Algodón, tabaco y arroz en Corrientes: ¿cuándo nos fuimos al carajo?
Corrientes cambió su manera de producir. El arroz multiplicó sus cosechas, el tabaco perdió superficie y el algodón quedó lejos de su antigua presencia. En el Rancho de la Cambicha, los recuerdos de quienes trabajaron esos campos abren una pregunta: ¿qué pasó con las familias que vivían de esa producción?
Jagua Arandú — Desde el Rancho de la Cambicha
El sábado a la noche se armó un quilombo en el Rancho de la Cambicha.
La semana había traído bastante embole. La plata no alcanza, las cuentas esperan y cada noticia parece venir con una explicación que necesita otra explicación. La noche estaba bien regada y nadie tenía demasiadas ganas de escuchar un discurso.
Estaba Ziriaco, que fue taipero durante muchos años. También Camba Chilcales, de casi un metro noventa, que había trabajado en el algodón por la Cuarta Sección de Goya. Y Víctor, militante peronista, hombre del mundo tabacalero y del Instituto Provincial del Tabaco, que tenía entre sus recuerdos aquella vez que le plantó sus reclamos a Galtieri cuando vino a Goya.
Pirulo, con su pinta de Peaky Blinders, andaba jugando con el control. Encontró un informe sobre la producción correntina de los años setenta y dejó la pantalla quieta.
Ahí empezó todo.
—Por aquellos años acá se producían ciento treinta y siete mil toneladas de arroz —dijo Ziriaco—. Vos encontrabas laburo. El patrón te buscaba.
Camba Chilcales se acomodó en la silla.
—Mi chamigo, en algodón plantábamos casi veintitrés mil hectáreas.
Víctor levantó la mano.
—Una sola cosa quiero que escuchen. Hagan silencio. En tabaco llegamos a pasar los veintisiete millones de kilos.
Recordó al ingeniero Mandy Bonello hablando por LT6. Recordó también un padrón del IPT que, según su memoria, superaba los diez mil productores.
—Te digo posta. No estoy en pedo.
El Jagua miró la pantalla. Después los miró a ellos.
Los números necesitaban fechas. Los recuerdos necesitaban escucharse.
Las cifras y los hombres que estaban detrás
La serie oficial permite precisar algunos de aquellos recuerdos.
Las 137.000 toneladas de arroz corresponden a la campaña 1976/77, con 45.000 hectáreas sembradas y un rendimiento de aproximadamente 3.149 kilos por hectárea cosechada. La mayor superficie arrocera de las campañas iniciadas en los setenta llegó después: 57.400 hectáreas en 1978/79.
En algodón, la campaña 1977/78 registró 23.300 hectáreas sembradas y 19.800 toneladas de producción, con un rendimiento de 900 kilos por hectárea cosechada.
La serie histórica por tipo comercial registra 27.167 toneladas de tabaco criollo correntino en 1974/75. Esa clasificación requiere conservarse al comparar: no debe confundirse automáticamente con el total provincial de todas las variedades.
Pero había otro dato que acercaba la discusión al Rancho.
Una investigación histórica basada en la encuesta tabacalera de 1970 identifica 6.057 unidades productivas solamente en Goya, Lavalle y San Roque. No era el total de Corrientes. Eran tres departamentos con miles de explotaciones vinculadas al tabaco.
La cifra de más de diez mil productores que recordaba Víctor queda como testimonio hasta localizar aquel padrón. También necesita su año la referencia al 40% de la producción nacional: el estudio consultado la sitúa en 1963, y señala que la participación había descendido al 13,2% en 1969. No corresponde trasladarla a 1974.
Precisar esas diferencias ayuda a entender la historia que estaban contando.
Más arroz, menos productores
La campaña arrocera 2025/26 dejó en Corrientes 713.668 toneladas, sobre 96.800 hectáreas sembradas. El rendimiento alcanzó 7.384 kilos por hectárea cosechada.
Frente a las 137.000 toneladas de 1976/77, el volumen es más de cinco veces mayor. Hay avances productivos que se reconocen en esos resultados.
Ahora viene la pregunta de Ziriaco.
