Primera cirugía bilateral de conducción ósea en Argentina

En Buenos Aires se realizó la primera implantación bilateral y simultánea del dispositivo de conducción ósea Sentio en la Argentina. El caso de Iván Molina, de 20 años, muestra cómo esta tecnología puede transformar la vida cotidiana de pacientes con hipoacusia conductiva bilateral.

“Escuchar es una conquista del cerebro tanto como del oído”, repiten desde hace décadas los especialistas en rehabilitación auditiva, y esa idea resume el alcance de un procedimiento inédito en el país: en Buenos Aires se realizó la primera implantación bilateral y simultánea del dispositivo de conducción ósea Sentio en la Argentina. La intervención, que duró menos de una hora, tuvo como paciente a Iván Molina, un estudiante de Astronomía de 20 años que cursa en la Universidad Nacional de La Plata.

La difusión del caso se hizo recién ahora porque el equipo médico prefirió esperar un período prudencial de seguimiento y adaptación. Durante estas semanas, Iván completó la recuperación, activó ambos implantes y alcanzó la integración neurológica necesaria para que su cerebro procese adecuadamente los sonidos por esta nueva vía. Solo cuando esos resultados se consolidaron se decidió hacer público el procedimiento.

Iván convive con la hipoacusia desde la infancia. Su pérdida auditiva fue avanzando con el tiempo y, al comienzo, pasó inadvertida. “Creían que podía ser neurodivergente, ya que no prestaba atención en clases”, relata. Los estudios se demoraron, pero finalmente llegó el diagnóstico: hipoacusia conductiva bilateral.

Cómo funciona la conducción ósea

El dispositivo conduce el sonido a través del hueso y evita el paso por el oído externo o medio dañado. El sistema está compuesto por dos elementos: un implante interno de titanio, de tamaño muy reducido, que se coloca debajo de la piel, y un procesador externo que se fija con imanes, sin perforar la piel.

“Se trata de un implante activo transcutáneo de conducción ósea. El sistema integra el implante interno Sentio Ti Implant bajo la piel y el procesador externo Sentio 1 Mini. Esta configuración mantiene la integridad de la piel y busca una experiencia auditiva más natural y cómoda”, explicó Fernando Diamante (M.N. 93.626), otorrinolaringólogo especializado en cirugías auditivas.

El procesador, además de ser liviano y compacto, incorpora algoritmos diseñados para mejorar la comprensión del habla y filtrar el ruido del ambiente, una ventaja clave en entornos urbanos y académicos donde la discriminación de sonidos suele ser más exigente.

Por qué en los dos oídos a la vez

Como Iván presentaba hipoacusia en ambos oídos, decidió implantar los dispositivos de manera simultánea para evitar dos cirugías y dos recuperaciones. “Sabiendo que mi vida podía mejorar significativamente teniendo los dos implantes, no vi razón para no hacerlo”, afirma.

La elección bilateral también responde a una lógica clínica conocida: en determinados casos, tratar ambos lados permite mejorar la localización de sonidos, la percepción del habla en ambientes ruidosos y la sensación de equilibrio auditivo. En este tipo de procedimientos, cada detalle técnico resulta determinante.

Una cirugía bilateral exige máxima precisión, y el equipo se preparó de forma exhaustiva. Diamante cuenta con experiencia en microcirugía del oído e implantes cocleares, y se formó en Estados Unidos y Alemania.

La intervención duró menos de una hora y Iván despertó sin complicaciones.

Qué cambió después

“Lo primero que noté distinto fue el ruido ambiente, la cantidad de ruido que hay en una ciudad. Los autos, los colectivos, la gente hablando, los pájaros”, cuenta Iván, pocos días después de la activación.

El cambio más profundo, sin embargo, se dio en la facultad y en su vida social. Durante años, seguir una clase le exigía un esfuerzo enorme. “Constantemente mi mente tiene que hacer un esfuerzo en escuchar en vez de entender, ser capaz de escuchar las palabras en vez de entender las frases y conceptos. Me pierdo los aportes de mis compañeros”, describe.

Con los dos implantes, esa dificultad comenzó a quedar atrás. Hoy puede escuchar al profesor sin perder la concentración y seguir las intervenciones de sus compañeros. También recuperó una dimensión de la vida cotidiana que la hipoacusia le había limitado durante años: reírse de los chistes y participar con mayor naturalidad en las charlas grupales.

Quiénes pueden recibirlo

Los implantes de conducción ósea están indicados para:

• Personas con hipoacusia conductiva o mixta.

• Personas con sordera en un solo oído.

• Pacientes que no obtienen buenos resultados con audífonos convencionales.

Además de estudiar Astronomía, Iván entrena muay thai, y el implante no le impidió continuar con esa actividad. “Los implantes son una herramienta para mejorar la calidad de vida. Sí hay que tener precauciones, pero no son una traba para dejar de hacer lo que a uno le apasiona”, sostiene.

Y guarda para el final una de sus mayores expectativas: “El sonido que más esperé para escuchar fue la música, mi guitarra, o un tema de Pink Floyd, poder discernir todos los matices de las canciones, cada instrumento y cada acorde”.

Análisis y proyecciones

La implementación bilateral y simultánea de un sistema de conducción ósea marca una señal de madurez tecnológica en la otología argentina. En términos médicos, este tipo de soluciones amplía el abanico terapéutico para pacientes que no se benefician plenamente de los audífonos tradicionales y que, en muchos casos, arrastran años de dificultades en la escuela, el trabajo y la sociabilidad. Si la experiencia se sostiene en el tiempo, puede consolidar un precedente para otros centros especializados del país y acelerar la adopción de estrategias de rehabilitación más personalizadas.

En paralelo, la expansión de este tipo de dispositivos suele acompañar una tendencia global: menos invasividad, mayor comodidad para el usuario y mejores resultados funcionales en contextos ruidosos. En pacientes jóvenes, el impacto puede ser aún más visible porque la intervención no solo mejora la audición, sino también la integración académica y emocional. A futuro, el desafío será sostener la accesibilidad, fortalecer los equipos multidisciplinarios y ampliar la detección temprana para evitar diagnósticos tardíos.

Cómo evolucionó este escenario

En los últimos años, la audiología avanzó hacia soluciones cada vez más discretas, reversibles y eficaces, con una fuerte competencia entre implantes óseos, implantes cocleares y audífonos digitales de última generación. En ese recorrido, cambió también la mirada sobre la pérdida auditiva: dejó de pensarse únicamente como una limitación técnica para ser abordada como una condición que afecta la comunicación, el aprendizaje y la salud mental. El caso de Iván refleja justamente esa evolución, porque ya no se trata solo de oír más, sino de participar mejor en la vida cotidiana, estudiar con menos esfuerzo y recuperar espacios de interacción que antes estaban vedados.

En ese marco, la decisión de implantar ambos oídos al mismo tiempo condensa una tendencia clínica más amplia: intervenir antes, con mayor precisión y con foco en la calidad de vida. Para pacientes jóvenes como Iván, el beneficio puede ser especialmente alto, ya que la rehabilitación auditiva se integra con las demandas de estudio, trabajo, deporte y vida social de manera simultánea.