adquirir la moneda estadounidense.
La presión sobre el peso coincidió con un fortalecimiento internacional del dólar. El índice DXY, que mide la evolución de la divisa estadounidense frente a una cesta de monedas, cerró la semana en 100,70 puntos, frente a 99,93 de la semana anterior, un incremento de 0,77%.
Los rendimientos de la deuda pública de Estados Unidos respaldaron esa fortaleza. El bono del Tesoro a 10 años pasó de 4,99% a 5,16%, un aumento de 17 puntos básicos, mientras que el título a 20 años llegó a 5,4%.
Los indicadores preliminares de actividad de septiembre en Estados Unidos superaron las previsiones del mercado tanto en manufacturas como en servicios. Ese resultado reforzó las expectativas de que la Reserva Federal mantuviera una política monetaria restrictiva.
FedWatch asignaba una probabilidad de 72,3% a un aumento de 25 puntos básicos en octubre y de 58,4% a otra suba de tasas en diciembre, de acuerdo con las estimaciones recopiladas por Global66.
La suba del tipo de cambio incrementa en pesos el valor de las obligaciones externas del Estado y de las empresas que mantienen deudas denominadas en dólares. También puede trasladarse a los precios de productos importados y de insumos agrícolas adquiridos fuera del país.
Petro propuso ampliar la producción nacional de alimentos y subsidiar fertilizantes para reducir la exposición de los precios internos a las fluctuaciones cambiarias. Los insumos agrícolas importados pueden encarecerse cuando el dólar gana valor frente al peso.
Medio Oriente y la cotización prevista para el peso
Las tensiones geopolíticas sumaron presión sobre las monedas emergentes. El reporte mencionó el endurecimiento de las amenazas de Donald Trump contra Irán durante su intervención ante la Asamblea General de las Naciones Unidas y la falta de un acuerdo sobre la apertura del Estrecho de Ormuz.
La persistencia de ese conflicto mantuvo una prima de riesgo sobre los mercados energéticos y favoreció la demanda de dólares como activo de refugio. Cualquier modificación del escenario en Medio Oriente podría ampliar la volatilidad cambiaria.
En otros mercados, el petróleo WTI cayó 3,82% hasta USD 92,41; el oro retrocedió 2,33%, hasta USD 4.321; y el cobre subió 1,05%, con un cierre semanal de USD 6,76 por libra.
La evolución del USD/COP dependerá de los próximos datos de inflación y empleo en Estados Unidos, de la decisión de tasas del Banco de la República y de la publicación de la tasa de desempleo en Colombia.
Si las nóminas estadounidenses se debilitan y la inflación se modera, el dólar podría corregir hacia una franja de $3.200 a $3.240.
Un mercado laboral estadounidense más fuerte y una inflación persistente, en cambio, podrían llevar la cotización a un rango de $3.350 a $3.400. Global66 ubicó un soporte técnico para el dólar en $3.220 y una resistencia en $3.350.
Análisis y proyecciones
En términos económicos, el caso colombiano refleja un patrón recurrente en América Latina: cuando el dólar se fortalece y la Reserva Federal mantiene tasas elevadas, las monedas emergentes suelen quedar más expuestas por su mayor sensibilidad al flujo de capitales y al apetito global por riesgo. En ese contexto, la discusión no se limita al tipo de cambio, sino a su transmisión a la inflación, al costo financiero del Estado y al precio de los alimentos, un terreno especialmente sensible en economías importadoras de insumos.
Si la presión cambiaria se prolonga, el Gobierno y el banco central enfrentarán un dilema clásico: defender la estabilidad de precios sin sofocar la actividad económica. Por eso, las medidas mencionadas por Petro —más producción interna y subsidios a fertilizantes— apuntan a reducir la dependencia externa, aunque sus resultados suelen requerir tiempo, coordinación fiscal y capacidad de ejecución. A mediano plazo, la trayectoria del peso dependerá tanto del frente externo como de la confianza interna en la política económica y monetaria.
Evolución reciente del tema
En los últimos años, la relación entre Petro y el mercado cambiario ha estado marcada por una discusión de fondo sobre el modelo económico colombiano. Desde su llegada al poder, el debate se concentró en cómo reducir la vulnerabilidad del país frente a choques externos, especialmente en alimentos, combustibles y deuda en moneda extranjera. Con el correr de los meses, la agenda oficial fue combinando mensajes de soberanía productiva con llamados a amortiguar el impacto de la volatilidad global.
En paralelo, el mercado ha ido ajustando su lectura sobre Colombia según el ciclo de tasas en Estados Unidos, las decisiones del Banco de la República y el contexto geopolítico. Así, el peso pasó de períodos de fuerte recuperación a episodios de corrección abrupta, lo que muestra que la moneda sigue muy condicionada por factores internacionales. En ese marco, la postura de Petro se ha vuelto más enfática en la necesidad de sustituir importaciones sensibles y proteger el poder de compra interno, especialmente en alimentos y fertilizantes.





















