Presupuesto 2027: el Gobierno proyecta una inflación inferior al 20% y un crecimiento de hasta el 5%
El último presupuesto del mandato de Javier Milei ingresará a la Cámara de Diputados con previsiones optimistas sobre precios, actividad, salarios e inversión. Las estimaciones privadas son más prudentes y los antecedentes obligan a examinar los números con cautela.
El Gobierno presentará el Presupuesto 2027 con dos grandes apuestas económicas:
una inflación anual inferior al 20% y un crecimiento del Producto Bruto Interno de entre el 3% y el 5%.
Las estimaciones formarán parte del último presupuesto correspondiente al mandato presidencial de Javier Milei y funcionarán como una definición económica y política sobre el país que el oficialismo espera mostrar durante el año electoral.
El proyecto también establecerá cuánto dinero podrá gastar cada área del Estado y cuáles serán las prioridades de la administración nacional.
Pero antes de discutir la distribución de los recursos habrá una cuestión fundamental:
determinar si las proyecciones utilizadas para calcularlos son realistas.
MENOS DEL 20%
El Presupuesto estará elaborado sobre el supuesto de una importante desaceleración de los precios.
La previsión oficial ubicaría la inflación de 2027 por debajo del 20% anual.
Si se cumpliera, representaría un nuevo avance dentro del proceso de desinflación que el Gobierno considera uno de sus principales logros.
Sin embargo, el punto de partida continúa siendo elevado.
La mediana de las estimaciones incluidas en el Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central prevé que la inflación de 2026 terminará cerca del 30%.
El número presenta una diferencia considerable respecto del 10,1% que el Gobierno había calculado anteriormente para este año.
Ese antecedente obliga a interpretar con prudencia las nuevas proyecciones.
No porque la inflación necesariamente vaya a dejar de bajar, sino porque la velocidad de esa reducción ya demostró ser más lenta que la esperada oficialmente.
EL FACTOR ELECTORAL
Las consultoras privadas coinciden en que la inflación podría continuar descendiendo durante los próximos meses, aunque advierten sobre posibles tensiones relacionadas con el proceso electoral.
El escenario de base plantea una desaceleración gradual, con el riesgo de una nueva aceleración si aumenta la incertidumbre antes de las elecciones.
La evolución dependerá de numerosas variables.
El tipo de cambio.
La emisión monetaria.
Los ajustes tarifarios.
Los salarios.
La demanda de pesos.
La acumulación de reservas.
Y la capacidad del Gobierno para sostener el equilibrio fiscal.
Perforar el 20% anual no aparece como una imposibilidad.
Pero tampoco como un resultado garantizado.
CRECIMIENTO DE HASTA EL 5%
La segunda gran previsión oficial corresponde al nivel de actividad.
Los borradores anticipan una expansión del PBI de entre el 3% y el 5% durante 2027.
El Gobierno espera que ese crecimiento sea impulsado por una recuperación de la inversión, el consumo privado y el aporte positivo del sector externo.
La explicación económica es directa.
Una inflación más baja permitiría recomponer los salarios reales.
La mejora de los ingresos aumentaría la capacidad de consumo de los hogares.
Una mayor estabilidad favorecería la inversión.
Y el crecimiento de las exportaciones aportaría dólares y actividad.
Esa es la secuencia imaginada por el equipo económico.
EL PUNTO DE PARTIDA
La economía terminaría 2026 con una expansión cercana al 2,1%, según las estimaciones relevadas por el Banco Central.
El dato se encuentra lejos del crecimiento del 5% que el Ministerio de Economía había proyectado.
La diferencia vuelve a mostrar la distancia que puede existir entre un presupuesto y la realidad.
Las proyecciones económicas no son una descripción anticipada de lo que necesariamente ocurrirá.
Son supuestos utilizados para calcular ingresos y gastos.
Cuando esos supuestos se alejan demasiado de la evolución efectiva de la economía, todo el presupuesto pierde precisión.
Puede cambiar la recaudación.
Pueden modificarse los gastos.
Puede variar el resultado fiscal.
Y pueden quedar desactualizadas las partidas destinadas a las provincias, universidades, jubilaciones, salud, educación y obra pública.
EL DÓLAR QUE FALTA
Uno de los datos más esperados será la estimación oficial sobre el tipo de cambio.
El dólar mayorista cotiza actualmente alrededor de los $1531.
Ese valor ya se encuentra por encima de los $1470 calculados anteriormente por el Gobierno, aunque todavía permanece por debajo de los $1630 que las estimaciones del mercado ubican para diciembre de 2026.
La previsión cambiaria para 2027 será determinante.
El valor del dólar influye sobre la inflación, las exportaciones, las importaciones, la recaudación tributaria, los subsidios, la deuda y las reservas.
También permitirá conocer si el equipo económico espera una corrección gradual o pretende mantener una evolución cambiaria inferior al aumento general de los precios.
MILEI NO IRÁ AL CONGRESO
A diferencia de otras presentaciones, el Presidente no concurrirá al Congreso para explicar el proyecto.
El Gobierno prepara una comunicación especial en la que Milei volverá a defender el equilibrio fiscal y la desaceleración de la inflación.
Paralelamente, comenzó a ordenar su estrategia legislativa.
El Presidente reunió a diputados y senadores de su espacio en la Casa Rosada, después de un encuentro de gabinete encabezado durante la mañana.
La Libertad Avanza necesitará mantener la disciplina de sus legisladores y conseguir respaldos adicionales para aprobar el proyecto.
El Presupuesto no será solamente una discusión técnica.
Será también una negociación política sobre la distribución de recursos en el último año del mandato.
LA PRUEBA DE LOS NÚMEROS
El Presupuesto 2027 buscará transmitir una imagen de continuidad.
Equilibrio fiscal.
Menos inflación.
Más inversión.
Recuperación salarial.
Crecimiento económico.
El escenario es posible.
Pero depende de que numerosas variables evolucionen en la dirección esperada y de que no se produzcan sobresaltos financieros, cambiarios o políticos durante un año electoral.
El antecedente inmediato aconseja cautela.
Para 2026 se había proyectado una inflación del 10,1% y un crecimiento del 5%.
Las estimaciones actuales ubican ambos indicadores bastante lejos de esas previsiones.
Por eso, cuando el proyecto ingrese a la Cámara de Diputados, el debate no debería limitarse a cuánto dinero recibirá cada área.
Antes habrá que responder una pregunta más elemental:
¿sobre qué economía real está construido el Presupuesto?





















