Juicio por la fuga de Carmona: buscan definir si hubo complicidad

El 28 de octubre comenzará en Córdoba el juicio por la fuga de Roberto José Carmona, condenado a prisión perpetua y escapado durante una salida transitoria en 2022. La causa pondrá bajo la lupa posibles fallas de custodia, mensajes entre penitenciarios y el rol de su esposa en la evasión.

“La puerta abierta de una prisión puede costar una vida”, suele resumir la criminología cuando analiza los errores de custodia en casos de alta peligrosidad; esa máxima vuelve a cobrar sentido en Córdoba, donde el 28 de octubre comenzará el juicio por la fuga de Roberto José Carmona, el condenado a prisión perpetua que escapó durante una salida transitoria y, horas después, asesinó al taxista Javier Bocalón.

El debate se desarrollará en la Cámara 8ª del Crimen de Córdoba, con participación de jurados populares y durante tres jornadas. En el banquillo estarán seis penitenciarios chaqueños y Ángela Etudie, esposa de Carmona, acusados por incumplimiento de los deberes de funcionario público y favorecimiento doloso de evasión.

Carlos Nayi, abogado de la familia Bocalón, adelantó que el eje de la acusación será determinar si la evasión fue consecuencia de una cadena de errores o si existió una colaboración deliberada para que Carmona pudiera escapar. “No fue una simple negligencia”, sostuvo el letrado, al marcar la posición de la querella.

El escape de Carmona: fallas, sospechas y una investigación que apunta más alto

El 13 de diciembre de 2022, mientras la Selección argentina jugaba la semifinal del Mundial de Qatar, Carmona —también conocido como “La hiena humana”— salió de la cárcel para visitar a su esposa en su casa del barrio Las Violetas. Pese a su extenso prontuario, el hombre condenado por tres homicidios, entre ellos el de una adolescente de 16 años, había accedido al beneficio de las salidas transitorias.

Según la acusación, aprovechó la atención que generaba el partido para ejecutar el plan de fuga. Les dijo a los guardias que iba a dormir la siesta y, sin vigilancia en la puerta, escapó con una llave que, siempre de acuerdo con la hipótesis fiscal y querellante, le habría facilitado su mujer.

Para la parte acusadora, el episodio debe ser examinado como un conjunto y no como hechos aislados. Nayi sostuvo que no puede leerse la fuga solo como un descuido puntual, sino como parte de una secuencia de decisiones y omisiones que, en su visión, facilitaron el escape de uno de los asesinos más temidos del país.

El abogado remarcó además un dato que considera decisivo: había seis custodios para un solo detenido y, aun así, la puerta principal quedó sin vigilancia. “La puerta no fue violentada, la llave estaba disponible y luego aparecieron comunicaciones entre los penitenciarios para coordinar una versión”, detalló. Para la querella, esa combinación excede el terreno de la simple imprudencia.

Los mensajes de WhatsApp que pueden ser una pieza clave

Uno de los elementos con mayor peso probatorio en el debate serán los mensajes intercambiados por los penitenciarios inmediatamente después de la fuga. En el grupo de WhatsApp denominado “Comisión”, los agentes habrían conversado sobre la necesidad de unificar sus versiones de lo ocurrido.

Nayi aseguró que esos chats tienen un valor probatorio muy importante. En los mensajes, explicó, se habla expresamente de decir todos aproximadamente lo mismo y aparece la referencia a que “la señora también nos quiere ayudar... con la mentira”. Para el letrado, ese contenido resulta central para analizar si existió una actuación coordinada entre los imputados.

En causas de evasión, la prueba digital suele ser determinante porque permite reconstruir las comunicaciones inmediatas posteriores al hecho, un aspecto que en la última década ganó un peso creciente en la investigación penal. Allí donde antes predominaban las declaraciones de los agentes, hoy los teléfonos y los mensajes suelen convertirse en una fuente clave para contrastar versiones.

La llave y el rol de la esposa de Carmona

Otro de los puntos que deberá resolver el tribunal es qué participación tuvo Ángela Etudie en la fuga. El hecho ocurrió en su casa, ella conocía los accesos y las llaves y, de acuerdo con la acusación, habría tenido conocimiento previo de la intención de Carmona de escapar.

La querella sostiene que Etudie no tuvo un papel meramente pasivo. Sobre la llave utilizada para concretar la evasión, Nayi fue preciso al señalar que deberá determinarse si le fue entregada directamente a Carmona o si fue dejada deliberadamente a su alcance.

Ese aspecto puede resultar decisivo para establecer si efectivamente existió una participación concreta de la esposa del condenado en el favorecimiento de la fuga. En términos jurídicos, la diferencia entre omisión, ayuda indirecta y colaboración dolosa puede cambiar por completo la gravedad penal de la conducta atribuida.

El crimen del taxista, una muerte evitable

La familia Bocalón llegará al juicio con una pregunta que atraviesa toda la causa: cómo un preso con el historial criminal de Carmona pudo quedar sin custodia y salir de una casa sin encontrar obstáculos.

Javier Bocalón era taxista y aquel 13 de diciembre de 2022, mientras la Selección argentina se enfrentaba con Croacia en la semifinal de la Copa del Mundo, salió a trabajar. “Él deseaba ver el partido, pero había un interés superior. Necesitaba trabajar porque era el sostén de su familia”, relató Nayi al reconstruir el contexto en que la víctima quedó expuesta al crimen.

