Cerró Pandanés, la cadena de panaderías que llegó a 25 locales
La cadena de panaderías Pandanés bajó sus persianas tras acumular una fuerte deuda y caer en concurso preventivo. El cierre se suma a un escenario de desplome del consumo y tensión creciente para las pymes del sector.“El pan ha sido, históricamente, el termómetro más sensible de la economía popular”: cuando la mesa se achica, lo primero que cambia no suele ser un gran gasto, sino los productos cotidianos. Bajo esa lógica, el cierre de Pandanés vuelve a exponer la fragilidad del consumo y el impacto directo de la recesión sobre las pymes alimenticias.
Cerró una cadena de panaderías que llegó a tener 25 locales en la Ciudad. Meses antes, la firma había pedido el concurso preventivo por “la incertidumbre, la recesión, la inflación y el incremento significativo en los costos”, factores que, según la propia empresa, provocaron “una caída abrupta y persistente del consumo”.
Según la Cámara de Industriales Panaderos, en los últimos años se redujo un 60% el consumo de pan y más del 80% el de facturas. En paralelo, cerraron más de 300 mil panaderías y se perdieron 17 mil puestos de trabajo, en un deterioro que la actividad viene atribuyendo al encarecimiento de insumos, la caída del poder adquisitivo y la retracción de la demanda.
Pandanés no fue la excepción. Tras pedir el concurso en noviembre de 2025, pasó de 150 a 118 trabajadores y redujo su presencia a locales en Palermo, Recoleta, Barrio Norte, Cañitas, Balvanera, Colegiales, Belgrano, Villa Crespo, Villa Ortúzar, Villa del Parque, Villa Urquiza y Caballito. La cadena había comenzado a operar en 2016 y en 2022 inauguró una fábrica de 1700 metros cuadrados, concebida para abastecer 50 sucursales.
Durante la madrugada del viernes, desde la empresa le avisaron a sus empleados que no se presentaran a trabajar. “La situación llegó a un punto en el que la empresa se quedó sin los fondos necesarios para continuar funcionando y para afrontar las obligaciones que tiene por delante”, señala el mensaje que recibieron los trabajadores.
En términos de evolución sectorial, el caso se inscribe en una tendencia que se profundizó en los últimos años: menos ventas, mayor presión financiera y recorte de estructuras. La expansión de cadenas como Pandanés durante etapas de mayor consumo contrasta con la actual fase de ajuste, en la que muchas firmas medianas y grandes pasan de crecer en locales a buscar aire mediante concursos, cierres parciales o, directamente, la quiebra.
Análisis y proyecciones: el cierre refuerza la idea de que, en un contexto de caída del ingreso real, los negocios intensivos en consumo diario suelen ser de los primeros en resentirse. Si los costos continúan por encima de la capacidad de traslado a precios y el consumo no se recompone, es probable que el sector siga viendo cierres, achicamiento de planteles y menor inversión. Para las pymes, la combinación de deuda acumulada, financiamiento caro y ventas en baja suele acelerar procesos que antes podían demorarse meses o años.
Semanas atrás había cerrado la cadena de jugueterías Tío Mario, con más de 30 años en el rubro, en medio de la caída de ventas del sector. Apio Verde, otra juguetería, también cerró algunas de sus sucursales, en un panorama que muestra que la contracción no se limita a un solo rubro, sino que golpea a distintos segmentos del comercio minorista.
Así, el caso Pandanés se suma a una secuencia de señales de alarma para el comercio de cercanía: menos demanda, más costos y menos margen para sostener operaciones con estructura amplia. En esa ecuación, las cadenas que alguna vez apostaron a expandirse hoy enfrentan el desafío opuesto: sobrevivir con menos locales, menos personal y una demanda cada vez más débil.
























