Niñera despedida por usar el celular cobrará $3,4 millones
La Justicia de Río Negro entendió que la empleadora no probó la supuesta falta grave y ordenó una indemnización superior a los $3,4 millones. El caso giró en torno al presunto uso excesivo del celular y auriculares durante el cuidado de una niña de 3 años.En el derecho laboral argentino, la “justa causa” exige una prueba concreta y precisa: no alcanza con una sospecha ni con una acusación genérica. Bajo ese criterio, la Cámara Primera del Trabajo de General Roca resolvió que una empleada doméstica y niñera de Río Negro deberá ser indemnizada con más de $3,4 millones, luego de que su despido, dispuesto en 2022, fuera considerado injustificado.
La trabajadora había sido desvinculada por supuestamente usar el celular y auriculares en exceso mientras cuidaba a una nena de 3 años. Sin embargo, el tribunal entendió que la falta invocada nunca quedó acreditada y condenó a la empleadora a pagar $3.470.294,81, más los intereses correspondientes.
Por qué despidieron a la niñera
El conflicto se inició el 12 de septiembre de 2022, cuando la empleadora envió una carta documento en la que comunicó el despido con justa causa. Allí sostuvo que la trabajadora utilizaba el teléfono y auriculares durante la jornada, en condiciones que —según su postura— comprometían el cuidado de la menor.
La niñera negó de plano esa versión y afirmó que nunca había recibido sanciones ni advertencias por su desempeño. También cuestionó que la intimación no precisara fechas, horarios ni episodios concretos en los que hubiera descuidado a la niña.
Durante el juicio, la empleadora aseguró haber visto personalmente ese comportamiento y señaló, además, que había recibido comentarios de vecinos y personas de confianza. En este tipo de litigios, la prueba testimonial y documental suele resultar decisiva, porque el despido con causa es la sanción más severa del contrato de trabajo y exige demostrar una injuria de entidad suficiente.
Qué resolvió la Justicia
Los jueces concluyeron que la empleadora no logró probar los hechos que utilizó como fundamento del despido. Para la Cámara, la comunicación fue excesivamente genérica y no alcanzó para acreditar una injuria laboral grave que justificara la extinción del vínculo.
El fallo recordó un principio clásico del derecho laboral: cuando un empleador despide con justa causa, la carga de la prueba recae sobre quien toma la decisión. En este expediente, esa demostración no fue producida, por lo que el despido quedó sin respaldo jurídico.
En perspectiva, este tipo de decisiones judiciales se inscribe en una línea consolidada que protege el principio de continuidad del empleo y exige que la ruptura por causa disciplinaria sea excepcional, fundada y debidamente documentada.
La indemnización que deberá pagar
Si bien la trabajadora afirmó que había comenzado a trabajar en 2017, la Justicia tomó como válida la fecha de ingreso de agosto de 2018, ya que no pudo acreditar una antigüedad mayor.
Con ese criterio, la Cámara ordenó abonar $3.470.294,81, monto que contempla la indemnización por antigüedad, el preaviso, la integración del mes de despido y otros rubros de la liquidación final, además de los intereses que siguen acumulándose hasta el momento del pago.
Evolución del caso y contexto
En los últimos años, los conflictos laborales vinculados al personal de casas particulares han ganado visibilidad por la mayor formalización del sector y por la frecuencia de disputas sobre registración, antigüedad y causales de despido. A la vez, el uso del celular en ámbitos de cuidado se convirtió en un motivo de tensión recurrente, aunque no por sí solo configura automáticamente una falta grave: los tribunales suelen analizar si existió negligencia efectiva, reiteración de conductas y perjuicio concreto.
En ese marco, la postura de la Justicia fue consistente con una tendencia extendida: frente a una desvinculación por causa, se exige una descripción detallada de los hechos y una prueba sólida. Sin esa base, el despido suele transformarse en incausado y abre la puerta al pago de las indemnizaciones previstas por la ley.
Análisis y proyecciones: el caso puede servir como referencia para empleadores y trabajadoras del sector, porque refuerza la importancia de dejar constancia escrita de llamados de atención, horarios, incumplimientos y eventuales sanciones previas. Para futuras controversias, la sentencia sugiere que los tribunales seguirán privilegiando la evidencia objetiva por sobre relatos generales, especialmente en relaciones laborales desarrolladas en ámbitos privados, donde la prueba directa suele ser más difícil de obtener.






















