La cadena agropecuaria mostró leve suba en julio y siguió por encima de 2023

El índice que mide la actividad de la cadena agropecuaria de la Bolsa de Comercio de Rosario registró en julio una mejora mensual de 0,2% y quedó 12% arriba del mismo mes del año anterior. El impulso vino sobre todo desde la molienda de soja y la producción láctea, aunque varios rubros mostraron retrocesos.

“La agricultura ha sido el motor silencioso de la economía argentina durante más de un siglo”, suele resumir la historia productiva del país, y el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario vuelve a ubicar a la cadena agropecuaria en el centro de esa dinámica. El Índice de Actividad de la Cadena Agropecuaria (IACA) avanzó 0,2% en julio en la medición mensual desestacionalizada, quedó 1,6% por debajo del máximo de febrero y se ubicó 12% por encima del nivel de julio del año pasado.

Durante el séptimo mes del año, cinco de las doce series que integran el índice mostraron variaciones positivas. El mayor aporte llegó desde la molienda de soja, que subió 1,1% frente a junio, seguida por la producción láctea, con un incremento de 0,6%.

También registraron mejoras el avance mensual de las labores agrícolas, que creció 0,4%, y en menor medida la molienda de girasol y la faena de porcinos, con alzas de 0,2% y 0,1%, respectivamente.

Del lado contrario, el procesamiento de cebada retrocedió 2,4% y el de trigo bajó 0,5%. En biocombustibles, la elaboración de bioetanol y biodiesel habría caído 1,9% y 0,9%, respectivamente. En las faenas, la bovina disminuyó 1,2% y la aviar, 0,6%.

Finalmente, las exportaciones de las cadenas agroindustriales, medidas en valor, se redujeron 0,6% en comparación con junio. En un sector fuertemente expuesto a los vaivenes climáticos, del comercio exterior y de la industria de procesamiento, este tipo de movimientos mensuales suele reflejar no solo cambios de volumen sino también ajustes de precios y de logística portuaria.

En la comparación interanual, el IACA-BCR se ubicó 12% por encima de julio de 2025. Ocho de las doce series que componen el indicador superaron los registros del mismo mes del año anterior, lo que dio cuenta de una mejora extendida entre la producción primaria, la agroindustria y el frente exportador.

El IACA-Cultivos fue uno de los principales motores del resultado general, con una suba interanual de 18,6%. Según detallaron, este desempeño se enmarca en una campaña agrícola 2025/26 récord, caracterizada por una producción histórica de trigo y maíz, la mayor cosecha de girasol del siglo y el mayor volumen de soja desde la campaña 2018/19.

Por su parte, el IACA-Agroindustria se ubicó 0,6% por encima de julio de 2025, impulsado sobre todo por el buen desempeño de la actividad molinera. La molienda de cebada creció 21% interanual, el procesamiento de girasol avanzó 11,7% y el crushing de soja aumentó 5,4%.

También se destacaron la producción de biodiesel, con una suba de 14,5%, la faena porcina, que aumentó 10,2%, y la producción de leche, que se mantuvo levemente en alza, con 2,4%. Estos avances compensaron las caídas interanuales en la faena bovina y aviar, la molienda de trigo y la producción de bioetanol.

El IACA-Agroexportación, en tanto, mostró un incremento de 2,7% frente al mismo mes del año anterior y acumuló trece meses consecutivos de crecimiento interanual. El resultado respondió a una mejora en las cantidades exportadas, traccionada principalmente por los complejos maíz, girasol y carne y cueros bovinos, que neutralizaron la merma del complejo soja.

Análisis y proyecciones: la lectura del informe confirma una tendencia que suele repetirse en la economía argentina: cuando la cosecha mejora y la industria logra acompañar con capacidad de molienda y embarque, la cadena agropecuaria aporta un piso de actividad para la industria y las cuentas externas. De cara a los próximos meses, el comportamiento del IACA dependerá en buena medida de tres variables conocidas: el ritmo de comercialización de granos, la disponibilidad de materia prima para la agroindustria y la evolución de la demanda externa. Si la campaña récord se sostiene sin sobresaltos climáticos ni logísticos, el índice podría seguir mostrando una base interanual firme, aunque con oscilaciones mensuales propias de un sector estacional y muy sensible a los precios internacionales.

Evolución reciente del tema: en los últimos años, la cadena agropecuaria alternó etapas de fuerte expansión con períodos de retracción asociados a la sequía, la presión regulatoria y la volatilidad de los mercados globales. Sin embargo, la recuperación de cultivos clave, la mejora en la molienda y el repunte exportador muestran que el sector llegó a esta etapa con una estructura más diversificada y con mayor peso de los subsectores industriales. En ese contexto, el crecimiento de cultivos, agroindustria y exportaciones observado en julio refuerza la idea de que la cadena mantiene capacidad de rebote aun en un escenario de alta incertidumbre macroeconómica.