Tiscornia proyectó una inflación cercana al 20% para 2027
Camilo Tiscornia analizó la desaceleración de la inflación y estimó que los precios podrían acercarse al 20% en 2027. También alertó por el efecto que el escenario electoral puede tener sobre el tipo de cambio.
“La inflación es, en el fondo, una forma de impuesto sin ley”, sostuvo Milton Friedman al describir uno de los fenómenos más persistentes de la economía argentina. Sobre esa dinámica se apoyó el análisis de Camilo Tiscornia, quien evaluó la desaceleración reciente de los precios, proyectó una inflación cercana al 20% para 2027 y puso bajo la lupa el impacto que podría tener el escenario electoral sobre el tipo de cambio.
En su lectura, la baja en el ritmo inflacionario refleja que las correcciones aplicadas por el Gobierno de Javier Milei comienzan a tener efecto. En ese sentido, respaldó las medidas orientadas a recomponer precios relativos y a ordenar una economía que venía de fuertes distorsiones acumuladas, aunque advirtió que el proceso todavía enfrenta vulnerabilidades.
Uno de los puntos centrales de su diagnóstico fue el dólar. Tiscornia señaló que el frente cambiario puede volverse más sensible en la antesala de las elecciones, un comportamiento habitual en la Argentina cuando aparecen tensiones políticas o dudas sobre la continuidad del programa económico. En contextos de incertidumbre, la demanda de cobertura suele aumentar y, con ella, la presión sobre el tipo de cambio.
El economista también defendió una mayor independencia del Banco Central, una discusión histórica en el país. La autonomía de la autoridad monetaria suele asociarse con reglas más previsibles, menor emisión para financiar déficit y una política antiinflacionaria más creíble. En la práctica, distintos ciclos argentinos mostraron que cuando el Banco Central queda más expuesto a necesidades fiscales, la desinflación tiende a debilitarse.
Análisis y proyecciones: si la desaceleración de precios se sostiene, una inflación cercana al 20% en 2027 implicaría una normalización importante frente a los niveles extraordinarios que Argentina arrastra desde los últimos años. Sin embargo, el camino depende de varios factores conocidos: disciplina fiscal, ancla monetaria, recomposición de reservas, expectativas estables y un calendario político sin sobresaltos. La experiencia argentina indica que los procesos de baja de inflación suelen ser frágiles cuando reaparecen dudas sobre el tipo de cambio o sobre la consistencia del programa económico.
Evolución del tema: en los últimos años, el debate económico pasó de centrarse en la aceleración inflacionaria y el atraso de precios regulados a enfocarse en cómo sostener una desinflación duradera. Las correcciones impulsadas por Milei marcaron un cambio de enfoque respecto de etapas previas, más orientadas a administrar desequilibrios que a corregirlos de manera abrupta. En ese contexto, la postura de economistas como Tiscornia se volvió más favorable a reglas claras, menor discrecionalidad y una mayor independencia institucional para consolidar expectativas.
Así, su diagnóstico combina una señal de alivio por la desaceleración de los precios con una advertencia política y financiera: la estabilidad todavía no está plenamente asegurada y el comportamiento del dólar en el año electoral puede ser decisivo para el rumbo de la economía.






















