Dólar en Chile: sube a 992 pesos y amplía su avance

El dólar cerró la jornada con una nueva suba en Chile y consolidó su tendencia positiva de corto plazo. En paralelo, el mercado sigue atento a la evolución del cobre, la política económica y la volatilidad cambiaria.

“En economía, el tipo de cambio suele ser el termómetro más sensible de la confianza”, resume una máxima repetida por analistas financieros desde hace décadas. En ese marco, el dólar estadounidense cerró la jornada en Chile a 992,15 pesos, con un alza de 0,61% frente a los 986,18 pesos del cierre previo.

De acuerdo con los datos de cierre, el billete verde acumuló en la última semana un avance de 3,18%, mientras que en la comparación interanual registra un incremento de 4,34%. La tendencia reciente confirma dos días consecutivos de suba, en un mercado que sigue mostrando movimientos acotados, aunque sensibles a las señales externas e internas.

La volatilidad actual se ubica en 8,25%, por debajo de la volatilidad de referencia de 11,52%, lo que sugiere un período relativamente más estable en el mercado cambiario. Aun así, en economías abiertas y dependientes de exportaciones de materias primas, como la chilena, los cambios en el precio del dólar suelen reflejar rápidamente factores globales como tasas de interés, flujos de capital y desempeño de commodities.

El panorama del dólar en Chile para 2026

La moneda chilena proyecta una apreciación moderada frente al dólar hacia 2026, con el tipo de cambio estimado en una banda de entre 820 y 880 pesos por dólar estadounidense, según proyecciones de consenso recabadas por Bloomberg y analistas internacionales. Dicha perspectiva se apoya en el giro político hacia la derecha, que impulsa la confianza empresarial y la inversión privada, dos factores clave para la estabilidad de la moneda local.

Sumado a ello, el valor internacional del cobre, principal exportación chilena, sigue teniendo un peso decisivo en la evolución del tipo de cambio. Bloomberg cita que “una recuperación sostenida de los precios del cobre podría acelerar la apreciación del peso chileno”, mientras que una caída abrupta en las cotizaciones internacionales representaría un riesgo al alza para el valor de la divisa norteamericana frente a la moneda local.

Partiendo del escenario base de 2025, analistas internacionales y bancos de inversión proyectan que el dólar podría cotizar cerca de los 840 pesos al cierre de 2026, siempre que se mantenga la estabilidad política y avance el programa de reformas. Si la entrada de capital extranjero supera las expectativas y el precio del cobre se mantiene alto, el tipo de cambio podría situarse entre 820 y 850 pesos por dólar.

En este contexto financiero, los analistas coinciden en que la volatilidad seguirá presente, aunque la trayectoria central apunta a una apreciación moderada del peso frente al dólar en comparación con los niveles observados en 2024 y 2025.

Análisis y proyecciones: en Chile, el comportamiento del dólar suele estar estrechamente ligado al ciclo del cobre, a la política monetaria del Banco Central y al apetito global por riesgo. En escenarios de debilitamiento de la economía mundial o de mayor fortaleza del dólar a nivel internacional, la moneda estadounidense tiende a ganar terreno con rapidez. Por el contrario, si se consolidan mayores ingresos por exportaciones, estabilidad macroeconómica y flujos de inversión, el peso chileno puede recuperar parte del terreno perdido. En el corto y mediano plazo, la clave estará en si la baja de la inflación y la normalización financiera internacional logran sostener una senda más previsible para el tipo de cambio.

La evolución del peso chileno en los últimos años

El peso chileno es la moneda de curso legal de Chile desde 1975, retoma el uso del signo de peso ($) y se encuentra regulado por el Banco Central de Chile, que controla la cantidad de dinero creado.

La moneda chilena se estableció en 1817 tras la independencia del país, pero fue hasta 1851 que se instauró el sistema decimal en el peso chileno, que ahora está constituido en 100 centavos. Con el paso del tiempo, la moneda fue modificando su circulación y denominaciones, aunque actualmente se contabiliza en pesos enteros.

Hoy circulan monedas de 5, 10, 50, 100 y 500 pesos; esta última fue la primera moneda bimetálica producida en el país. En 2009 se intentó introducir monedas de 20 y 200 pesos, pero el proyecto fue rechazado por el Congreso. Más tarde, en 2017, se aprobó dejar de emitir las monedas de 1 y 5 pesos.

Asimismo, en octubre de 2018 el Banco Central chileno anunció que comenzaría el retiro de circulación de las monedas de 100 pesos acuñadas entre 1981 y 2000, con el objetivo de reducir su convivencia con las piezas más recientes, aunque todavía siguen vigentes.

En materia económica, Chile tuvo una fuerte respuesta fiscal en 2021, lo que le permitió crecer 11,7% y convertirse en una de las recuperaciones más rápidas del mundo tras la pandemia de coronavirus. Ese desempeño se explicó por el consumo impulsado por los retiros de fondos de pensiones y por los apoyos fiscales directos.

Pese a ello, la recuperación del mercado laboral fue más lenta y la inflación también golpeó a Chile, alimentada por fuertes presiones de demanda, aumentos en los precios de las materias primas, interrupciones en los suministros y la depreciación del peso. Ese cuadro terminó por llevar la deuda pública a su nivel más alto en tres décadas, con 37%.

En los últimos años, la visión sobre el peso chileno se ha movido entre la cautela y la expectativa de normalización. Mientras el mercado llegó a castigar la moneda por la incertidumbre política y la inflación, también se abrió espacio para una lectura más optimista ante la moderación de desequilibrios internos y la recuperación de indicadores externos clave. La evolución futura dependerá, en buena medida, de la combinación entre disciplina fiscal, crecimiento, demanda de cobre y condiciones financieras internacionales.