La Alianza Verde repudió los insultos de David Racero a Cathy Juvinao en el debate del Presupuesto

La Alianza Verde rechazó las expresiones de David Racero contra la representante Catherine Juvinao durante la discusión del Presupuesto General de la Nación 2027. El partido pidió que se investigue el episodio y se garantice la participación política de las mujeres sin violencia ni descalificaciones.

“La historia de la política está llena de frases que marcaron límites; una de las más recordadas es que ‘lo personal es político’, una consigna que, décadas después, sigue vigente cuando el debate público cruza la frontera del respeto”. En ese marco, la Alianza Verde salió al cruce de las expresiones del senador del Pacto Histórico David Racero contra la representante Catherine Juvinao, ocurridas durante la discusión del Presupuesto General de la Nación 2027 en las comisiones económicas del Congreso de la República.

La colectividad “rechaza contundentemente la violencia política, verbal y simbólica” de la que, según afirmó, fue víctima la congresista. El pronunciamiento se difundió luego de que Racero llamara “lavaperros” a Juvinao en medio del debate presupuestal.

Al explicar el contexto de la controversia, el partido destacó que Juvinao “ha sido una de las voces que ha abanderado iniciativas para impulsar los derechos de las mujeres” y recordó que es autora de la Ley 2453 de 2025, norma orientada a “combatir, sancionar y prevenir la violencia política contra las mujeres”.

En su declaración, la Alianza Verde extendió el respaldo más allá del episodio puntual y sostuvo: “Nos solidarizamos con la representante Catherine Juvinao y con todas las mujeres que han sido víctimas de comentarios misóginos y expresiones de violencia que buscan menospreciar su labor, desacreditar su trabajo y limitar su participación en la vida pública”.

En ese mismo sentido, pidió una respuesta institucional y expresó: “Hacemos un llamado a las autoridades competentes para que se adelanten las acciones necesarias frente a este tipo de hechos y se garantice el ejercicio de la labor política de las mujeres en condiciones de respeto y seguridad”.

El origen del ataque de David Racero a Cathy Juvinao

El cruce se produjo entre Racero, del Pacto Histórico, y Juvinao, de la Alianza Verde, en medio del debate por la inasistencia de funcionarios del gobierno del presidente Abelardo de la Espriella. La discusión se tensó mientras las comisiones analizaban si las excusas remitidas por el gabinete alcanzaban para justificar la ausencia presencial en una jornada clave para el presupuesto del próximo año.

Juvinao intervino para cuestionar las críticas dirigidas a los funcionarios que no se presentaron en el recinto. La representante pidió revisar las excusas enviadas a la mesa directiva y también la coordinación entre las distintas comisiones del Legislativo, aunque aclaró que no estaba defendiendo al gabinete.

“A mí me parece de una hipocresía enorme que la bancada del gobierno saliente esté haciendo tremendo show cuando a nosotros más de una vez nos tocó exigir la presencia de los ministros y nos tocó exigir respeto al Congreso”, afirmó la congresista. En esa misma intervención precisó que el presupuesto, frente al de Gustavo Petro, tuvo un aumento de $60 billones.

La discusión sobre las ausencias del gabinete desató el enfrentamiento

Juvinao sostuvo que cada ausencia debía ser analizada de forma individual. Como ejemplo, mencionó al ministro de Vivienda, Jaime Andrés Beltrán, quien atendía una citación en la Comisión Séptima del Senado para responder por la controversia sobre su presencia en las playas de Santa Marta durante el puente del 15 al 17 de agosto de 2026, luego del terremoto que sacudió al país.

“Si el ministro de Vivienda, que es absolutamente central, tenía una citación desde hace por lo menos dos semanas a control político y está en la Comisión Séptima haciendo lo que la ley le exige, ¿cómo vamos a cometer aquí el error de citarlo al mismo tiempo?”, planteó la congresista. Además, pidió que la presidencia de la sesión leyera las justificaciones presentadas por los funcionarios que enviaron delegados.

Su posición fue distinta frente a la ministra de Educación, Viviane Morales, cuya ausencia sí cuestionó de manera abierta. “A la ministra de Educación, que no sabemos por qué no viene, pues a esa sí no se la voy a pasar. Ella tiene que decir aquí cosas muy importantes y necesitamos escucharla”, señaló al referirse a temas como la financiación de las universidades públicas y el Instituto Colombiano de Crédito Educativo y Estudios Técnicos en el Exterior, Icetex.

La respuesta de Racero elevó el tono del debate. El senador rechazó que Juvinao hablara de hipocresía y le respondió: “Viene usted a hablar de hipocresías, representante Juvinao, tenga un poquito de vergüenza, un poquito de vergüenza, de decoro”.

Racero también recordó que la representante había respaldado anteriormente iniciativas contra ministros ausentes en citaciones del Congreso. “Cuando no venían los ministros, usted era la primera en firmar hasta mociones de censura, porque es una causal cuando los ministros que se citan no llegan o la excusa no se acepta”, afirmó el senador, que pasó de la Cámara al Senado en la legislatura actual.

Análisis y proyecciones: El episodio se inscribe en una tensión recurrente de la política colombiana: el choque entre el control político al Ejecutivo y la degradación del debate parlamentario hacia descalificaciones personales. En los últimos años, tanto en Colombia como en buena parte de América Latina, la discusión sobre violencia política de género ganó centralidad por el aumento de denuncias de hostigamiento, estigmatización y ataques dirigidos especialmente a mujeres con visibilidad pública. Si bien los insultos suelen tener un impacto inmediato en la agenda mediática, sus efectos más duraderos aparecen cuando normalizan un lenguaje que desalienta la participación y deteriora la deliberación institucional.

Evolución de los actores y del conflicto: La Alianza Verde ha buscado consolidar un perfil más activo en la defensa de los derechos de las mujeres y en la denuncia de violencias simbólicas dentro del Congreso, mientras que figuras del Pacto Histórico, entre ellas Racero, han oscilado entre el respaldo al gobierno y una lógica de confrontación intensa con la oposición y sectores aliados críticos. En paralelo, Catherine Juvinao ha reforzado en los últimos años una identidad de control político combativo y de defensa de la transparencia legislativa. Ese contraste explica por qué un debate sobre asistencia de ministros terminó derivando en una disputa más amplia sobre formas de hacer política, límites del lenguaje y responsabilidades públicas. De cara a lo que venga, es probable que el caso alimente reclamos de sanciones, llamados a la moderación y nuevas discusiones sobre la aplicación efectiva de las normas contra la violencia política hacia las mujeres.