El sistema financiero salvadoreño creció en depósitos, préstamos y utilidades
El sistema financiero de El Salvador cerró julio de 2026 con un desempeño favorable en depósitos, cartera crediticia, activos y utilidades. El Banco Central de Reserva destacó además niveles de liquidez, morosidad y solvencia dentro de los parámetros previstos.
Hay una regla que se repite en la historia bancaria moderna: cuando la liquidez mejora, el crédito suele ser el primero en expandirse. En El Salvador, ese patrón volvió a aparecer al cierre de julio de 2026, con un sistema financiero que, según el Banco Central de Reserva, mostró avances simultáneos en depósitos, préstamos, activos y utilidades.
La utilidad neta del sistema ascendió a USD 282.4 millones, lo que implicó un aumento de 23% frente al período comparado. En paralelo, los activos totalizaron USD 32,578.3 millones y exhibieron una variación positiva de 9.8%, en un contexto de expansión de la intermediación financiera.
El sistema financiero salvadoreño cerró julio con un crecimiento tanto en la captación de recursos como en la colocación de préstamos. De acuerdo con el Banco Central de Reserva, ese comportamiento siguió respaldando el financiamiento de actividades productivas y de los hogares, mientras los indicadores de riesgo y patrimonio se mantuvieron dentro de los rangos informados.
Los depósitos alcanzaron USD 24,835.8 millones
Los depósitos totales llegaron a USD 24,835.8 millones, con un incremento de 12.6% respecto del período anterior. Las captaciones siguieron siendo la principal fuente de fondeo del sistema financiero.
Dentro de esa estructura, los depósitos a plazo representaron 39.3% del total. Las cuentas corrientes concentraron 34.1%, mientras que los depósitos a plazo equivalieron a 26.6%.
La composición de las captaciones incluyó recursos con distintos plazos y niveles de disponibilidad. El reporte indicó que la diversificación de los instrumentos se mantuvo estable, al tiempo que la relación entre créditos y depósitos se ubicó en 88% al cierre de julio.
Ese indicador reflejó un margen de expansión todavía disponible para la actividad crediticia. Además, las condiciones de liquidez aportaron mayor certidumbre a los agentes económicos para sus decisiones de inversión y se vincularon con una tendencia descendente en las tasas de interés.
La cartera de créditos sumó USD 21,866.9 millones
Los préstamos otorgados por el sistema financiero alcanzaron USD 21,866.9 millones, tras un crecimiento de 8.4%. La cartera destinada a empresas representó 52.1% del saldo, mientras que los hogares concentraron el 47.9% restante.
El crédito de consumo para hogares sumó USD 7,155.2 millones y registró una variación positiva de 5.6%. Los préstamos para vivienda llegaron a USD 3,309.5 millones, con un aumento de 7.7%.
El financiamiento a los hogares mantuvo una trayectoria ascendente. El reporte señaló que el avance registrado al cierre de julio fue el más alto de los últimos 30 meses, aunque sin detallar un producto crediticio específico.
En el segmento empresarial, las carteras asociadas al comercio, la construcción y los servicios estuvieron entre las que mostraron mayor crecimiento interanual. El Banco Central de Reserva vinculó ese dinamismo con el financiamiento de las actividades productivas, un rasgo que suele repetirse en etapas de recuperación del crédito luego de períodos de mayor cautela.
El comercio encabezó la distribución sectorial de los préstamos empresariales con USD 325 millones. La construcción recibió USD 296.6 millones, mientras que los servicios obtuvieron USD 280.3 millones.
Los sectores de electricidad, gas, agua y servicios sanitarios concentraron USD 123.9 millones. El grupo denominado “otros” registró USD 58.3 millones e incluyó actividades como transporte, almacenamiento, comunicaciones, minas y canteras.
Las tasas de interés mostraron descensos en los préstamos
La tasa promedio de los préstamos con plazo menor a un año se ubicó en 7.6%. En el caso de los depósitos a 180 días, la tasa promedio fue de 4.7%.
Las tasas de los préstamos de corto plazo bajaron de 7.80% en julio de 2025 a 7.60% en julio de 2026. Las de los créditos destinados a empresas pasaron de 7.75% a 7.54% en el mismo lapso.
Los préstamos personales, sobre todo los de mayor plazo, también registraron una reducción. La tasa descendió de 12.82% a 12.11% entre los dos meses comparados.
El reporte relacionó el comportamiento de las tasas con las condiciones de liquidez del sistema. La baja del costo financiero coincidió con el aumento de los depósitos y de la cartera de crédito.
La morosidad fue de 1.6% y la solvencia llegó a 15.4%
La morosidad estándar se ubicó en 1.6%, por debajo del umbral de alerta de 4%. El dato reflejó un nivel de recuperación de créditos dentro del parámetro señalado por el informe.
La solvencia del sistema financiero alcanzó 15.4%, por encima del mínimo legal de 12%. Este indicador mide la capacidad patrimonial de las instituciones financieras para absorber eventuales contingencias.
El aumento de los activos coincidió con la expansión de los depósitos y de los préstamos. El documento del Banco Central de Reserva señaló que el sistema mantuvo condiciones de liquidez y patrimonio para sostener sus funciones de intermediación financiera.
Análisis y proyecciones
El cuadro descrito es consistente con una fase de estabilidad relativa del sistema bancario: más depósitos suelen traducirse en mayor fondeo para prestar, y una morosidad contenida ayuda a preservar el capital. Si esta dinámica se sostiene, el crédito puede seguir acompañando el consumo de los hogares y la inversión de las empresas, aunque con un ritmo que dependerá de la evolución de las tasas, la actividad económica y la calidad de la cartera.
En términos de proyección, la combinación de liquidez alta, solvencia por encima del mínimo y menor costo financiero tiende a favorecer nuevas colocaciones. Sin embargo, en contextos regionales como el centroamericano, los bancos suelen mantener prudencia cuando perciben riesgos en empleo, ingreso o comercio exterior, por lo que el desafío no es solo crecer, sino hacerlo sin deteriorar la calidad crediticia.
Evolución reciente del sistema financiero
En los últimos años, la postura de los actores financieros ha ido moviéndose desde una lógica defensiva —marcada por la incertidumbre y el resguardo de liquidez— hacia una estrategia más activa de intermediación. La recuperación de depósitos, la expansión de la cartera y la mejora de la rentabilidad reflejan ese cambio, mientras que la supervisión prudencial sigue siendo clave para evitar que el crecimiento del crédito se traduzca en mayores riesgos en el mediano plazo.
























