Claudia Tacoronte: la UGR y la Junta piden revisar la movilidad
La muerte de la estudiante granadina en el estado mexicano de Morelos reabrió el debate sobre la seguridad en los programas de intercambio universitario. La Junta de Andalucía, la UGR y Exteriores se movieron con rapidez mientras la familia cuestiona la organización del destino.Hay tragedias que obligan a revisar procedimientos que parecían rutinarios: el intercambio universitario, símbolo de apertura y formación global, quedó en el centro del debate tras el asesinato de la estudiante Claudia Tacoronte en Morelos, México. El caso, que ha conmocionado a la comunidad académica, volvió a poner sobre la mesa la pregunta de fondo: hasta qué punto los protocolos de movilidad internacional alcanzan para proteger a los alumnos en contextos de inseguridad.
El consejero de Universidad, Industria, Energía e Innovación, Jorge Paradela, anunció este miércoles que la Junta va a promover que las universidades públicas andaluzas reúnan a la sectorial de internacionalización para elaborar una propuesta de mejora y trasladarla al Gobierno de España en materia de movilidad internacional. La iniciativa surge tras el asesinato de Claudia Tacoronte, estudiante de 21 años de la Universidad de Granada (UGR) y alumna de Ciencias de la Educación, ocurrido en el estado de Morelos, en México, donde según se informó ya han sido asesinadas cuatro estudiantes en esa universidad.
La UGR, por su parte, aseguró que no era conocedora de feminicidios en esa zona de México y que únicamente seguía las actualizaciones de información remitidas por el Ministerio de Exteriores sobre el estado de Morelos. La familia de Claudia expresó públicamente su enfado por la organización del intercambio entre la UGR y la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) en esas condiciones de inseguridad.
En la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno, Paradela sostuvo que entre las medidas que se estudian figura una mejora en la comunicación de alertas en las zonas donde vayan a producirse intercambios. También admitió que, aunque es prematuro, podrían producirse cambios en el listado de países con los que se cierran programas de movilidad. El consejero aclaró que los protocolos dependen de las universidades, aunque se elaboran a partir de la información que facilita Exteriores.
“Nadie debería volver en un ataúd de una actividad formativa”, afirmó Paradela, quien calificó el crimen como un suceso “tremendamente triste” y valoró que la UGR reaccionara “de manera rápida” al suspender otras estancias en el mismo destino de Claudia. También reconoció que el asesinato “nos ha removido a todos” y que no recuerda precedentes similares, al tiempo que trasladó nuevamente sus condolencias a la familia y a la comunidad universitaria de Granada.
El caso reaviva un debate conocido en Europa y América Latina sobre la responsabilidad compartida entre universidades, administraciones y ministerios a la hora de autorizar estancias en el exterior. En los últimos años, la movilidad internacional se ha expandido como una herramienta central de la educación superior, pero también ha obligado a reforzar criterios de evaluación de riesgos, seguimiento consular y comunicación preventiva, especialmente en países o regiones con violencia persistente.
En ese marco, el asesinato de Tacoronte no solo expone una falla puntual, sino también la tensión entre la expansión de los programas de intercambio y la necesidad de contar con mecanismos más rigurosos de alerta. La experiencia acumulada en distintos sistemas universitarios suele mostrar que los protocolos funcionan mejor cuando combinan información diplomática actualizada, canales de contacto permanentes con el estudiante y capacidad real de suspensión inmediata de estancias ante señales de riesgo.
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, mantuvo contacto con su homólogo mexicano, quien le garantizó la máxima implicación de México por el asesinato de la estudiante canaria de la Universidad de Granada, Claudia Tacoronte, según fuentes de Exteriores. Albares también habló con el canciller Roberto Velasco para abordar el caso de la estudiante española Claudia Taraconte, quien le aseguró la “máxima implicación” de México para aclarar este “terrible suceso” y le transmitió el compromiso de investigar el hecho al más alto nivel.
El ministro agradeció la colaboración y acordó mantener un contacto estrecho para esclarecer lo ocurrido y que se rindan cuentas ante la justicia. Además, recordó que la Embajada española en México y el Consulado General están “plenamente movilizados” y prestando toda la asistencia a la familia de Claudia.
En perspectiva, el caso podría acelerar una revisión más amplia de los criterios con los que se seleccionan destinos de movilidad y de los mecanismos de alerta compartidos entre universidades y Administración. Hasta ahora, la evolución del tema muestra una tendencia clara: cada incidente grave empuja a endurecer controles, pero también revela que la prevención depende menos de normas generales que de la calidad de la información, la coordinación institucional y la rapidez de reacción ante cada contexto concreto.





