¿Cuántos participan?
Pedro Tomasella, referente arrocero, recordó en mayo de este año que en los setenta había 360 productores y estimó que actualmente quedaban, como máximo, 50 productores “genuinos”. Es su testimonio y su estimación, no una comparación censal.
El registro del INASE para 2023/24 ofrece una medida documentada: 75 productores en Corrientes, de los cuales 37 Grandes Usuarios de Semilla reunían el 94,45% de la superficie declarada.
Se puede producir mucho más y tener menos productores independientes. La cosecha muestra una parte del resultado. La distribución de las oportunidades muestra otra.
El taipero y la pregunta por el trabajo
—¿Y cuántos taiperos poriahu quedan? —preguntó Ziriaco.
El Jagua se lo imaginó recorriendo las taipas, en patas, con la pala al hombro, una galleta y chicharrón cuí en el bolsillo.
Era la imagen de un oficio, de un cuerpo y de un conocimiento del agua aprendido trabajando. Saber dónde reforzar, por dónde se escapa el riego y cuándo hay que actuar.
La memoria del Rancho conserva al patrón que buscaba al trabajador y lo protegía. La historia también registra precariedad: en aquellas 6.057 unidades tabacaleras, apenas el 37,9% correspondía a propietarios. Muchos trabajaban tierra ajena bajo distintas formas de dependencia.
Por eso la pregunta merece ir más lejos que la nostalgia.
¿Qué trabajo reemplazó al que desapareció? ¿Quién pudo capacitarse? ¿Quién siguió produciendo y quién tuvo que irse?
Todavía nos falta una serie comparable de empleo para responder cuánto cambió cada oficio. Pero esa información debe ocupar un lugar junto a las toneladas.
Bienvenido el capital. Veamos qué deja
Pirulo volvió a tocar el control y apareció Tether.
Una empresa del mundo de las monedas digitales había adquirido acciones hasta alcanzar el 70% de Adecoagro, operación confirmada en abril de 2025. Adecoagro tiene actividad arrocera en Corrientes. La conexión entre las finanzas digitales y nuestros campos es concreta.
—Cuando el dinero silba, el perro baila —dijo el Jagua.
Bienvenido el capital que permite invertir, producir y abrir mercados.
La evaluación empieza al mirar sus resultados: obras, tecnología, puestos de trabajo, proveedores locales, condiciones laborales y oportunidades para quienes tienen una explotación pequeña.
Comprar acciones cambia quién controla una empresa. Sus consecuencias para una comunidad deberán comprobarse en lo que ocurra después.
La concentración productiva que muestran los registros tampoco puede atribuirse entera a una compra de 2025. Tiene una trayectoria que debemos reconstruir.
¿Cuándo nos fuimos al carajo?
La pregunta quedó dando vueltas por el Rancho.
El tabaco cerró la campaña 2025/26 con 1.220.230 kilos de criollo correntino acopiados. El comunicado oficial informó 1.020 productores vinculados a la actividad provincial. Son referencias distintas de la encuesta de 1970, pero ambas obligan a mirar el tamaño y la transformación de aquel mundo rural.
El algodón necesita todavía completar sus datos actuales. El arroz muestra crecimiento de producción junto con concentración de superficie.
No hay una sola fecha capaz de explicar todo. Habrá que revisar precios, crédito, tecnología, acceso a la tierra, decisiones públicas y cambios de mercado. Y seguir el recorrido de las familias: cuáles permanecieron, cuáles cambiaron de actividad y cuáles se fueron.
Camba Chilcales se quedó mirando sus manos. Víctor volvió a mencionar el padrón. Ziriaco insistió con los taiperos.
El Jagua dejó el control sobre la mesa.
Una provincia necesita producir más. También necesita saber qué lugar encuentran sus habitantes en esa producción.
Porque detrás de aquella pala al hombro había una familia que esperaba el ingreso del trabajo. Y detrás de cada familia había un almacén, una escuela, un paraje y una vida que intentaba seguir.
La pregunta del Rancho merece una respuesta que llegue hasta allí.
























