Milei acelera la reforma política y apura la eliminación de las PASO
El Gobierno decidió acelerar el debate de la reforma política en el Congreso tras la reunión de mesa política en Casa Rosada. La prioridad pasa por eliminar las PASO, aunque persisten tensiones internas y dudas sobre los tiempos legislativos.“Las elecciones primarias abrieron un nuevo capítulo de la política argentina en 2009”, cuando se sancionaron las PASO como mecanismo de selección de candidaturas y ordenamiento partidario. Hoy, ese instrumento quedó en el centro de una ofensiva del Gobierno, que resolvió acelerar la reforma política en el Congreso tras la reunión de mesa política de este martes en Casa Rosada, tal como había anticipado LPO.
Los libertarios terminaron de definir este fin de semana que avanzarán con la eliminación de las PASO, una opción que hasta el viernes seguía en duda dentro del oficialismo. La resistencia de un sector del Gobierno no solo estaba vinculada con la dificultad de reunir apoyos entre los aliados en el Senado, sino también con el temor a que la oposición aproveche una eventual dispersión oficialista y logre un batacazo electoral en las generales de 2027, dejando poco margen para una recuperación política.
En medio de ese debate interno, Patricia Bullrich había anunciado durante la última sesión que la bancada de La Libertad Avanza impulsaría el tratamiento de la reforma en la segunda semana de septiembre. Según publicó LPO, esa definición de la jefa de bloque no había sido siquiera conversada con sus propios colegas del oficialismo, pero terminó funcionando como una respuesta a la moción de preferencia que planteó la chubutense Edith Terenzi, alineada con el gobernador Ignacio Torres, para acelerar el debate de Ficha Limpia.
La iniciativa de reforma política enviada por el Poder Ejecutivo al Congreso incluye no solo la eliminación de las PASO, sino también cambios en el financiamiento de los partidos, la publicidad en campaña y Ficha Limpia. Los dialoguistas, sin embargo, vienen reclamándole a Bullrich desde hace meses un resultado concreto para exhibir en sus provincias con el proyecto que impediría competir a dirigentes condenados por delitos.
Un sector del ala política del Gobierno considera, de todos modos, que suspender las PASO sería un error.
La decisión de acelerar el trámite legislativo se produjo, curiosamente, cuando Martín y Lule Menem barajaban la posibilidad de que un acuerdo para suprimir las primarias recién pudiera cerrarse en diciembre. “Se está trabajando con los gobernadores para ir llevando al trote la conversación y desembocar en un acuerdo amplio”, dijo a LPO una fuente libertaria.
Ese entendimiento incluiría tanto la reforma política como la discusión por la ley de medidas económicas, que contempla el subsidio para las zonas frías, la compensación que reclamaban las provincias del norte para las zonas cálidas y, además, el Presupuesto 2027, que todavía no fue presentado.
Bullrich volvió a insistir en que quería apurar la discusión al salir de la Casa Rosada, una postura que generó malestar en la tropa libertaria del Congreso. De hecho, el fueguino Agustín Coto, presidente de la comisión de Asuntos Constitucionales y encargado de convocar el tratamiento del proyecto de reforma, respondió con un mensaje irónico en X: “Ya sé que las fuentes dicen, y que chequearon con coso y la mar en coche, pero para que se convoque a una reunión de comisión hace falta un memo de convocatoria. Mañana lo hacemos. Buen martes a todos”, escribió.
Análisis y proyecciones: la discusión sobre las PASO vuelve a poner en primer plano una tensión recurrente de la política argentina: entre la búsqueda de mayor gobernabilidad y el riesgo de reducir mecanismos de competencia interna. En términos históricos, las primarias abiertas se pensaron para transparentar la oferta electoral y evitar la fragmentación partidaria; su eventual eliminación suele leerse como un intento de simplificación institucional, pero también como una forma de ordenar el tablero según la conveniencia del oficialismo de turno. Si el Gobierno logra una mayoría negociada con gobernadores y bloques dialoguistas, podría obtener una victoria legislativa de alto impacto simbólico. Sin embargo, si la pulseada se estira o fracasa, el costo político puede ser alto: mostrará fisuras internas, reducirá capacidad de negociación con las provincias y dejará expuesta la dificultad para sostener una agenda reformista ambiciosa en un Congreso fragmentado.
Evolución del tema: en los últimos años, la discusión sobre las PASO pasó de ser un instrumento prácticamente consolidado del calendario electoral a convertirse en una pieza cuestionada por distintos espacios políticos, sobre todo cuando los costos de su organización y su utilidad real quedaron bajo revisión. En este caso, el oficialismo libertario mostró una evolución clara: primero dejó abierta la duda sobre su continuidad, luego endureció su postura a favor de eliminarlas y ahora busca acelerar el tratamiento parlamentario. Del otro lado, los aliados dialoguistas no discuten solo el cambio electoral, sino también qué beneficios concretos pueden mostrar en sus distritos, especialmente a través de Ficha Limpia y de otras normas vinculadas al reparto de recursos y a la agenda económica.
En el gabinete de Milei sostienen que para octubre podrían tener sancionada la eliminación de las PASO, un cálculo tan ambicioso como riesgoso en un contexto de fragmentación y alta liquidez política. Cerca de Bullrich, en tanto, señalaron que “la semana que viene se empieza a analizar y trabajar en el tema de Reforma Política, a intercambiar propuestas”.






















