Comenzó el juicio por el femicidio de Cecilia Góngora
Comenzó en La Plata el juicio contra Juan Ramón Navarrete por el femicidio de Cecilia Góngora, ocurrido en Villa Elvira frente a sus cuatro hijos. El fiscal pide prisión perpetua, mientras la defensa intenta sostener la inimputabilidad por consumo de estupefacientes.“Ni una menos” sintetizó en 2015 una demanda social que ya venía creciendo en la Argentina, y casos como el de Cecilia Araceli Góngora volvieron a mostrar por qué la violencia de género sigue siendo una de las heridas más profundas de la agenda judicial. A casi tres años del crimen ocurrido en Villa Elvira, en La Plata, comenzó el juicio contra Juan Ramón Navarrete, acusado de haberla asesinado frente a sus cuatro hijos.
La causa llegó a debate oral ante el Tribunal Oral en lo Criminal V de La Plata, integrado por los jueces Ezequiel Medrano, Carmen Palacios y Lucas Massachesi. Para la fiscalía, a cargo de Lucas Domski, se trató de un femicidio y, si el acusado es hallado culpable por ese delito, la pena que corresponde es prisión perpetua.
Jesica, hermana de la víctima, expresó a TN que el inicio del proceso le genera una mezcla de emociones: “Son muchos sentimientos juntos. Dolor e impotencia pero con esperanza de que finalmente la Justicia haga lo correcto y lo condenen como corresponde y sin vueltas”.
Cuatro puñaladas y una huida
El hecho ocurrió en una vivienda ubicada en 122 bis y 612. De acuerdo con la reconstrucción de la investigación, cerca de las 2 de la madrugada se produjo una discusión entre la pareja y, en ese contexto, Navarrete atacó a la mujer con un cuchillo de cocina antes de escapar.
Los gritos de auxilio hicieron que los vecinos llamaran a la Policía. Cuando los agentes llegaron, encontraron manchas de sangre en distintos sectores de la casa y a los cuatro chicos profundamente conmocionados.
Góngora yacía en el piso de una habitación con múltiples heridas. Los policías le practicaron maniobras de RCP, pero no lograron reanimarla. Cuando arribó el SAME, los médicos confirmaron su muerte.
Los hijos relataron a los investigadores que su padre se había fugado tras el ataque. Por ese motivo, la Policía montó un rastrillaje en la zona y recién por la tarde dio con él, escondido en un descampado ubicado en 121 y 604.
La autopsia estableció que la víctima sufrió cuatro puñaladas: una en la cara, otra en el cuello, una debajo de una mama y la restante en la espalda.
Si bien no existían denuncias formales previas por violencia familiar contra Navarrete, la causa incorporó testimonios que describieron situaciones de maltrato dentro de la pareja. Ambos habían atravesado una separación y retomado la convivencia poco antes del asesinato.
“Góngora era compañera de la organización hacía un año y habían pasado unos días desde que se enteraron que sufría violencia de género por parte de su pareja. Se la acompañó y, de alguna manera, los tiempos fueron muy cortos. Él no la dejaba hacer nada, la sofocaba, la controlaba”, había contado Sandra, una allegada de la víctima, en los días posteriores al crimen.
El testimonio del hijo mayor y la defensa
La primera jornada del juicio estuvo marcada por la declaración del hijo mayor de la pareja. Tenía 16 años al momento del crimen y fue testigo directo del ataque. Hoy, con 20, resolvió presentarse ante el tribunal.
Según explicó Domski a TN, su testimonio fue “desgarrador”. Sin embargo, el joven remarcó que con el paso del tiempo perdonó a su padre después de asistir a la Iglesia.
La declaración no cayó bien en el entorno de la familia de Góngora. “A todo se nos suma el dolor de comprobar que el hijo mayor acaba de testificar a favor de su padre con declaraciones incorrectas e indebidas. Lo escuché declarar y está muy influenciado por la familia paterna”, sostuvo Jesica.
En la misma línea se expresó Lorena, prima de la víctima: “Él (Navarrete) quiere que los hijos declaren a su favor y nosotros lo único que queremos es justicia”.
Los otros tres hijos de la pareja, menores de edad y actualmente al cuidado de la familia de Navarrete, no fueron convocados al debate. La medida buscó evitar una nueva exposición de los chicos, que también presenciaron el episodio.
La defensa oficial, encabezada por Verónica Garganta, sostiene que Navarrete actuó bajo los efectos de un consumo excesivo de estupefacientes y busca que sea declarado inimputable.
Sin embargo, las pericias psicológicas y psiquiátricas ya realizadas concluyeron que el acusado podía comprender y dirigir sus actos, además de controlar sus impulsos. “Todas dieron como resultado de que él pudo manejar sus acciones e impulsos”, detalló Domski.
Para reforzar ese punto, la fiscalía pidió una nueva pericia psiquiátrica que incluya documentación médica vinculada tanto al momento del crimen como a etapas posteriores. La intención es que los especialistas aclaren durante el juicio si existió alguna alteración en la salud mental del acusado al momento del ataque.
Hasta ahora declararon familiares de la víctima y del imputado. Aún restan algunas testimoniales y la exposición de los peritos que intervinieron en las evaluaciones psicológicas y psiquiátricas.
Análisis y proyecciones: este tipo de procesos suele concentrar dos debates centrales del derecho penal contemporáneo: por un lado, la calificación de femicidio cuando el ataque ocurre en un contexto de violencia de género; por el otro, el alcance real de la inimputabilidad cuando la defensa invoca consumo de sustancias. En la práctica judicial argentina, las pericias suelen ser decisivas para determinar si hubo o no capacidad de comprender la criminalidad del acto. Si el tribunal convalida la hipótesis fiscal, el caso podría cerrar con prisión perpetua; si avanza la tesis defensiva, el eje pasará a la eventual necesidad de tratamiento y a la discusión sobre el grado de responsabilidad penal.
Evolución del caso y de la discusión pública: desde 2023, el expediente dejó de ser solo una investigación por un homicidio y pasó a representar también un debate sobre cómo el sistema judicial aborda la violencia de pareja frente a niños y adolescentes testigos directos. En los últimos años, la sensibilidad social frente a los femicidios aumentó y los tribunales incorporaron con mayor frecuencia la perspectiva de género, mientras que las defensas basadas en consumo problemático o trastornos psiquiátricos siguen exigiendo una evaluación caso por caso. En ese marco, la declaración del hijo mayor y la decisión de no convocar a los otros tres menores muestran un cambio de enfoque: ya no solo importa probar el hecho, sino también proteger a las víctimas secundarias y evitar nuevas revictimizaciones.
Las próximas audiencias todavía no tienen fecha confirmada, por lo que tampoco está definido cuándo se escucharán los alegatos ni cuándo llegará el veredicto.
Mientras el juicio avanza, persiste una incógnita que puede resultar determinante: si Navarrete hablará o no ante el tribunal. Hasta el momento, nunca dio su versión sobre lo sucedido aquella madrugada. El debate deberá esperar para saber si decide romper el silencio antes del cierre del proceso.
En paralelo, la familia de Cecilia insiste en el reclamo de justicia. “Siendo una chica tan buena, que sufrió tanto años, esperamos que él sea condenado por la memoria de Cecilia”, expresaron.





















