ORMUZ: CUANDO LA GUERRA EMPIEZA A MOVER LA ECONOMÍA MUNDIAL
Internacionales | Identidadcorrentina
Durante mucho tiempo el estrecho de Ormuz fue una amenaza.
Una de esas amenazas que aparecen periódicamente en los mapas.
Irán amenaza con cerrarlo.
Estados Unidos amenaza con impedirlo.
Sube el petróleo.
Después aparecen los diplomáticos.
Y el mundo continúa funcionando.
Esta vez hay una diferencia.
Ya están disparando.
Estados Unidos volvió a atacar objetivos iraníes y alcanzó incluso petroleros vinculados a Teherán.
Irán respondió.
Y mientras los militares intercambian golpes, los mercados comenzaron a hacer sus propias cuentas.
El petróleo Brent volvió a moverse alrededor de los 95 dólares.
Los bonos estadounidenses cayeron.
El rendimiento del bono del Tesoro a diez años llegó aproximadamente al 4,8%.
Las bolsas retrocedieron.
El dólar se fortaleció.
Parecen acontecimientos diferentes.
Probablemente sean partes de la misma historia.
EL ESTRECHO
Por Ormuz pasa una porción extraordinariamente importante del petróleo que consume el planeta.
Por eso no hace falta cerrarlo completamente para producir consecuencias.
Alcanza con aumentar el riesgo.
Los barcos necesitan seguros.
Los seguros cuestan.
Los fletes cuestan.
Los compradores comienzan a cubrirse.
Los vendedores modifican precios.
Y una amenaza militar termina llegando al surtidor de combustible de alguien situado a diez mil kilómetros del Golfo Pérsico.
Pero apareció además un dato interesante.
El secretario de Energía estadounidense informó que el lunes atravesaron Ormuz unos 17 millones de barriles de petróleo.
Es decir:
el estrecho funciona.
La guerra todavía no consiguió detener completamente la circulación.
Eso es importante.
Porque permite distinguir entre dos escenarios muy diferentes.
Una cosa es una guerra alrededor de Ormuz.
Otra completamente distinta sería un bloqueo prolongado de Ormuz.
LA SEGUNDA MECHA
El petróleo tiene además una característica incómoda.
Entra prácticamente en todas partes.
Transporte.
Industria.
Agricultura.
Plásticos.
Logística.
Electricidad en algunos países.
Cuando aumenta persistentemente, termina empujando costos.
Y entonces aparece nuevamente una palabra que los bancos centrales creían tener relativamente controlada:
inflación.
Aquí comienza el problema verdaderamente interesante.
Porque Estados Unidos ya tiene una enorme cantidad de deuda.
Europa también.
Japón también.
Los gobiernos necesitan refinanciar permanentemente bonos que vencen.
Si los inversores creen que habrá más inflación, exigirán mayor rendimiento para prestar dinero.
Eso significa tasas más altas.
Y tasas más altas significan mayor costo para financiar aquella montaña de deuda de la que venimos hablando desde hace varios días.
LA OLLA
Quizás podamos recuperar nuestra imagen de la olla de presión.
Adentro están las deudas.
Los déficits.
Los bancos.
Los fondos.
Las empresas.
Los gobiernos.
Las familias.
Abajo está el fuego.
Durante años el sistema pudo manejarlo porque el dinero fue relativamente barato.
Pero si una guerra importante mantiene elevado el precio de la energía y obliga a conservar tasas elevadas durante más tiempo, alguien estará aumentando el fuego.
Por eso Ormuz no es solamente una historia militar.
Ni siquiera es solamente una historia petrolera.
Es también una historia financiera.
EL DATO QUE DEBEMOS MIRAR
No sabemos cómo terminará esta guerra.
Tampoco sabemos si Washington y Teherán terminarán encontrando nuevamente una mesa de negociación.
Pero hay tres indicadores sencillos que probablemente nos permitan seguirla sin convertirnos en estrategas militares.
Cuánto petróleo atraviesa Ormuz.
Cuánto cuesta el barril.
Y qué ocurre con las tasas de los bonos estadounidenses.
Si el tránsito continúa, el petróleo se estabiliza y las tasas dejan de subir, la olla probablemente seguirá soportando presión.
Si los tres comienzan a moverse simultáneamente en la dirección equivocada, entonces tendremos otra historia.
Porque las guerras se libran con aviones, barcos y misiles.
Pero algunas terminan produciendo sus mayores consecuencias en lugares mucho más silenciosos.
Los mercados de energía y de deuda.
























