Caputo defendió el rumbo económico ante las críticas de la UIA: “Estamos en un proceso de reconversión”

El ministro sostuvo que el camino elegido por el Gobierno es el “correcto” y afirmó que la Argentina debe adaptarse a las transformaciones mundiales. Los industriales advirtieron sobre la caída de la producción y la pérdida de puestos de trabajo.

El ministro de Economía, Luis Caputo, defendió la política económica del Gobierno frente a las críticas formuladas por las autoridades de la Unión Industrial Argentina (UIA), que alertaron sobre la caída de la actividad manufacturera y la pérdida de empleos.

Durante su participación en la cumbre internacional “Vientos de Cambio”, Caputo aseguró que la Argentina atraviesa un proceso de transformación productiva y sostuvo que las dificultades experimentadas por algunos sectores forman parte de esa transición.

“El camino en el que estamos es el correcto. Estamos en un proceso de reconversión”, afirmó.

Las declaraciones del funcionario respondieron a los cuestionamientos del presidente de la UIA, Martín Rappallini, y de su vicepresidente, Guillermo Moretti, realizados durante la conmemoración del Día de la Industria.

Rappallini señaló que el desempeño de la economía no puede evaluarse únicamente mediante la evolución de la inflación. Moretti, por su parte, fue más crítico y sostuvo que el Presidente y el ministro de Economía no conocen suficientemente la realidad productiva del país.

INTERESES

Caputo reconoció que cada sector económico defiende sus propios intereses, pero afirmó que su responsabilidad como ministro consiste en considerar al conjunto de la sociedad.

“El mío como ministro es defender el interés de todos los argentinos, no el de algunos o el de alguien en particular”, expresó.

También rechazó que las opiniones formuladas por la conducción de la UIA representen necesariamente la posición de todas las empresas industriales.

Según explicó, otros empresarios consideran que el actual escenario exige invertir, modernizarse y modificar estructuras productivas para competir en una economía más abierta.

“El feedback de las industrias no es el que dijo el vicepresidente de la UIA. Todo lo contrario: dicen que es momento de reconvertirse y de invertir”, aseguró.

DOS VELOCIDADES

El ministro admitió que los distintos sectores no avanzan al mismo ritmo.

Describió una economía que crece “a dos velocidades”, con actividades que se expanden y otras que enfrentan mayores dificultades para adecuarse a las nuevas condiciones.

Para Caputo, esa diferencia no constituye necesariamente una anomalía, sino una consecuencia esperable del cambio de modelo.

El funcionario cuestionó el esquema económico aplicado durante las últimas dos décadas y señaló que, pese a la existencia de subsidios energéticos, cambiarios y de precios, la industria no consiguió un crecimiento sostenido.

“El modelo anterior no es el que funciona”, manifestó.

Desde la conducción industrial, en cambio, advierten que la apertura de la economía, el encarecimiento de los costos internos y la debilidad del consumo pueden afectar a empresas que producen y generan empleo en el país.

El cruce deja planteada una discusión que excede la coyuntura.

No se debate solamente la velocidad de la recuperación económica.

También se discute qué sectores encabezarán el crecimiento, cuáles deberán reconvertirse y qué ocurrirá con las empresas y los trabajadores durante ese proceso.

EL MUNDO

Caputo sostuvo que la transformación tecnológica internacional obliga a la Argentina a modificar su estructura productiva.

Mencionó especialmente el avance de la inteligencia artificial y los cambios que comienzan a producirse en las empresas, los mercados laborales y las principales economías del mundo.

“Si no nos adaptamos al mundo, cerremos las fronteras. No tenemos opción de no adaptarnos. Esto ya está pasando”, afirmó.

El planteo oficial sostiene que una economía más estable, con menor inflación y mayor disponibilidad de financiamiento, permitirá desarrollar nuevas inversiones.

La UIA, mientras tanto, reclama que la estabilidad macroeconómica sea acompañada por una política productiva que contemple la competitividad, la presión tributaria, el costo energético, la infraestructura y la preservación del empleo.

EL BOLSILLO

Caputo también respondió a las críticas sobre la falta de una mejora perceptible en los ingresos familiares.

El ministro reconoció que todavía existen argentinos que no llegan a fin de mes, aunque aseguró que los indicadores sociales muestran una evolución favorable.

“Yo no puedo hacer magia. Tengo que lograr que cada vez esos argentinos sean menos”, dijo.

También advirtió que la recuperación demandará tiempo y rechazó la posibilidad de regresar a las políticas anteriores.

“¿Vamos a ser Suiza en un año? No. Nosotros no prometimos eso”, señaló.

El debate entre el Gobierno y los industriales expone una de las principales tensiones del programa económico.

Para el Palacio de Hacienda, la reconversión es inevitable y permitirá construir una economía más competitiva.

Para la UIA, esa transformación necesita condiciones que impidan que, durante el recorrido, el país pierda industrias, capacidad productiva y puestos de trabajo.

La discusión, por lo tanto, no parece concentrarse únicamente en la necesidad de cambiar.

La cuestión central es cómo se realiza esa transformación, cuánto tiempo demandará y quiénes soportarán sus costos mientras comienza a mostrar resultados.