Señales de infarto: qué síntomas no hay que ignorar

Reconocer a tiempo los signos de alarma puede ser decisivo ante un evento cardíaco agudo. Un cardiólogo de EsSalud explicó cuáles son los síntomas que obligan a buscar atención médica sin demora y qué estudios ayudan a detectar riesgos antes de una emergencia.

“El tiempo es músculo cardíaco”, resume una máxima clásica de la cardiología moderna: cuanto antes se actúe ante un infarto, mayores son las chances de evitar daños irreversibles. En esa línea, el doctor Miguel Reyes, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Nacional Edgardo Rebagliati Martins de EsSalud, advirtió que identificar los síntomas de un infarto y buscar atención médica sin demoras puede salvar vidas.

En declaraciones a Radio Nacional, el especialista remarcó que los controles cardiológicos no deben limitarse a quienes ya sienten molestias. Las personas con hipertensión, diabetes, colesterol elevado o antecedente de tabaquismo necesitan una evaluación médica orientada a conocer su riesgo cardiovascular, incluso cuando no perciben cambios en su vida cotidiana.

La consulta preventiva permite detectar condiciones que pueden permanecer sin manifestaciones evidentes durante años. Reyes explicó que la valoración se define según la edad, los antecedentes familiares, los hábitos y los hallazgos del examen clínico. El propósito es identificar factores que aumentan la probabilidad de enfermedades del corazón y establecer medidas de control acordes a cada caso.

Los controles permiten detectar riesgos antes de que aparezca una emergencia

Entre los estudios que pueden integrarse a una evaluación cardiovascular figura el electrocardiograma, una prueba que registra la actividad eléctrica del corazón. Este examen puede aportar información sobre el ritmo cardíaco, alteraciones en la conducción eléctrica y signos que justifiquen una valoración más amplia por parte del especialista.

También puede indicarse una prueba de esfuerzo, que permite observar la respuesta del corazón ante la actividad física. El procedimiento suele utilizarse cuando existe sospecha de problemas vinculados con el riego sanguíneo del músculo cardíaco o cuando una persona presenta síntomas al caminar, subir escaleras o realizar tareas que antes podía completar sin dificultad.

El ecocardiograma es otra de las herramientas mencionadas por Reyes. Mediante imágenes obtenidas con ultrasonido, el examen permite revisar la estructura del corazón, el movimiento de sus cavidades y el funcionamiento de las válvulas. La indicación depende de cada caso y debe surgir de una evaluación médica, no de la decisión aislada del paciente.

La presión en el pecho y la falta de aire requieren una consulta inmediata

El especialista puso el foco en síntomas que no deben relativizarse. El dolor, ardor, presión u opresión en el pecho puede ser una señal de advertencia, sobre todo si aparece durante el esfuerzo, se mantiene varios minutos o se acompaña de otros malestares. Ante esa situación, corresponde pedir ayuda médica de forma inmediata.

La falta de aire también requiere atención, en particular cuando ocurre sin una causa clara o limita actividades habituales. La sensación de agotamiento al recorrer trayectos cortos, subir unos pocos escalones o realizar tareas domésticas puede indicar que el organismo no responde como antes y necesita una revisión clínica.

Reyes incluyó entre las señales de alerta las palpitaciones y los mareos. Las palpitaciones pueden describirse como latidos rápidos, irregulares o demasiado intensos, mientras que los mareos pueden presentarse como inestabilidad, debilidad o sensación de desmayo. Estos síntomas no siempre responden a una enfermedad cardíaca, pero deben ser evaluados para descartar alteraciones del ritmo u otros problemas de salud.

El Holter y el monitoreo de presión ayudan a registrar alteraciones intermitentes

En algunos pacientes, los síntomas no se manifiestan durante la consulta. Por esa razón, los médicos pueden solicitar un monitoreo ambulatorio de la presión arterial, que registra las variaciones de los valores durante un período determinado. Este examen permite conocer cómo se comporta la presión en las actividades diarias, durante el descanso y en las horas de sueño.

Otra alternativa es el estudio Holter, que realiza un registro continuo de la actividad eléctrica del corazón. Esta herramienta resulta útil para detectar arritmias que aparecen de manera intermitente y que pueden no quedar registradas en un electrocardiograma convencional realizado en pocos minutos.

La elección de estas pruebas responde a los antecedentes y a los síntomas de cada persona. La hipertensión, por ejemplo, puede estar presente sin causar molestias. Reyes indicó que, en ciertas ocasiones, un dolor de cabeza lleva al paciente a la consulta y permite descubrir cifras elevadas de presión arterial dentro de una evaluación integral.

La hipertensión puede avanzar sin síntomas y afectar al corazón

La hipertensión arterial exige controles regulares porque suele desarrollarse sin señales perceptibles. Una persona puede sentirse bien y, aun así, mantener valores elevados de presión. Por ese motivo, la medición periódica forma parte de una estrategia básica para reducir complicaciones cardiovasculares.

El médico recomendó no esperar ante síntomas persistentes o repetidos. La atención temprana permite evaluar las causas del dolor en el pecho, la falta de aire, el cansancio o los episodios de palpitaciones antes de que se conviertan en una urgencia. También facilita el tratamiento de factores de riesgo que pueden modificarse con seguimiento profesional.

Reyes remarcó que el control de la salud del corazón debe ajustarse a las características de cada paciente. La presencia de diabetes, colesterol elevado, hipertensión o tabaquismo requiere una vigilancia mayor. Una consulta médica oportuna permite definir qué estudios son necesarios y qué medidas corresponden para reducir el riesgo cardiovascular.

Análisis y proyecciones

En cardiología, la tendencia de los últimos años ha reforzado un enfoque preventivo: identificar temprano los factores de riesgo, intervenir antes de que aparezcan síntomas y combinar controles clínicos con estudios complementarios según el perfil de cada paciente. En ese marco, la hipertensión y la diabetes siguen siendo dos de los grandes motores de enfermedad cardiovascular, mientras que el tabaquismo y el colesterol elevado continúan sumando riesgo acumulativo con el paso del tiempo. La proyección más consistente es que los sistemas de salud que fortalezcan la detección precoz y el seguimiento periódico podrán reducir complicaciones graves, internaciones y mortalidad asociadas a infartos y arritmias. También gana peso la educación del paciente para reconocer signos de alarma y consultar de inmediato, ya que el retraso en la atención sigue siendo una de las principales barreras para mejorar el pronóstico.

Evolución del abordaje

En los últimos años, el abordaje de las enfermedades cardiovasculares pasó de centrarse casi exclusivamente en la respuesta a la urgencia a priorizar también la estratificación del riesgo y la medicina preventiva. Antes, muchos pacientes consultaban recién ante un dolor intenso o un evento agudo; hoy, la recomendación médica apunta a buscar controles incluso sin síntomas, sobre todo en personas con antecedentes familiares o factores metabólicos. Esa evolución también se refleja en el uso más extendido de herramientas como el Holter, el monitoreo ambulatorio de presión arterial y el ecocardiograma, que permiten detectar alteraciones intermitentes o silenciosas. En paralelo, la conciencia pública sobre los síntomas de infarto ha crecido, aunque persiste el desafío de no subestimar señales como la opresión en el pecho, la falta de aire o las palpitaciones.