Milei impulsa el regreso de la Fórmula 1, pero la Ciudad se despega

El Presidente pidió acelerar el regreso de la Fórmula 1 al país en una reunión de la FIA, pero en la Ciudad sostienen que el verdadero poder de decisión está en Liberty Media. Mientras tanto, Buenos Aires avanza con obras y negociaciones para tentar a la máxima categoría.

“La historia del automovilismo argentino conoció su esplendor mucho antes de la era del marketing global: Juan Manuel Fangio ganó cinco campeonatos mundiales y convirtió a la Fórmula 1 en una pasión de alcance masivo en el país”. Con ese antecedente como telón de fondo, el nuevo intento por traer la máxima categoría al Autódromo Oscar y Juan Gálvez vuelve a instalarse en la agenda, ahora atravesado por la pulseada entre la Casa Rosada y la Ciudad.

Milei aprovechó una reunión de la Federación Internacional de Automovilismo para expresar su entusiasmo por la Fórmula 1 y asegurar que Argentina está en condiciones de recibir un Gran Premio. Sin embargo, desde la Ciudad remarcan que el Presidente no realizó gestiones concretas para acelerar el regreso de la categoría al país.

“Se subió a un proyecto en el lugar equivocado. La FIA no define nada”, explicó a LPO un funcionario porteño. La observación apunta a un dato central de la industria: la Federación Internacional de Automovilismo cumple un rol regulatorio y deportivo, pero las decisiones comerciales y de calendario dependen en los hechos del entramado empresarial que hoy domina el negocio.

El verdadero poder en la Fórmula 1 está en Liberty Media, dueña de FOM (Formula One Management), desde donde se define la arquitectura comercial del campeonato: circuitos, sponsors, derechos de transmisión y acuerdos estratégicos. En ese esquema, Londres concentra buena parte de las resoluciones clave del gran circo del automovilismo.

La Ciudad apuesta al MotoGP para traer a la Fórmula 1: invertirán 130 mil millones en el Autódromo.

El Presidente sostuvo que la reunión de la sección americana de la FIA demuestra que “Argentina está volviendo a inspirar confianza” y que el país es otra vez “un país serio donde vale la pena invertir tiempo, prestigio y capital”. Pero, más allá del clima político, la Fórmula 1 se mueve por factores muy concretos: infraestructura, garantías comerciales, calendario internacional y capacidad para sostener un evento de escala global.

La FIA reúne a casi 250 socios en 149 países, en su mayoría clubes de automovilismo como el ACA, aunque desde hace tiempo no tiene injerencia directa en la Fórmula 1. Por eso, el gesto político de Milei puede servir como señal de respaldo, pero no reemplaza las negociaciones que efectivamente abren o cierran la puerta de un Gran Premio.

El proyecto para el regreso de la máxima categoría a Buenos Aires comenzó con la adecuación del Autódromo a las medidas de seguridad exigidas para albergar un evento de Grado 1. En la administración porteña sintetizan el proceso con una frase tajante: “Milei no movió un pelo”.

La evolución del negocio ayuda a entender por qué el regreso es más complejo que en décadas pasadas. Liberty Media compró la Fórmula 1 a Bernie Ecclestone en 2016 por 4.400 millones de dólares, suma que incluía deudas por más de 4.000 millones. Desde entonces, la categoría profundizó su perfil de negocio global y multiplicó su valor comercial, hasta duplicar el monto recibido por la venta de derechos en Estados Unidos en los últimos años.

Ocho años después, Liberty Media también cerró la compra del MotoGP. Allí comenzó la relación con Orly Terranova, quien organizó las carreras de la máxima categoría en las Termas de Río Hondo, en Santiago del Estero.

El corredor y empresario quedó a cargo de las negociaciones junto a Fabián Turnes, secretario de Deportes porteño. La Ciudad incluso lo autorizó a gastar más de 50 millones de dólares para asegurar que el MotoGP se corra en Buenos Aires entre 2027 y 2030. En paralelo, la intención es que la Fórmula 1 vuelva a Buenos Aires en 2028, aunque las conversaciones todavía están lejos de concluir.

Análisis y proyecciones: El regreso de la Fórmula 1 a la Argentina dependerá menos del entusiasmo político que de la viabilidad económica y técnica del proyecto. En la actualidad, la categoría prioriza plazas con fuerte respaldo privado, infraestructura de primer nivel y alto retorno global de audiencias. Por eso, si Buenos Aires logra consolidar el plan del Autódromo, cerrar financiamiento y garantizar estándares de Grado 1, podría posicionarse otra vez en el mapa internacional; de lo contrario, el intento quedará como una señal de intención más que como una negociación avanzada.

Evolución del tema: En los últimos años, la discusión por el regreso de la F1 fue desplazándose desde el terreno simbólico al financiero y logístico. Antes, el peso de la tradición argentina en el automovilismo alcanzaba para sostener la ilusión; hoy, la clave pasa por la capacidad de articulación entre privados, gobiernos y organizadores internacionales. En ese marco, la Ciudad parece haber tomado la iniciativa con obras y negociaciones, mientras que la postura presidencial se presenta más como un espaldarazo político que como una intervención decisiva en el negocio.