Times Square: la familia de Pamela Cisneros cuestiona el accionar policial tras el ataque

La madre y el hermano de Pamela Cisneros objetaron la decisión de la Policía de Nueva York de disparar contra la mujer en Times Square. La versión oficial sostiene que hubo intentos previos de reducirla con órdenes verbales y pistolas eléctricas.

El episodio reavivó un debate tan antiguo como la propia policía moderna: desde el siglo XIX, cuando se consolidaron los primeros cuerpos urbanos armados en Estados Unidos, persiste la tensión entre la contención física, el uso de la fuerza y la intervención frente a crisis de salud mental. En ese marco, la muerte de Pamela Cisneros volvió a poner en primer plano una discusión que cada vez aparece con más fuerza en grandes ciudades como Nueva York.

La madre de Pamela Cisneros, la mujer abatida por la Policía de Nueva York luego de un ataque con cuchillos en Times Square, cuestionó que los agentes recurrieran a sus armas de fuego sin antes intentar inmovilizarla físicamente. Cisneros murió el 31 de agosto tras recibir disparos de dos policías. En el mismo hecho, Erin Piacenti, una de las personas atacadas minutos antes, falleció por las heridas.

El Departamento de Policía de Nueva York (NYPD) afirmó que los uniformados intentaron persuadir a Cisneros durante varios minutos con órdenes verbales y el uso de pistolas eléctricas antes de disparar.

En una entrevista con Fox 5 News, la mujer criticó públicamente la actuación policial tras la muerte de su hija y se preguntó: “Había tanta policía… ¿por qué no la tomaron del brazo?”.

La comisionada del NYPD, Jessica Tisch, dio una versión distinta en conferencia de prensa. Según explicó, los agentes hablaron con Cisneros durante unos cuatro minutos y le exigieron reiteradamente que soltase las armas. La mujer se negó y, de acuerdo con la funcionaria, respondió: “No voy a soltar nada, preferiría matarlos a los dos”.

Los policías utilizaron pistolas eléctricas, pero no lograron neutralizarla. Cuando Cisneros avanzó con los cuchillos en la mano, dos agentes abrieron fuego.

El hermano de Cisneros describió su mejoría y la preocupación familiar en los días previos

Patrick Peralta, de 59 años, hermano de Cisneros, habló con Gothamist este martes frente al edificio de Queens donde vivían su madre y su padrastro, y donde Cisneros solía pasar tiempo. Peralta aseguró que nunca la había visto actuar con violencia a causa de sus problemas de salud mental. “Nunca fue agresiva”, remarcó.

Según relató, Cisneros había atravesado años difíciles, aunque en el último tiempo parecía estar más estable. “Estaba bien, en los últimos cuatro o cinco años. Recibía inyecciones”, afirmó Peralta. Durante ese período, precisó, su hermana vivía en un departamento en Woodside y trabajaba de manera intermitente con un abogado especializado en casos de inmigración. Tenía tres hijas y una maestría en Psicología.

La familia no supo de ella durante la semana previa al ataque. Peralta contó que la vio por última vez a comienzos de agosto, en el cumpleaños de su padrastro, que ella misma ayudó a organizar. Días antes del episodio, comenzó la preocupación porque Cisneros faltó a las comidas familiares y no respondía llamadas. El sábado previo, su madre logró comunicarse con ella y le dijo que estaba bien, según su hermano.

“Fue como un interruptor, y no sé qué pasó en su mente”, expresó Peralta, al tiempo que envió condolencias a los allegados de las víctimas: “No sabemos cómo expresar ni cómo explicar por qué sucedió esto. Nada de lo que digamos va a devolver a esa persona. También sentimos su dolor”, sostuvo.

Más allá de lo dicho por la familia, el NYPD confirmó oficialmente que Cisneros tenía antecedentes documentados de incidentes vinculados con salud mental, registrados en 2018 y 2019. Tisch no ofreció detalles sobre la naturaleza de esos episodios. El departamento también indicó que Cisneros no tenía antecedentes de arrestos.

El ataque ocurrió en 20 segundos frente a una subestación del NYPD y dejó una mujer muerta y un hombre herido

De acuerdo con el NYPD y Associated Press, Cisneros sacó dos cuchillos de cocina de una bolsa de Target en la esquina de la calle 41 y la Séptima Avenida, frente a One Times Square. Primero atacó a Tak Kam, de 68 años, residente de Rhode Island, que salía del subte junto a su esposa. Segundos después apuñaló a Erin Piacenti, de 32 años. Ambas víctimas sufrieron heridas en el abdomen.

Tras el fracaso de las pistolas eléctricas, dos agentes dispararon. Cisneros fue trasladada al Hospital Bellevue, donde murió.

Piacenti también falleció en Bellevue. Kam permaneció estable, según informó el NYPD. Bank of America confirmó que Piacenti era vicepresidenta de la entidad y expresó sus condolencias: “Era una compañera de equipo muy valiosa que nos hará mucha falta”, señaló el vocero John Yiannacopoulos.

Qué se sabe de la investigación y el contexto de seguridad en Times Square

La comisionada Tisch aseguró que no había indicios de que el ataque estuviera relacionado con terrorismo. El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, envió condolencias a las familias afectadas y respaldó la actuación de los agentes: “Sabemos que las vidas de esas familias quedaron destrozadas por lo que ocurrió hoy y los vamos a acompañar”, dijo el mandatario.

Tanto Mamdani como Tisch sostuvieron que la rápida intervención policial evitó que el saldo fuera aún más grave.

Análisis y proyecciones: El caso vuelve a poner bajo examen la capacitación policial para responder a crisis de salud mental, un terreno en el que muchas ciudades han oscilado entre más entrenamiento especializado, equipos mixtos con personal sanitario y respuestas estrictamente armadas. En Nueva York, como en otras grandes urbes, el desafío es equilibrar la protección de terceros con protocolos que reduzcan el riesgo de una escalada letal. Si la investigación confirma que hubo signos previos de descompensación, el debate podría reforzar pedidos para ampliar la intervención de especialistas en salud mental y revisar cómo se activa la respuesta policial en zonas de alta circulación como Times Square.

Evolución reciente del tema: En los últimos años, la discusión pública sobre el uso de la fuerza en Estados Unidos se volvió más sensible tras múltiples casos de intervención policial en crisis psiquiátricas. Paralelamente, el NYPD —como otras fuerzas— ha intentado combinar presencia preventiva, tecnología no letal y protocolos de desescalada. Sin embargo, hechos como este muestran que la línea entre contención y letalidad sigue siendo frágil, especialmente cuando se trata de ataques repentinos en espacios concurridos. La postura oficial de la fuerza, centrada en la necesidad de frenar una amenaza inmediata, contrasta con el reclamo familiar de que debió intentarse primero una sujeción física. Esa diferencia sintetiza el principal dilema del caso.