Egmond Molina volvió a romper el récord de peso muerto con un dedo

El arubeño Egmond Molina se quedó con la marca vigente de peso muerto con un solo dedo al levantar 159 kilos. La disciplina vivió una intensa sucesión de récords desde 2024 y volvió a mostrar una disputa cada vez más exigente entre atletas de distintos países.

La historia de los récords de fuerza suele avanzar por centímetros, pero a veces también por un solo dedo: en 2026, el arubeño Egmond Molina volvió a llevar esa premisa al límite al levantar 159 kilogramos y recuperar el récord vigente de peso muerto con un solo dedo, según difundió Guinness World Records.

Con esa marca, Molina superó en 6,40 kilos el registro anterior y regresó a lo más alto de una categoría que, desde 2024, cambió de dueño en repetidas ocasiones. Conocido como “La Grúa Humana”, el deportista de Aruba ya había ostentado el récord en dos oportunidades: primero en marzo de 2024, con 138,50 kilos, y luego en agosto de 2025, cuando volvió a imponer su nombre con 151,5 kilos.

Su último intento se realizó en enero de 2026, y le permitió superar la marca que el finlandés Juha Andersson había establecido apenas un mes antes. Guinness World Records difundió el récord vigente el 1 de octubre de 2026.

La marca subió casi 30 kilos en menos de cuatro años

La pelea por el primer puesto se aceleró de manera notable a partir de 2024. Tras los 138,50 kilos de Molina, el chino Liu Weiqiang elevó la vara a 144,72 kilos en febrero de 2025. Medio año después, el arubeño retomó la cima con 151,5 kilos, aunque la posición volvió a cambiar en diciembre de ese mismo año, cuando Andersson alcanzó 152,60 kilos. La respuesta de Molina, con 159 kilos, reescribió nuevamente la tabla.

El crecimiento de esta especialidad es llamativo: entre febrero de 2022 y enero de 2026, el récord pasó de 129,50 a 159 kilogramos. En menos de cuatro años, el incremento fue de 29,50 kilos, una evolución que refleja tanto la mejora técnica como la preparación física extrema exigida por una disciplina en la que la fuerza de agarre, la estabilidad del tronco y la tolerancia al dolor en la mano resultan decisivas.

Molina describió esa rivalidad en declaraciones recogidas por Guinness World Records. “Esta categoría ha sido un campo de batalla activo, de ida y vuelta. Cada vez que el mundo creyó que me habían vencido, regresé para romper el récord una y otra vez y defender el orgullo de mi nación”, afirmó.

Benik Israelyan sostuvo la marca durante diez años

Antes de esta serie de cambios rápidos, el récord permaneció intacto durante una década. El armenio Benik Israelyan había levantado 116,90 kilos con el dedo medio de la mano derecha en junio de 2011 y luego mejoró su propia marca hasta 121,70 kilos en febrero de 2012.

Ese registro se mantuvo sin modificaciones hasta febrero de 2022, cuando el británico Steve Keeler alcanzó 129,50 kilos. Con ese levantamiento superó por 7,80 kilos la cifra de Israelyan y puso fin a una larguísima etapa de estabilidad en la cima.

Los antecedentes muestran una evolución desigual: mientras la marca de Israelyan resistió 10 años, desde 2024 el primer lugar pasó por manos de atletas de Aruba, China y Finlandia en un lapso inferior a dos años. Ese contraste sugiere que la disciplina ingresó en una fase de mayor competitividad, probablemente impulsada por la difusión global de los récords y por entrenamientos más especializados en agarre y fuerza isométrica.

El meñique conserva una categoría con 110 kilos

El levantamiento con un solo dedo también cuenta con una variante reservada para el meñique. En esa modalidad, el récord vigente pertenece al armenio Suren Aghabekyan, quien levantó 110 kilos en marzo de 2013, de acuerdo con Guinness World Records.

La primera marca de esta prueba fue establecida por el británico Barry Anderson, con 89,6 kilos en octubre de 2000. Más tarde, el chino Lu Zhonghao elevó el récord a 91,6 kilos en julio de 2006.

Después, el noruego Kristian Holm lo mejoró dos veces: llegó a 95,38 kilos en marzo de 2007 y a 104,43 kilos en noviembre de 2008. En septiembre de 2013, el chino Gong Taihong subió la vara hasta 106,1 kilos, hasta que finalmente Aghabekyan llevó la disciplina a su techo actual.

Análisis y proyecciones

La progresión de estos récords muestra un patrón habitual en las disciplinas extremas: largos períodos de estabilidad seguidos por saltos bruscos cuando aparecen nuevos atletas, mejores técnicas o métodos de preparación más específicos. En este caso, el peso muerto con un dedo parece haber pasado de ser una curiosidad de nicho a una competencia con circuitos más visibles, lo que suele traducirse en mayor profesionalización y en intentos más frecuentes por destronar la marca vigente.

Si la tendencia continúa, es razonable pensar que el récord seguirá moviéndose en márgenes relativamente pequeños, pero con una presión competitiva creciente. En pruebas tan delicadas, cada kilo adicional representa una combinación de biomecánica, riesgo físico y entrenamiento milimétrico. Por eso, la próxima frontera no dependerá solo de la fuerza bruta, sino también de la capacidad de sostener el agarre sin comprometer la integridad de la mano y la muñeca.

En ese contexto, la figura de Molina se consolida como la de un especialista capaz de responder rápido a cada nuevo desafío. La sucesión de récords entre Aruba, China, Finlandia y el resto de los contendientes sugiere que la categoría seguirá muy activa y que, al menos por ahora, el techo de los 159 kilos podría no ser definitivo.