Obras en la línea Sarmiento: el servicio estará interrumpido cuatro días

La línea Sarmiento no circulará durante cuatro días por una serie de obras simultáneas de señalamiento y vías. La intervención principal será en Haedo, donde se reemplazará una mesa de mando con más de 40 años de antigüedad.

“La seguridad ferroviaria no admite atajos”, es una máxima que suele repetirse en la gestión de redes de alta demanda y que cobra especial relevancia cuando se planifican intervenciones de fondo como la que afrontará ahora la línea Sarmiento, uno de los corredores suburbanos más transitados del Área Metropolitana de Buenos Aires.

La línea Sarmiento del tren no circulará durante cuatro días. Trenes Argentinos dispuso la suspensión total del servicio en todos sus ramales desde el sábado 10 hasta el martes 13 de octubre inclusive, para la ejecución de un conjunto de obras simultáneas de señalamiento y vías que se enmarcan en la Emergencia Ferroviaria decretada por el Gobierno Nacional.

El centro de la intervención estará en Haedo. Allí, Trenes Argentinos Infraestructura reemplazará la mesa de mando de señales, un sistema con más de 40 años de antigüedad que funciona como el núcleo de control de la operación en ese sector de la red.

La pieza cuenta con cuatro vías, interconexión con la salida del depósito de locomotoras y nexo con las vías de las líneas San Martín y Roca, una complejidad técnica que, según la empresa, exige una ventana extendida de cuatro días para concretar el recambio y realizar las pruebas previas a la restitución del servicio.

Con esta intervención, Trenes Argentinos Infraestructura completa el ciclo de renovación de las tres mesas de señales previstas para el ferrocarril. Las de Castelar y Moreno ya habían sido actualizadas en etapas anteriores; Haedo era la que restaba. El programa de señalamiento apunta a reforzar el sistema en los puntos más sensibles de la operación ferroviaria, con la seguridad de los pasajeros como criterio central y bajo el principio de uso eficiente de los recursos públicos, según indicó la empresa en un comunicado oficial.

Pero la parada no se limitará a esa tarea. La empresa también avanzará en la renovación de señales en el tramo Liniers-Villa Luro y en el reemplazo de aparatos de vías en Caballito, dos sectores de alta circulación dentro del ramal eléctrico. A eso se suman la renovación de la vía sexta en la playa de maniobras de la terminal de Once y trabajos de señalamiento en el paso a nivel Rojas.

En paralelo, continuará la intervención del andén central de Ramos Mejía y del andén 2 de Morón, obras que forman parte de una restauración más amplia orientada a mejorar la calidad del servicio. También se realizarán obras civiles en la cabina de señales de Castelar.

La lista sigue. AUSA tendrá a su cargo la renovación de la vía cuarta y trabajos complementarios en el paso bajo nivel Lorca, además de intervenciones pluviales en el paso bajo nivel Irigoyen. Por su parte, Trenes Argentinos Operaciones se ocupará del mejoramiento del paso a nivel Goya, de obras civiles en el andén central de Ciudadela, de la atención al sistema eléctrico de la subestación de Castelar y de la restauración del tendido de vías en el kilómetro 26,500 en San Antonio de Padua.

La ventana también se aprovechará para tareas de mantenimiento en todas las estaciones. El desmalezado, la limpieza de plataformas y la limpieza de zona de vías alcanzarán a todas las paradas del ramal eléctrico Once-Moreno y de los ramales diésel Moreno-Mercedes y Merlo-Lobos, este último actualmente limitado entre Merlo y Las Heras por obras de renovación de vías en curso.

El miércoles 14 de octubre los servicios eléctricos y diésel volverán a funcionar según sus cronogramas habituales. La empresa aclaró que las tareas podrían suspenderse ante condiciones climáticas desfavorables. Los pasajeros podrán seguir el estado del servicio en el sitio oficial del Gobierno Nacional o a través de la aplicación de Trenes Argentinos.

Análisis y proyecciones: en un sistema ferroviario metropolitano donde la demanda creció durante décadas con infraestructura envejecida, las ventanas de trabajo intensivo como esta suelen ser la única forma de realizar renovaciones de fondo sin convivir con riesgos operativos mayores. La experiencia internacional muestra que la modernización de señalamiento y vías tiende a mejorar la regularidad, reducir fallas y acotar demoras, aunque en el corto plazo implique fuertes impactos en la movilidad. Si las obras se ejecutan según lo previsto, la línea Sarmiento podría ganar confiabilidad en uno de sus tramos más sensibles; el desafío posterior será sostener el nivel de mantenimiento para que la mejora no sea solo puntual sino estructural.

Evolución del tema: en los últimos años, la agenda ferroviaria argentina fue desplazando el foco desde las reparaciones urgentes hacia intervenciones de mayor alcance, empujada por el deterioro acumulado y por la declaración de la Emergencia Ferroviaria. En ese proceso, las prioridades pasaron de atender emergencias aisladas a intervenir nodos críticos de la operación, como mesas de señalamiento, aparatos de vía y estaciones estratégicas. En el caso de la línea Sarmiento, la secuencia Castelar-Moreno-Haedo refleja precisamente ese cambio: una renovación por etapas que busca cerrar brechas históricas de seguridad y operación en el principal corredor oeste del conurbano.