Ferraresi se despegó de Cristina y se alineó con Kicillof
Jorge Ferraresi marcó distancia de Cristina Kirchner en medio de su intento por consolidarse como referente del proyecto político de Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires. También reivindicó su trayectoria peronista y volvió a posicionarse en la interna del kirchnerismo.“La conducción también es elegir no conducir”, suele resumir la lógica de las internas en el peronismo cuando los liderazgos se fragmentan. En ese clima, Jorge Ferraresi volvió a mover fichas y tomó distancia de Cristina Kirchner mientras acelera su instalación como eventual candidato a gobernador de Axel Kicillof.
En una charla con militantes en Villa Martelli, en Vicente López, el intendente de Avellaneda y ex ministro sostuvo: “En mi caso particular, yo fui vicepresidente del Instituto Patria. Y la verdad es que Cristina eligió no conducirme a mí. Yo no elegí que ella no me conduzca. Ella no me llamó nunca más”.
El Instituto Patria fue creado por Cristina Kirchner tras la derrota presidencial de 2015 como un espacio de formación política y elaboración estratégica, con pretensión de cierta autonomía respecto de otros sectores del PJ. Ferraresi, por entonces muy cercano a la ex presidenta, fue uno de los impulsores de ese ámbito.
Luego apuntó a la disputa territorial en su distrito: “En Avellaneda ella tiene otro candidato y está bien que así sea. Yo tengo en Avellaneda el ejemplo o el mejor gobierno que tuvo el kirchnerismo. No hay dudas de eso”, afirmó.
La referencia fue para el senador provincial Emanuel González Santalla, crítico de Ferraresi y elegido por Cristina y Máximo Kirchner para competirle la conducción política en Avellaneda. El dirigente viene siendo uno de los nombres más visibles de La Cámpora en esa pulseada local.
En otro tramo, Ferraresi recordó la historia militante de su familia y buscó reforzar su anclaje en la tradición peronista. Señaló que su padre milita desde el inicio del movimiento, que estuvo preso y que él mismo lleva el nombre Jorge por Jorge Luis Pascual, un detenido-desaparecido.
“Me encantaría que la compañera tome la decisión de conducirnos a todos y no de conducir un solo sector”, dijo, en alusión a su respaldo a La Cámpora y al rol de Cristina dentro del universo kirchnerista. Sus palabras llamaron la atención porque, pese al enfrentamiento con la agrupación en su distrito, durante años había mantenido una relación política y discursiva de fuerte elogio hacia la ex presidenta.
También buscó ordenar su posicionamiento en la discusión interna al plantear que Kicillof está en condiciones de continuar la línea de gobierno iniciada por Néstor y Cristina Kirchner. En su exposición trazó una secuencia histórica de liderazgos y sostuvo: “Vino Yrigoyen y a todo eso que habían construido anteriormente le dio continuidad. Vino Perón y todo eso que le dio, le dio continuidad. Vino la resistencia peronista y a todo eso le dio continuidad. Volvió Perón y a todo eso le dio continuidad. Aparecieron Néstor y Cristina y a todo eso le dio continuidad. Y hoy va a aparecer Axel y a todo eso le va a dar continuidad”.
Ferraresi se apartó temporalmente de la gestión municipal para concentrarse en su proyección política. Sin embargo, de inmediato fue designado como jefe de Asesoramiento Institucional, un cargo que depende de la intendenta Magdalena Sierra, su esposa y sucesora en el municipio.
Desde ese lugar, comenzó a recorrer distintos puntos de la provincia con sus llamados “Encuentros para pensar el Futuro”. Esta semana estuvo en Vicente López y la próxima pasará por Lobos. Antes ya había transitado Guernica, Berisso y Chivilcoy, en una agenda que busca ampliar su presencia territorial más allá de Avellaneda.
Análisis y proyecciones: la jugada de Ferraresi refleja una tendencia que se repite en el peronismo bonaerense desde hace años: la puja por la sucesión y por la representación del liderazgo kirchnerista. Con Cristina Kirchner concentrada en conservar centralidad política y La Cámpora defendiendo su gravitación territorial, Kicillof aparece para varios intendentes como una figura de síntesis y continuidad administrativa, sobre todo de cara a la disputa por poder en la provincia. Si esa construcción prospera, el eje bonaerense podría reordenarse alrededor de una lógica menos verticalista y más apoyada en los intendentes; si fracasa, la fragmentación interna podría profundizar la competencia entre sectores con impacto en la gobernabilidad y en la estrategia electoral futura.
Evolución reciente del posicionamiento: en los últimos años, Ferraresi pasó de ser uno de los dirigentes más cercanos al universo cristinista a ubicarse en un tramo más autónomo dentro del mapa peronista. Esa transición se explica por el desgaste de las lealtades orgánicas, la reconfiguración de poder tras la gestión nacional de Alberto Fernández y el crecimiento de Kicillof como referente provincial. En paralelo, Cristina Kirchner mantuvo un rol ordenador sobre su espacio, pero con tensiones crecientes frente a dirigentes territoriales que buscan mayor margen de maniobra. El caso de Avellaneda sintetiza esa evolución: lo que antes fue afinidad política hoy convive con una disputa abierta por conducción, candidaturas y volumen propio.





















