Brasil: crecen los outsiders y Lula sigue al frente en las encuestas
Una nueva encuesta de Atlas Intel muestra que Lula conserva la ventaja de cara a las elecciones presidenciales de octubre, aunque aparecen nombres que intentan romper la polarización. Renan Santos y Augusto Cury se consolidan como opciones de tercera vía en un escenario todavía abierto.“La política brasileña rara vez deja un vacío por mucho tiempo”: esa máxima parece confirmarse otra vez en la antesala de las presidenciales de octubre, con una disputa que vuelve a concentrarse en Lula y el bolsonarismo, pero en la que emergen figuras que buscan capitalizar el cansancio social con la polarización.
La consultora brasileña Atlas Intel difundió su más reciente sondeo y el dato más saliente fue el avance de opciones que intentan quebrar la lógica de la contienda entre Lula y Flavio Bolsonaro.
Uno de esos nombres es Renan Santos, un outsider multimillonario de 42 años que se presenta como una alternativa al sistema político tradicional y que en esta medición aparece con el 7,6% de los votos.
Empresario y músico, Santos lidera el Movimiento Brasil Livre (MBL) y construyó su perfil público durante la ola de protestas anticorrupción iniciada en 2014. Desde entonces, amplió su base con millones de seguidores en redes sociales, especialmente entre los más jóvenes.
Su estrategia apunta a disputar el electorado bolsonarista con una agenda de mano dura en seguridad, inspirada en el modelo de Nayib Bukele en El Salvador, y con una identificación política explícita con el gobierno de Javier Milei en la Argentina.
El escenario fue resumido por The Economist, que le dedicó un artículo y lo describió como un “caballo negro” de la elección. Según esa lectura, Santos intenta ocupar un espacio de derecha liberal y antiestablishment, marcando diferencias tanto con Lula como con el bolsonarismo. El medio lo presenta como un candidato de tono confrontativo, con capacidad para atraer a sectores jóvenes de la derecha brasileña.
En paralelo, la situación de Renan atraviesa un momento delicado: José Antonio Dias Toffoli, juez del Tribunal Superior Electoral y de la Corte Suprema de Brasil, suspendió su candidatura por irregularidades en la comunicación de campaña en redes sociales. El caso deberá ser revisado por todos los magistrados del TSE.
Otro postulante que aparece con chances de romper la polarización es Augusto Cury, quien alcanzó el 7,8% en la encuesta de Atlas, aunque otros relevamientos lo ubican en torno al 10% o 11% de intención de voto.
Cury es escritor y especialista en salud mental, inteligencia emocional y formación de líderes. Sus libros de autoayuda fueron traducidos a más de 90 países, un dato que explica su nivel de reconocimiento fuera de la política tradicional.
Lo acompaña en la fórmula el exdiputado Júlio Delgado, una figura de centroderecha que fue relator del Mensalão, uno de los primeros grandes escándalos de corrupción del gobierno de Lula. Ese antecedente le aporta a la candidatura un perfil institucional y, al mismo tiempo, una carga política que puede resultar funcional a su mensaje anticorrupción.
Lula, en tanto, sigue siendo el dirigente con mejor imagen del país, aunque crece la preocupación por la economía, un factor que históricamente suele condicionar el humor electoral en Brasil.
En la encuesta, el presidente se ubica primero con el 43,4% de los votos, seguido por Flavio Bolsonaro con el 33,7%, una diferencia de casi diez puntos.
Además, Lula mantiene ventaja en todos los escenarios de segunda vuelta. Le saca 4,5 puntos a Flávio, 5,6% a Caiado, 6,3% a Zema y 21,5 puntos a Renan Santos. En todos los casos, al menos un 10% de los consultados se muestra indeciso o proclive a la abstención.
Análisis y proyecciones
El avance de las terceras vías en Brasil suele ser leído de dos maneras. Por un lado, puede facilitar que Lula ensanche su ventaja y aspire a una definición en primera vuelta si logra retener voto moderado y parte del electorado desencantado. Por el otro, también existe la hipótesis de que una porción de esos votos termine confluyendo con el bolsonarismo en un eventual balotaje, especialmente si el escenario se polariza entre un oficialismo de centroizquierda y una derecha dura.
Sin embargo, los datos del sondeo sugieren una diferencia relevante: el caudal de Cury no parecería migrar automáticamente hacia Bolsonaro, ya que su base no está identificada de forma orgánica con la derecha. En ese sentido, la evolución de la campaña mostrará si estas figuras logran consolidar un espacio propio o si terminan funcionando como válvulas de escape temporales dentro de una competencia que, desde hace años, oscila entre liderazgo personalista, antipolítica y fuertes clivajes ideológicos.
Evolución reciente del escenario político
En los últimos años, Brasil transitó una fuerte reconfiguración de su sistema político. Desde las protestas de 2014 y el juicio político a Dilma Rousseff hasta la irrupción de Jair Bolsonaro y el regreso de Lula al centro de la escena, la disputa se fue endureciendo entre dos polos con enorme capacidad de arrastre. En ese marco, actores como Renan Santos o Augusto Cury intentan abrir una brecha con un discurso más liberal, tecnocrático o antiestablishment. La novedad es que ya no solo buscan protestar contra el sistema, sino disputarle electores concretos a la polarización dominante.
De cara a octubre, la gran incógnita es si esa fragmentación podrá alterar el tablero real o si terminará reforzando, una vez más, la lógica de una elección definida por la capacidad de Lula y el bolsonarismo para absorber a los votantes huérfanos de representación.
























