Autopsia clave en el femicidio de Milagros Cabrera

La autopsia preliminar confirmó que Milagros Naomí Cabrera fue violada y presentaba signos de asfixia antes de morir. La causa quedó a cargo de la fiscalía de Violencia de Género, mientras la investigación sigue reconstruyendo el recorrido del principal sospechoso.

“La escena del crimen habla incluso cuando nadie está presente”, suelen repetir los forenses en casos de homicidio sexual; en esta investigación, las lesiones, la desnudez de la víctima y los rasguños en el acusado dibujan un cuadro que, con el correr de las horas, se volvió cada vez más contundente. El caso de Milagros Naomí Cabrera expone una vez más la violencia extrema que atraviesa los femicidios y el valor decisivo de la prueba científica para reconstruir lo ocurrido.

Para los investigadores, los rasguños que presentaba en el cuello y la nuca el expentenciario Luis César Navarro al ser detenido por el femicidio de Milagros Naomí Cabrera (30) ya sugerían que la víctima habría intentado defenderse del ataque que terminó con su vida. Ese indicio quedó ahora reforzado por el informe preliminar de la autopsia, que confirmó que la mujer sufrió un castigo atroz antes de morir.

Fuentes del caso confirmaron que la necropsia practicada al cuerpo de Milagros concluyó que fue violada por su agresor. Además, el estudio forense determinó que presentaba signos de asfixia.

Ante este escenario, fuentes con acceso al expediente señalaron que la causa pasará a tramitarse desde este miércoles en la fiscalía de Violencia de Género departamental, a cargo de la fiscal Marcela Semería, quien deberá definir las diligencias necesarias para esclarecer el femicidio.

El caso

De acuerdo con la reconstrucción de los investigadores, Milagros salió a las 21:25 del viernes de su casa del barrio Grosso, en Villa Rosa, rumbo a su trabajo en la localidad de Matheu. Su celular registró una última conexión ocho minutos más tarde, a las 21:37. Según indicó el medio local Pilar de Todos, sus familiares llamaron en reiteradas ocasiones, pero nadie respondió.

El cuerpo de Milagros fue hallado en la ruta provincial 25 y calle Rawson, a metros de una parada de colectivos, dentro de un predio vallado que separa dos plantas industriales de la zona. El hallazgo se produjo en un pequeño monte a la vera de la ruta y a unos 60 metros de una parada de colectivos. La víctima estaba totalmente desnuda y fue encontrada por su expareja, un sargento de la Policía bonaerense de 41 años que presta خدمات en el Comando de Patrulla de Escobar. También intervino en el hallazgo un cuñado de la víctima. Una médica del SAME constató el fallecimiento.

Tras las tareas de campo realizadas en la zona, el fiscal Andrés Quintana y su equipo concentraron sus sospechas sobre Luis César Navarro, quien quedó comprometido por las cámaras de seguridad que registraron sus movimientos la noche de la desaparición.

La investigación incluyó el relevamiento de testimonios y el análisis de cámaras de seguridad públicas y privadas. Con ese material, los detectives de la SubDDI de Pilar lograron reconstruir el recorrido del presunto autor material del femicidio hasta una casa de la calle Carlos Saavedra Lamas, en Villa Rosa.

Con aval de la fiscalía, se dispuso un allanamiento de urgencia. Allí detuvieron a Navarro y secuestraron distintas prendas vinculadas al hecho, un celular con funda transparente y un billete de 50 pesos uruguayos hallado en su interior.

El secuestro del teléfono resulta clave para la causa porque, según las fuentes, el sospechoso lo había usado como coartada: minutos después del crimen se presentó en la comisaría de Villa Rosa y denunció que se lo habían robado.

En paralelo, los detectives se sorprendieron al observar los rasguños que Navarro tenía en el cuello y la nuca. Con el resultado preliminar de la autopsia, la hipótesis de que se trató de lesiones provocadas por la víctima en un intento por defenderse tomó aún más fuerza.

Navarro se desempeñó como agente de la Unidad 21 de Campana del Servicio Penitenciario Bonaerense entre 2015 y 2023, con baja psiquiátrica.

Milagros no tenía ningún vínculo con el detenido, según la reconstrucción del caso.

Análisis y proyecciones: en causas de femicidio, la combinación de evidencia biológica, geolocalización, cámaras y rastros físicos suele ser determinante para sostener la acusación. La confirmación de abuso sexual y asfixia agrava el cuadro penal y puede orientar la investigación hacia una imputación más severa, mientras la fiscalía avanza sobre la secuencia final del hecho, eventuales movimientos previos del acusado y el eventual descarte de una hipótesis de contacto previo entre víctima y victimario. En los últimos años, la respuesta judicial frente a los femicidios en la Argentina tendió a reforzar la centralidad de la perspectiva de género, la preservación temprana de la escena y el cruzamiento de pericias, un cambio significativo respecto de etapas anteriores en las que estas causas muchas veces se investigaban como homicidios comunes. Eso ha permitido mejorar la construcción probatoria, aunque persisten demoras y desafíos en la prevención.

Evolución del caso y de la respuesta institucional: al inicio, la investigación se apoyó en la denuncia por desaparición, el rastreo de cámaras y los testimonios del entorno. Con el avance pericial, el expediente pasó de una presunción de homicidio a una hipótesis de femicidio con violencia sexual, lo que reconfigura por completo la estrategia judicial. La derivación a una fiscalía especializada también refleja una tendencia consolidada en los últimos años: abordar estos hechos con equipos entrenados en violencia de género y con una mirada más integral sobre el contexto, los indicios de defensa de la víctima y la posible conducta posterior del sospechoso.