Asus obtuvo una excepción de la FCC para vender routers

La Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos flexibilizó su veto sobre los routers fabricados en el exterior y autorizó de manera condicional a Asus a seguir comercializando buena parte de su catálogo. La decisión se enmarca en una política de seguridad nacional que endureció el control sobre equipos de red considerados sensibles.

“Los routers son la puerta de entrada de Internet al hogar”, una frase repetida durante años por especialistas en redes, resume por qué un equipo de uso cotidiano puede convertirse en un asunto de seguridad nacional. En ese marco, la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC) concedió a Asus una aprobación condicional para seguir vendiendo routers fabricados fuera del país, pese al veto general que pesa sobre este tipo de dispositivos.

La autorización fue firmada el 9 de septiembre de 2026 y tendrá vigencia hasta el 6 de marzo de 2028. Con esa decisión, la marca taiwanesa quedó exceptuada de una medida que ya había dejado fuera del mercado a su competidor TP-Link.

La excepción alcanza prácticamente todo el catálogo inalámbrico de Asus: la serie de routers RT, las líneas para jugadores ROG GT y ROG Strix GS, los equipos TUF Gaming, la gama empresarial ExpertWiFi, los sistemas de malla ZenWiFi y los módems portátiles 5G MiFi. También incluye repetidores y puntos de acceso, de acuerdo con el aviso oficial de la FCC.

La medida se apoya en una resolución de seguridad nacional activada en marzo de 2026, cuando el organismo incorporó a los routers fabricados en el exterior a su llamada Lista Cubierta, un registro de equipos considerados de riesgo para Estados Unidos. La decisión respondió a la preocupación por posibles usos maliciosos en infraestructura conectada y a la creciente dependencia de redes domésticas y empresariales para actividades críticas.

La FCC mencionó como antecedentes las campañas de espionaje chino conocidas como Volt Typhoon, Flax Typhoon y Salt Typhoon. Según el organismo, esas operaciones habrían utilizado routers domésticos comprometidos como vía de acceso a redes sensibles de Estados Unidos, una hipótesis que reforzó la presión regulatoria sobre los fabricantes extranjeros.

Desde entonces, cualquier compañía que diseñe, ensamble o produzca sus equipos fuera de Estados Unidos necesita una aprobación condicional del Departamento de Guerra o del Departamento de Seguridad Nacional para seguir habilitando modelos nuevos. Para obtenerla, debe presentar un plan detallado, con plazos concretos, para instalar o ampliar su producción dentro del país. El proceso también exige revelar la estructura societaria de la empresa y su cadena de proveedores, un nivel de transparencia poco habitual en la industria tecnológica.

Netgear fue la primera marca en conseguir esa excepción, en abril de 2026. Luego se sumaron Eero, filial de Amazon; Nokia; Starlink, de SpaceX; Adtran; Calix; Zyxel; y Askey, una subsidiaria de la propia Asus. Seis meses después, TP-Link, el fabricante que más routers vende en el país, todavía no había logrado la misma aprobación.

Por qué Asus consiguió la excepción

The Verge consultó a Asus si el plan presentado ante la FCC contempla trasladar producción a suelo estadounidense o si solo asegura el abastecimiento del mercado local sin modificar su red industrial. La empresa no respondió esa pregunta durante más de doce días, según el medio.

Un vocero identificado como Jay Jay Guerrero confirmó al sitio que Asus “presentó el plan requerido ante la FCC” y que la compañía “trabaja con socios de fabricación certificados para respaldar su futuro portafolio”, aunque evitó precisar en qué país se concentrará esa producción.

Hoy, la mayor parte de los routers de Asus se fabrica en Taiwán, con una porción en China continental. En paralelo, la empresa diversificó parte de su producción hacia Vietnam, Tailandia, Indonesia, México y República Checa en los últimos años, una estrategia típica de las tecnológicas que buscan reducir riesgos logísticos y regulatorios sin abandonar completamente Asia.

Asus también se presenta en sus comunicaciones como “marca de equipos de red de confianza” y “proveedor de routers de confianza para consumidores”. Sin embargo, según constató el medio, esas denominaciones no figuran en ningún registro del gobierno estadounidense y solo aparecen en materiales propios de la compañía. La FCC, por su parte, tampoco respondió a los pedidos de verificación del medio.

Qué ocurre con TP-Link

TP-Link domina las ventas de routers residenciales en Estados Unidos, pero no consiguió la misma excepción pese a haber trasladado la sede de su unidad local, TP-Link Systems, a Irvine, California. La empresa mantuvo una reunión con funcionarios de la FCC en abril de 2026.

En ese encuentro, TP-Link prometió invertir cientos de millones de dólares para trasladar parte de su fabricación de Vietnam a Estados Unidos, aunque ese compromiso todavía no alcanzó para destrabar la aprobación. El caso muestra que, en el nuevo esquema regulatorio, no basta con operar desde territorio estadounidense: la autoridad también evalúa la trazabilidad productiva y el grado real de relocalización.

Análisis y proyecciones

La decisión sobre Asus confirma una tendencia que se fortaleció en la última década: la seguridad de la infraestructura digital dejó de ser un tema puramente técnico para transformarse en política industrial y geoestrategia. En la práctica, Estados Unidos está impulsando una red de proveedores más controlable, aun cuando eso implique elevar costos, complejizar cadenas logísticas y forzar cambios parciales en la producción global.

Si esta línea regulatoria se mantiene, es probable que más fabricantes busquen compromisos de fabricación local o, al menos, un reparto más diversificado de sus plantas. También podría acelerar una segmentación del mercado entre marcas que logren certificaciones condicionadas y otras que queden relegadas por no adaptarse a los nuevos requisitos. Para los consumidores, el impacto inmediato podría sentirse en precios, disponibilidad de modelos y tiempos de renovación tecnológica.

La Electronic Frontier Foundation, organización enfocada en derechos digitales, cuestionó el criterio de la FCC y advirtió que las vulnerabilidades de seguridad también aparecen en equipos fabricados dentro de Estados Unidos. Ese argumento refleja un debate de fondo que viene ganando peso en los últimos años: el origen del hardware importa, pero no garantiza por sí solo la ausencia de fallas, por lo que la supervisión, las actualizaciones y el diseño seguro seguirán siendo decisivos.

En ese contexto, el caso Asus no solo habilita a una compañía a continuar vendiendo routers en el mercado estadounidense. También deja en evidencia cómo cambió la postura de los actores principales: la FCC endureció su enfoque bajo el argumento de la seguridad nacional; los fabricantes comenzaron a exhibir planes de relocalización o diversificación; y organizaciones civiles insisten en que el problema de fondo no se resuelve solo con mover fábricas de país.