Los Ángeles sube el impuesto a las ventas para financiar salud
El condado de Los Ángeles elevó su impuesto a las ventas al 10,25% por cinco años para reforzar el financiamiento de la atención sanitaria y otros servicios esenciales. La medida, aprobada por los votantes, apunta a recaudar alrededor de USD 1.000 millones anuales.“En Estados Unidos, no hay nada más costoso que la salud”, advirtió en su momento el ex presidente Harry Truman al impulsar la idea de ampliar la cobertura médica; en esa misma tensión entre acceso y financiamiento se inscribe ahora la decisión del condado de Los Ángeles, que desde el 1 de octubre de 2026 aplicó una suba en su impuesto a las ventas para sostener su sistema sanitario.
El impuesto a las ventas del condado de Los Ángeles aumentó de 9,75% a 10,25% durante los próximos cinco años, luego de la entrada en vigor de la Medida ER, aprobada por los votantes en junio. La modificación equivale a cinco centavos adicionales por cada USD 10 de compras gravadas, informó CBS Los Angeles.
La medida tendrá vigencia hasta 2031 y busca reforzar el financiamiento de la atención sanitaria y de otros servicios esenciales del condado. La iniciativa fue promovida como respuesta a pérdidas de recursos asociadas con cambios federales en Medi-Cal y otros recortes que afectan al sistema público de salud, detalló el medio estadounidense.
Pese al incremento general, los alimentos, los medicamentos con receta y los equipos médicos continúan exentos del impuesto a las ventas, de acuerdo con la información difundida por CBS Los Angeles.
La Medida ER apunta a recaudar USD 1.000 millones anuales
La Medida ER recibió el respaldo de los electores en los comicios del 2 de junio de 2026. La propuesta prevé una recaudación cercana a USD 1.000 millones por año, fondos que serán destinados a sostener la red de salud y otros servicios considerados prioritarios en el condado.
Las supervisoras Holly Mitchell y Hilda Solis impulsaron el proyecto. Ambas plantearon que las modificaciones federales en Medi-Cal, el programa de cobertura médica para personas de bajos ingresos, habían dejado al sistema de salud local ante una reducción de financiamiento.
Los defensores de la iniciativa aseguraron que los recursos, estimados en USD 5.000 millones durante cinco años, resultan necesarios para reducir la pérdida de prestaciones esenciales. También señalaron que permitirían evitar el cierre de hospitales públicos y numerosas clínicas, además de limitar despidos entre los proveedores de atención médica.
El incremento se aplica a las adquisiciones sujetas al gravamen dentro del condado de Los Ángeles, aunque la carga total puede variar de una ciudad a otra por los impuestos locales ya existentes. Por ese motivo, el 10,25% funciona como referencia general y no como una tasa uniforme para todos los municipios.
Algunas ciudades alcanzan tasas de hasta 11,75%
Varias localidades del área ya superan la nueva tasa general debido a sus propios impuestos municipales. CBS Los Angeles indicó que Azusa, Calabasas, Compton, Gardena y Santa Mónica se encuentran entre las ciudades con una tasa de 11,25%.
Las mayores tasas del condado corresponden a Lancaster y Palmdale, donde el impuesto total a las ventas asciende a 11,75%, afirmó la emisora. Esas diferencias responden a gravámenes aprobados en distintos momentos por las jurisdicciones locales y que se suman al cargo aplicado a escala condal.
La suba vigente desde octubre representa el segundo aumento reciente relacionado con decisiones sometidas a votación en el condado. En 2024, los residentes aprobaron la Medida A, que elevó el impuesto para financiar programas y servicios vinculados con la atención de personas sin hogar.
La comparación regional también muestra una diferencia con el vecino condado de Orange. Allí, la tasa general es de 7,75%, aunque el porcentaje final igualmente cambia según la ciudad, precisó el reporte.
El aumento reabre el debate por el costo para los consumidores
La Howard Jarvis Taxpayers Association, organización que se opuso a la Medida ER, sostuvo que el nivel de impuesto a las ventas del condado ya era demasiado elevado antes de la nueva suba. La entidad cuestionó el efecto que una carga mayor puede tener sobre los consumidores al momento de realizar compras sujetas al tributo.
Quienes respaldaron la medida defendieron, en cambio, que el financiamiento adicional es necesario ante las presiones presupuestarias del sistema sanitario. El debate enfrenta así la necesidad de preservar hospitales, clínicas y empleos de salud con las preocupaciones por el impacto de un gravamen más alto sobre el gasto cotidiano.
La vigencia de la Medida ER se extiende hasta 2031. Durante ese período, la evolución de la recaudación y la asignación de los fondos determinarán el alcance del respaldo previsto para la red de atención médica y los demás servicios esenciales del condado de Los Ángeles.
Análisis y proyecciones
La suba coloca al condado de Los Ángeles en una tendencia ya conocida en grandes jurisdicciones de Estados Unidos: usar impuestos al consumo para compensar faltantes estructurales en salud y asistencia social. En el corto plazo, la clave será si la recaudación proyectada se materializa sin erosionar en exceso el poder de compra de los hogares, especialmente en un contexto donde los tributos locales pueden empujar la carga final por encima del promedio estatal.
Si los ingresos estimados se sostienen, la medida podría ayudar a estabilizar hospitales públicos, clínicas comunitarias y plantillas de personal, reduciendo la presión sobre un sistema que arrastra tensiones desde hace años por costos crecientes, mayor demanda y dependencia de fondos externos. Pero si la recaudación queda por debajo de lo previsto, el condado podría enfrentar el mismo dilema que buscó evitar: más gasto para los contribuyentes y alivio limitado para la red sanitaria.
Evolución reciente del debate
En los últimos años, el debate sobre el financiamiento de la salud en California viró desde soluciones puntuales hacia mecanismos más amplios de recaudación local. Primero fue la discusión por la atención a personas sin hogar, que derivó en la Medida A de 2024; luego, el foco pasó a la sostenibilidad del sistema médico tras cambios en Medi-Cal y recortes federales. En ese recorrido, las autoridades locales endurecieron su postura a favor de nuevos recursos, mientras que los críticos consolidaron su rechazo por el efecto acumulativo sobre el costo de vida.
La situación general muestra, además, una mayor fragmentación tributaria: cada ciudad puede sumar su propia tasa, lo que amplía las diferencias dentro del mismo condado. Ese esquema, ya habitual en California, hace que el debate no sea solo sobre cuánto se recauda, sino también sobre quién paga, en qué zonas y con qué impacto sobre el consumo cotidiano.





