En plena fuga, Carmona se cruzó con Bocalón en la calle, se subió al taxi y lo asesinó, convirtiéndolo en una víctima circunstancial de su raid. Más tarde fue recapturado. La querella insiste en que el objetivo de este juicio no es volver a discutir la autoría material del homicidio, sino determinar qué hechos previos permitieron que el condenado estuviera en condiciones de cometerlo.

“Lo que este juicio debe determinar es cómo fue posible que un condenado de esa peligrosidad, custodiado por seis agentes, lograra quedar solo y salir de la casa sin tener que sortear ningún obstáculo”, cuestionó el abogado. Y agregó una de las claves de la acusación: si uno de esos mecanismos de custodia hubiera funcionado, la fuga podría no haberse producido.

Para la familia Bocalón, entonces, el debate representa una instancia distinta pero íntimamente ligada al crimen: reconstruir qué ocurrió antes de que Carmona llegara a la calle y quiénes tuvieron responsabilidad en que pudiera escapar.

Un historial marcado por la violencia

La trayectoria criminal de Carmona comenzó cuando tenía solo 10 años, cuando cometió su primer robo. Desde entonces pasó por institutos de menores y cárceles de todo el país.

Antes de matar al taxista, ya había asesinado a dos reclusos en distintas peleas dentro de prisión y a Gabriela Ceppi en 1986, un caso que conmocionó a Córdoba. Su figura quedó asociada a una violencia extrema y reiterada, rasgo que en el lenguaje popular le valió el apodo de “La hiena humana”.

El padre de Gabriela, Héctor Ceppi, expresó oportunamente su solidaridad con la familia Bocalón y pidió que las condenas se cumplan sin beneficios. “La perpetua tiene que ser perpetua y no que se tergiverse el sentido profundo de la palabra con salidas y visitas higiénicas”, afirmó.

Gabriela Ceppi, el crimen más aberrante de “Hiena humana”

Para reconstruir el crimen de Gabriela Ceppi hay que volver al martes 14 de enero de 1986. Ese día, la familia Ceppi tenía previsto viajar a su casa de campo, pero a último momento las dos hijas del matrimonio, Renata y Gabriela, decidieron salir a bailar a un boliche de Villa Carlos Paz.

Durante la madrugada del martes al miércoles 15 de enero, la tragedia alcanzó a Gabriela, de 16 años, cuando regresaba a su casa con dos amigos y el Fiat 600 en el que viajaban pinchó un neumático en medio de la autopista. Entonces, otro vehículo se detuvo junto a ellos y Carmona, de 23 años en ese momento, les ofreció ayuda e incluso le dio su campera a la víctima para abrigarla.

Pero aquella aparente asistencia era parte del engaño. Mientras los dos chicos cambiaban la rueda, Carmona los asaltó con una carabina recortada y, después de robarles, se llevó secuestrada bajo amenaza a Gabriela. La violó dos veces en su auto y luego la fusiló. Su cuerpo fue encontrado 29 días después en un descampado cerca de Toledo.

Por su experiencia de tantos años de trabajo forense, el calvario de Gabriela se convirtió en un fantasma permanente para su padre. “Me imagino lo que tiene que haber pasado mi hija en manos de este tipo, la hizo arrodillar y le pegó un tiro en la cara”, recordó Héctor Ceppi en una entrevista brindada años atrás.

Análisis y proyecciones

El juicio por la fuga de Carmona llega en un contexto en el que la sociedad argentina discute con frecuencia los límites de las salidas transitorias, la responsabilidad del servicio penitenciario y el control sobre internos de altísima peligrosidad. Casos como este suelen reavivar el debate sobre si los beneficios deben depender no solo del tiempo de detención y la conducta intramuros, sino también de una evaluación más estricta del riesgo social y del nivel de supervisión requerido.

Si la acusación logra probar coordinación entre custodios y la esposa del condenado, el impacto podría ir más allá del expediente: reforzaría la idea de que los mecanismos de control fallaron de manera estructural y no por una mera cadena de descuidos. En cambio, si prevalece la tesis de un error operativo sin dolo, el caso podría reabrir discusiones sobre protocolos, dotación de personal y trazabilidad de las decisiones en contextos de custodia domiciliaria o salidas temporarias.

Evolución del caso y de las posiciones

Con el paso de los años, la causa fue desplazando el foco desde el hecho criminal de Carmona hacia la responsabilidad institucional y periférica que rodeó su fuga. Al principio, la conmoción pública estuvo centrada en el asesinato de Javier Bocalón; con el avance de la investigación, ganaron peso las posibles fallas penitenciarias y el rol de los mensajes intercambiados por los agentes.

También cambió el lugar de las víctimas y sus familias en el proceso. La familia Bocalón pasó de reclamar justicia por el homicidio a impulsar una lectura más amplia sobre cómo se produjo la evasión. En paralelo, la familia de Gabriela Ceppi volvió a instalar el debate sobre la vigencia real de la prisión perpetua y la necesidad de que las condenas no se atenúen con beneficios que, en casos extremos, pueden derivar en nuevos hechos de violencia.

Así, el caso Carmona dejó de ser solo la historia de un delincuente con pasado sanguinario para convertirse en una discusión sobre controles, decisiones administrativas y consecuencias irreversibles. El juicio que comenzará el 28 de octubre buscará definir si la fuga fue un accidente de custodia o el resultado de una colaboración deliberada.