La soja tocó su mayor nivel en casi 3 años y sube en Rosario

La oleaginosa escaló en el mercado local y en Chicago, impulsada por la menor condición de los cultivos en Estados Unidos, la suba del petróleo y las compras sostenidas de China. También avanzaron el trigo y el maíz, en una rueda que dejó precios máximos de los últimos tres años.

En los mercados de granos, pocas variables pesan tanto como una expectativa climática en Estados Unidos o una señal de demanda desde China: basta recordar que la soja es uno de los complejos agrícolas más sensibles al pulso de Chicago, la plaza que suele marcar el tono global. En ese marco, la oleaginosa volvió a dispararse y alcanzó su nivel más alto desde el inicio de la presidencia de Javier Milei, en diciembre de 2023.

La cotización de la soja registró este martes un alza de $10.000, equivalente a 1,82%, en el segmento disponible de Rosario, donde se ubicó en $560.000 por tonelada. La mejora local estuvo respaldada por la firmeza del mercado internacional y llevó los negocios en la plaza rosarina a los mejores valores de los últimos tres años.

En Chicago, el poroto avanzó 2,25%, unos US$10,9, y cerró en US$484,19 por tonelada en el contrato con entrega a noviembre. Ese nivel constituye el mejor registro desde diciembre de 2023.

Los subproductos, fundamentales para la exportación argentina, acompañaron la tendencia alcista. La harina de soja subió US$8,05 y terminó en US$388,67 por tonelada, mientras que el aceite trepó US$33,29 hasta US$1601,2 por tonelada.

En el mercado local también se observaron mejoras marcadas y máximos de los últimos tres años. Según el analista de mercados de AZ-Group, Jeremías Battistoni, antes del cierre de las cotizaciones la soja disponible se negociaba entre US$365 y US$370 por tonelada, mientras que el contrato de mayo, correspondiente a la cosecha, se pactaba en US$356 por tonelada, también en valores récord de los últimos tres años.

Si se tiene en cuenta que aún resta comercializar alrededor de 24,6 millones de toneladas de soja, es decir, casi la mitad de la cosecha 2025/26, y un precio FOB actual de US$500 por tonelada, el volumen que todavía no se vendió equivale a US$12.300 millones.

Detrás de esta escalada confluyen tres factores principales: la desmejora en la condición de los cultivos en Estados Unidos, el aumento del petróleo con efecto directo sobre el aceite, y la expectativa de que China continúe comprando mercadería estadounidense.

En diálogo con TN, el responsable de Research de la corredora Zeni, Eugenio Irazuegui, sostuvo que “la demanda asiática que no cesa, combinada con mermas en el potencial agronómico estadounidense y una prima geopolítica creciente, dotan de firmeza a las cotizaciones de la soja”.

El mercado tomó nota del recorte en la calificación oficial de los cultivos norteamericanos. “La proporción de lotes en buenas y excelentes condiciones se retrajo en 2 puntos al 58%, dando la pauta de un rendimiento promedio algo menos optimista del contemplado un mes atrás. Cabe recordar que la porción sur de EE.UU. ha presentado temperaturas más calurosas de las usuales en momentos críticos de la campaña”, detalló el especialista.

En paralelo, China siguió activa en el frente comercial y sumó operaciones por 136.000 toneladas. “Corresponden a embarques a despacharse durante el ciclo comercial 26/27, 100% de procedencia norteamericana”, explicó Irazuegui.

El aceite volvió a reaccionar también por el empeoramiento del escenario en Medio Oriente, dada su fuerte correlación con el petróleo. “Sobre el final de la rueda, el crudo escalaba poco más de un 5,5% y ya se negociaba arriba de los US$90 por barril”, indicó.

Análisis y proyecciones: la actual firmeza de la soja muestra cómo el mercado combina fundamentos agrícolas y geopolíticos para fijar precios. Cuando se reduce la calidad de los cultivos estadounidenses y, al mismo tiempo, sube el petróleo, la demanda especulativa suele amplificar el movimiento. A futuro, la atención estará puesta en el clima del Medio Oeste de EE.UU., en el ritmo de compras de China y en la competencia exportadora de Brasil. Si esos factores siguen tensándose, la soja podría sostener valores altos; si mejora la oferta norteamericana o se enfría la demanda asiática, el mercado podría corregir con rapidez, como suele ocurrir en un commodity de tanta volatilidad.

Los cereales también se acoplaron a la tendencia alcista

Los cereales también acompañaron el recorrido ascendente. El trigo, que ya se había ubicado la semana pasada en su valor más alto desde 2023, subió US$3,12 hasta US$287,5 por tonelada.

El maíz, en tanto, ganó US$3,25 y cerró a US$214,95 por tonelada. En Rosario, el cereal avanzó US$2 hasta US$201,5 por tonelada, mientras que el trigo mejoró US$4 y quedó en US$240 por tonelada.

La analista de mercados y asesora financiera Mariela Brandolin afirmó que el poroto “llegó a su nivel más alto en casi 3 años” y añadió: “La soja sube por el nuevo recorte en las condiciones de cultivo en Estados Unidos, que pasó de un 65% en estado bueno a excelente el año pasado a un 58% en la actualidad”.

“Además, el aceite de soja se ve traccionado por la suba del petróleo, en medio de una nueva escalada de las tensiones en Medio Oriente entre Estados Unidos e Irán”, sostuvo la analista en diálogo con el diario Clarín. En esa jornada, el crudo avanzó un 7%.

Por su parte, el analista de mercados de la corredora Grassi, Nahuen López, remarcó el papel de los fondos especulativos en la compra masiva de contratos en Chicago.

“En medio de todos los descalabros geopolíticos, los fondos deciden tomar partida. Y se posicionan con una visión optimista sobre el precio futuro de Chicago. En ese sentido, podrían estar incrementando su posición neta comprada, otorgando mayor firmeza en precios. Es la mayor compra neta desde mayo de 2026”, detalló López.

En ese contexto, China continúa siendo una pieza decisiva en la dinámica de precios futuros de la oleaginosa. A las compras sostenidas que viene concretando semana a semana, se sumó durante la jornada una nueva adquisición por 136.000 toneladas.

Por eso, López planteó que, de aquí en adelante, “el ojo deberá estar puesto en la evolución de la demanda del gigante asiático, las rentabilidades de la molienda en Chicago que pueden darle mayor sustento al poroto, y la evolución de los precios en los países competidores, principalmente Brasil y el futuro ingreso de cosecha en Estados Unidos”.

Evolución reciente del mercado: en los últimos años, la soja fue transitando una etapa de alta sensibilidad a la macroeconomía, a la guerra comercial entre potencias y a los vaivenes climáticos. Tras el ciclo de máximos históricos de comienzos de la década y la corrección posterior, el mercado volvió a exhibir picos cada vez que coincidieron riesgos sobre la oferta estadounidense y compras firmes de China. En la Argentina, además, la formación de precios local suele amplificarse cuando Chicago sube y el tipo de cambio o la demanda industrial acompañan, como ocurrió en esta rueda.

En síntesis, la combinación de menor condición de cultivos, un petróleo en alza y la persistencia de la demanda china reabrió la ventana para valores máximos en soja, mientras los cereales también se sumaron a la tendencia positiva en ambos mercados.