Freno al Súper RIGI en el Senado por la resistencia aliada
El plenario de comisiones del Senado no logró avanzar con el dictamen del proyecto de Súper RIGI impulsado por Patricia Bullrich. Senadores aliados plantearon objeciones y dejaron en evidencia las tensiones internas dentro del oficialismo y sus socios parlamentarios.“Ningún programa de incentivos a la inversión sobrevive si no logra equilibrar apertura y protección del interés nacional”, recuerdan analistas al repasar la larga discusión argentina sobre regímenes especiales para atraer capitales. En ese marco, el proyecto de Súper RIGI sufrió este miércoles un freno en el Senado, donde Martín Göerling, Maximiliano Abad y Carlos "Camau" Espínola bloquearon el dictamen en un plenario de comisiones convocado por Patricia Bullrich.
La iniciativa ya cuenta con media sanción de la Cámara de Diputados, pero los pedidos de los aliados incomodaron al oficialismo y trabaron el avance parlamentario. Una senadora libertaria se quejó en voz baja por la conducta de ese grupo de legisladores dialoguistas: "Nuestros aliados son unos chotos, lo que hicieron hoy no se condice con lo que hicieron los diputados de su espacio", dijo.
La referencia apuntaba de manera directa a Göerling, Abad y Espínola, quienes habrían mantenido una reunión previa y acordado no firmar el dictamen. El gesto se interpretó como una señal del PRO, espacio al que pertenece el misionero Göerling, y también de los senadores vinculados con las provincias, que encuentran en Camau a un interlocutor de peso. Todo ocurrió apenas un día después de que Bullrich anticipara que en 15 días comenzaría el debate sobre la reforma política y la eliminación de las PASO.
Antes de rubricar el dictamen, los tres aliados exigen cambios al proyecto que la Casa Rosada no estaría dispuesta a conceder. La objeción más sensible sería la inclusión de una cláusula que permita a empresas argentinas competir como proveedoras frente a firmas extranjeras aun cuando sus precios estén hasta un 15 por ciento por encima de los insumos importados.
La jefa del bloque oficialista se habría comprometido a conversar el tema con el ministro de Economía, Luis "Toto" Caputo, aunque en el Gobierno sostienen que esas modificaciones "desnaturalizan" el espíritu de la propuesta. "Si el Súper RIGI tiene tanto problema, nos quedamos con el RIGI", habría sido la conclusión irónica de Bullrich en su entorno.
Análisis y proyecciones: la discusión refleja una tensión clásica en la política económica argentina: cómo ofrecer incentivos suficientes para atraer inversiones de largo plazo sin resignar herramientas para resguardar la producción local. Desde la reinstalación de regímenes promocionales en distintas etapas de la historia reciente, el debate suele dividirse entre quienes priorizan la llegada de divisas y quienes advierten por el costo fiscal, la competencia desleal y el impacto sobre la industria nacional. Si persiste el desacuerdo, el proyecto podría perder velocidad legislativa o quedar sujeto a una negociación más amplia en la que el oficialismo deba ceder parcialmente para sostener el respaldo de sus socios.
La propia Bullrich atraviesa además una dinámica política particular: no renuncia a su proyecto presidencial y eso profundiza su confrontación con Karina Milei. Ante cada conflicto, refuerza públicamente su alineamiento con Javier Milei, una estrategia que en Olivos despierta sospechas, como ya ocurrió en su disputa con Victoria Villarruel luego de criticar con dureza a Manuel Adorni.
En los últimos años, la relación entre el oficialismo y sus aliados mostró un patrón de cooperación táctica y disputa permanente. En el Congreso, esa lógica se repite: el Gobierno necesita acuerdos para avanzar con reformas estructurales, mientras el PRO, los radicales y los espacios provinciales buscan conservar capacidad de presión. El episodio del Súper RIGI confirma que, aun con media sanción en Diputados, el Senado sigue siendo un terreno donde cada voto aliado puede condicionar el rumbo de la agenda oficial.
Este martes, la situación incluso había sido más complicada para los libertarios, porque no reunieron quórum en la comisión anterior, donde pretendían dictaminar un proyecto del radical Eduardo Vischi sobre un régimen intermedio de incentivos a las inversiones, entre el RIGI y el Súper RIGI.
La reunión estaba citada para las 11 y comenzó tres minutos después de las 13, además sin la cantidad necesaria de legisladores. Incluso, computaron como presente al chaqueño Jorge Capitanich, que estaba parado en el Salón Azul observando cuántos colegas suyos había sentados.
Al frente de ese plenario, el libertario Agustín Monteverde debió aceptar un cuarto intermedio, sin posibilidades de dictaminar el proyecto. Fuentes parlamentarias dejaron trascender que la mala praxis molestó a Vischi, que esperaba una mejor coordinación para avanzar con su propuesta.
























