El euro arranca al alza en República Dominicana

El euro abrió la jornada con una leve suba frente al peso dominicano y, al mismo tiempo, UBS proyectó para República Dominicana un escenario de crecimiento más firme en 2026. El informe destaca menor costo financiero, apoyo fiscal y un mercado externo más favorable.

“La moneda única europea nació en los libros el 1 de enero de 1999 y se convirtió en billetes y monedas solo tres años después”, un recordatorio de que el euro es hoy una de las divisas más observadas del mundo por su peso financiero y simbólico. En República Dominicana, su cotización volvió a ubicarse en el centro de atención al inicio de la jornada, con una leve variación positiva frente al peso dominicano.

En la apertura, el euro se negocia a 67,85 pesos dominicanos, lo que implica un alza de 0,24% respecto del cierre previo de 67,69 pesos, de acuerdo con el reporte de Dow Jones.

En el balance semanal, la divisa europea acumuló una mejora de 0,28%, aunque en términos interanuales todavía exhibe una baja de 6,19%. En las últimas dos ruedas, además, el euro mostró una trayectoria ascendente frente al peso dominicano, señal de cierto fortalecimiento en este cruce cambiario.

La volatilidad del tipo de cambio se ubica en 3,98%, por debajo de la volatilidad de referencia de 12,18%, un dato que refleja un período de relativa calma en el mercado cambiario dominicano. En contextos de menor volatilidad, los movimientos suelen responder más a expectativas de tasas, flujos comerciales y demanda estacional de divisas que a sobresaltos de corto plazo.

Perspectivas económicas para 2026 en República Dominicana

Más allá del movimiento diario del euro, el foco también está puesto en el escenario económico dominicano hacia 2026. Según un informe de la firma global UBS Financial Services, República Dominicana se encamina a un panorama alentador, con una aceleración del crecimiento real del PIB hacia el 4% en ese año. El impulso llegaría por la baja de las tasas de interés y por un entorno internacional más propicio.

El documento sostiene que la estabilidad política y las políticas pro-mercado seguirán sosteniendo el dinamismo de la economía. En paralelo, espera que una menor carga financiera libere demanda interna, estimule la inversión y favorezca la recuperación del turismo, uno de los motores tradicionales del país.

UBS también apunta a un estímulo fiscal focalizado como factor de apoyo para la actividad económica. En esa línea, el Congreso aprobó un presupuesto suplementario que eleva el gasto de capital en 0,4% del PIB para 2025, llevando el déficit global al 3,5% del PIB. Para 2026, el Ministerio de Hacienda prevé un déficit fiscal global de 3,2% del PIB y un superávit primario de 0,5%.

Entre las variables que más inciden en la evolución del tipo de cambio, el informe menciona las decisiones de política monetaria del Banco Central de la República Dominicana y de la Reserva Federal de Estados Unidos, la demanda interna de dólares asociada a las importaciones y el comportamiento general de la economía local. También incorpora la expectativa de un fortalecimiento global del dólar estadounidense hacia el cierre de 2026, en un escenario de depreciación controlada.

En esa proyección, el Banco Central estima que el tipo de cambio rondará los $66.35 en septiembre de 2026 y los $69.15 un año más tarde, lo que anticipa una tendencia de depreciación sostenida. En los mercados emergentes, estos movimientos suelen estar muy ligados a la brecha entre tasas internas y externas, así como al ingreso de divisas por exportaciones, turismo y remesas.

El análisis de UBS agrega que la deuda pública bruta se mantendría estable en torno al 58% del PIB durante los próximos 12 a 18 meses contados desde noviembre del año pasado, siempre que no aparezcan shocks macroeconómicos imprevistos. Esa estabilidad relativa es relevante para la confianza de los inversores y para la capacidad del Estado de sostener políticas contracíclicas.

La firma también señala que los sólidos superávits de exportaciones de servicios y remesas ayudarán a compensar los déficits de ingresos y del comercio de mercancías. Con ese respaldo, proyecta que el déficit por cuenta corriente se ubicará entre 2% y 2,5% del PIB a fines de 2025 y 2026.

En cuanto a la inversión extranjera directa neta, UBS la estima en torno al 3,5%–4,0% del PIB, con protagonismo para el turismo, el comercio, la industria, la energía y el sector inmobiliario. Según los datos del Banco Central de la República Dominicana citados por la firma, ese flujo sería suficiente para cubrir la brecha externa.

Análisis y proyecciones

El cuadro que traza UBS es consistente con una economía que, tras años de fuerte dependencia del turismo, las remesas y la inversión extranjera, busca sostener un crecimiento más equilibrado. Si se confirma la baja de tasas y mejora el contexto internacional, República Dominicana podría combinar expansión del consumo, mayor inversión privada y mejor desempeño fiscal relativo. Sin embargo, la sensibilidad del país a los precios internacionales, al costo del financiamiento y a eventuales shocks climáticos sigue siendo un factor de vigilancia para 2026.

Evolución reciente del escenario económico

En los últimos años, la postura de las autoridades dominicanas se fue inclinando hacia una administración más activa de la política fiscal y monetaria, con énfasis en la estabilidad macroeconómica y en la atracción de capitales. A la vez, el sector externo conservó un papel decisivo: turismo y remesas sostuvieron el ingreso de divisas, mientras la inversión en energía, comercio e inmobiliario consolidó la confianza en el país. En ese marco, el informe de UBS refuerza la idea de que el crecimiento dominicano depende cada vez más de preservar previsibilidad, evitar sobresaltos y sostener el flujo de divisas.

Finalmente, el reporte advierte sobre riesgos vinculados con eventos climáticos adversos y desafíos de gobernabilidad, factores habituales en mercados emergentes. Aun así, la firma mantiene una mirada optimista sobre los indicadores económicos dominicanos para 2026.