No me gusta demasiado el que tengo al lado, pero me preocupa más el que tengo enfrente

Por Jagua Arandú

La fotografía puede engañar.

Xi Jinping.

Vladimir Putin.

Narendra Modi.

Los dirigentes de Irán, Pakistán y los países de Asia Central.

Representantes de otros países que observan atentamente aquello que está ocurriendo alrededor de la Organización de Cooperación de Shanghái.

Si miramos rápidamente podemos llegar a una conclusión sencilla:

se está formando un bloque contra Estados Unidos y Occidente.

Puede ser.

Pero quizás esté ocurriendo algo bastante más interesante.

Porque varios de los que aparecen juntos en esa fotografía no son amigos.

Algunos ni siquiera confían demasiado entre ellos.

EL VECINO

China e India tienen diferencias fronterizas, económicas y estratégicas.

India mantiene importantes relaciones con Estados Unidos.

Rusia necesita crecientemente del mercado chino, pero difícilmente quiera convertirse en un simple subordinado de Pekín.

Irán tiene sus propios intereses.

Pakistán e India arrastran una rivalidad histórica.

Los países de Asia Central conocen perfectamente lo que significa convivir entre grandes potencias.

No estamos mirando una familia feliz.

Estamos mirando algo mucho más parecido a una reunión de vecinos que descubrieron una circunstancia común:

no me gusta demasiado el que tengo al lado, pero a los dos nos preocupa más el que tenemos enfrente.

Entonces aparece una decisión pragmática.

Por ahora no discutamos nuestras diferencias.

Veamos qué podemos hacer juntos.

¿JUNTOS PARA QUÉ?

Ahí comienza la pregunta verdaderamente importante.

Porque las declaraciones diplomáticas pasan.

Las fotografías pasan.

Las cumbres terminan.

Los presidentes regresan a sus países.

Lo importante es saber:

¿de qué están hablando cuando se cierran las puertas?

Energía.

China e India necesitan cantidades gigantescas.

Rusia e Irán tienen enormes recursos.

Ahí existe una complementariedad evidente.

Pero hay más.

MINERALES

El mundo tecnológico necesita minerales críticos.

Litio.

Cobre.

Níquel.

Tierras raras.

Uranio.

Grafito.

Materiales indispensables para baterías, electrónica, generación eléctrica, industria aeroespacial y armamentos.

Algunos tienen los recursos.

Otros tienen capacidad para procesarlos.

Otros tienen la industria que los consume.

Entonces la pregunta vuelve a aparecer:

¿qué pueden hacer juntos?

ALIMENTOS

Tenemos miles de millones de personas.

Grandes productores.

Grandes consumidores.

Fertilizantes.

Cereales.

Aceites.

Carnes.

Rutas terrestres.

Ferrocarriles.

Puertos.

Corredores comerciales.

Seguridad alimentaria.

Otra mesa de conversación.

TECNOLOGÍA

Acá la cuestión empieza a ponerse mucho más seria.

Semiconductores.

Telecomunicaciones.

Satélites.

Computación.

Robótica.

Ciberseguridad.

Inteligencia Artificial.

China pretende disminuir su dependencia tecnológica de Occidente.

Rusia necesita sustituir tecnologías a las que perdió acceso por las sanciones.

India quiere desarrollar su propia potencia tecnológica sin quedar subordinada ni a Washington ni a Pekín.

Nuevamente:

no necesitan quererse para necesitarse.

DINERO

Y llegamos probablemente al asunto más delicado.

¿Cómo comerciamos?

¿En dólares?

¿En yuanes?

¿En rupias?

¿En monedas nacionales?

¿Cómo compensamos operaciones?

¿Cómo transferimos dinero?

¿Cómo financiamos inversiones?

¿Qué ocurre si un banco queda sancionado?

¿Qué hacemos si perdemos acceso a determinados mecanismos financieros occidentales?

Acá ya no hablamos solamente de comercio.

Hablamos de sistemas de pagos.

Y detrás aparece inevitablemente la gran pregunta:

¿pueden estos países construir mecanismos que reduzcan su dependencia del dólar y del sistema financiero controlado fundamentalmente por Occidente?

Reducir no significa reemplazar.

Son cosas completamente diferentes.

Pero reducir ya sería importante.

ARMAS

También existe una conversación que probablemente nunca conoceremos completamente.

Tecnología militar.

Misiles.

Drones.

Satélites.

Defensa aérea.

Guerra electrónica.

Ciberdefensa.

Inteligencia.

Rusia posee una formidable experiencia militar.

China tiene una enorme capacidad industrial.

Irán desarrolló tecnologías propias bajo décadas de sanciones.

India posee industria militar, tecnología y armas nucleares.

Pakistán también es una potencia nuclear.

Otra vez aparece la misma lógica.

No necesariamente quieren formar un ejército común.

Pero pueden preguntarse:

¿qué podemos intercambiar?

INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Y finalmente aparece probablemente una de las batallas fundamentales de este siglo.

La Inteligencia Artificial.

Para desarrollarla hacen falta muchas cosas.

Chips.

Electricidad.

Centros de datos.

Capital.

Ingenieros.

Información.

Minerales.

Redes de telecomunicaciones.

Satélites.

Mercados suficientemente grandes para amortizar inversiones gigantescas.

Ninguna de estas cosas funciona aisladamente.

Energía se conecta con tecnología.

Tecnología con minerales.

Minerales con rutas comerciales.

Comercio con sistemas de pagos.

Pagos con monedas.

Monedas con poder político.

Y poder político con capacidad militar.

Entonces aquella fotografía comienza a verse diferente.

EL QUE ESTÁ ENFRENTE

Estados Unidos continúa siendo una potencia formidable.

Tiene el dólar.

Wall Street.

Gigantes tecnológicos.

Universidades.

Investigación.

Capacidad militar.

Aliados.

Mercados.

Capital.

Innovación.

Y precisamente por eso todos miran a Washington.

No necesariamente porque quieran destruirlo.

Quizás porque no quieren depender completamente de él.

Y ahí aparece una paradoja que tendremos que observar con mucha atención.

Donald Trump utiliza aranceles, sanciones, restricciones tecnológicas y el gigantesco mercado estadounidense como herramientas de negociación.

Individualmente pueden ser tremendamente eficaces.

Pero cada vez que Washington demuestra cuánto poder tiene sobre esos mecanismos también les recuerda a los demás cuánto dependen de ellos.

Y entonces empiezan a conversar.

MAÑANA ABRIMOS LA CAJA

No adelantemos conclusiones.

No sabemos todavía si estamos viendo el nacimiento de un nuevo orden mundial.

Mucho menos una alianza capaz de sustituir a Occidente.

Puede haber bastante fotografía.

Bastante discurso.

Bastante propaganda.

Y muchos intereses incompatibles.

Pero hay una pregunta que merece ser investigada.

Es sencilla.

¿De qué hablan cuando se sientan juntos?

Mañana vamos a abrir esa caja.

Energía.

Minería.

Alimentos.

Tecnología.

Sistemas de pagos.

Tecnología militar.

Inteligencia Artificial.

Y vamos a intentar separar dos cosas que suelen mezclarse demasiado fácilmente:

lo que dicen que quieren hacer y lo que realmente están haciendo.

Porque quizás no estemos frente a un grupo de amigos.

Puede ser algo mucho más pragmático.

Un conjunto de países que se miran con desconfianza y piensan:

mañana volveremos a discutir nuestras diferencias.

Hoy veamos qué podemos hacer juntos.