Louzán pidió que la final del Mundial 2030 se juegue en España
Rafael Louzán defendió que España debe albergar la final del Mundial 2030 por su experiencia en grandes eventos y por las garantías de seguridad que, según afirmó, ofrece el país. El dirigente destacó además el peso de la candidatura compartida con Marruecos y Portugal.“El fútbol, como la vida, no es solo un juego; es un espectáculo capaz de reunir a millones bajo una misma emoción”, resumió una vez la cultura popular alrededor de este deporte, y esa idea estuvo en el centro del mensaje que Rafael Louzán llevó a Madrid. El presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) sostuvo que “España es el lugar donde debe jugarse la final” del Mundial de 2030, al considerar que el país ofrece “absoluta garantía de seguridad y éxito” para una cita de esa magnitud.
Durante su intervención en la Conferencia Anual de Seguridad que organiza UEFA este martes y miércoles en Madrid, Louzán subrayó que organizar un gran acontecimiento deportivo implica asegurar que “miles de personas puedan disfrutarlo con tranquilidad y confianza”. También destacó el rol de quienes trabajan en la prevención y la logística, al afirmar que el fútbol “une a las personas, a las familias, a los amigos” y que esa experiencia solo es posible gracias a un trabajo “profesional, discreto y eficiente”.
El presidente de la RFEF compartió la apertura del encuentro con el vicesecretario general de UEFA y director ejecutivo de fútbol, Giorgio Marchetti, y con Petr Fousek, presidente del Comité de Estadios y Seguridad de la UEFA. Frente a representantes de las 55 asociaciones nacionales, volvió a poner en valor la capacidad de España para recibir eventos de máxima exigencia organizativa.
En ese sentido, remarcó que España no es únicamente “un gran país de fútbol”, sino también una nación que brinda “las máximas garantías” para este deporte. Como respaldo a esa afirmación, recordó que en territorio español se desarrollaron en los últimos años competencias de primer nivel de UEFA, entre ellas la Euro 2020, la final de la Europa League en Sevilla 2023 y las finales que Bilbao albergará en 2025 y 2024, además de la Champions de 2019 en el Metropolitano.
También mencionó que Madrid será sede de una nueva final de la Champions en 2027, en el Riyadh Air Metropolitano. Según detalló, será “una magnífica oportunidad” para organizar con éxito uno de los acontecimientos deportivos más importantes del planeta. Con esa designación, añadió, España alcanzará su novena final de Champions disputada en el país, consolidándose como uno de los escenarios más recurrentes de esta competencia.
La declaración de Louzán se enmarca en la candidatura conjunta que España presentará junto con Marruecos y Portugal para el Mundial de 2030. En ese esquema, insistió en que el objetivo es ofrecer “el mejor mundial de la historia” y que España estará “a la altura de una cita histórica” con un torneo “seguro y memorable”.
Asimismo, defendió que el país debe albergar la final porque concentrará la mayor parte del torneo: “Albergaremos la mayoría de los partidos, con un 55 por ciento del peso de la candidatura”, señaló. Sobre esa base, concluyó que España reúne las condiciones para ser la sede del partido decisivo, al definirse como “absoluta garantía de seguridad y éxito de los grandes acontecimientos futbolísticos”.
Análisis y proyecciones: La puja por la sede de la final del Mundial 2030 no es solo simbólica: suele ser también una disputa por prestigio, impacto económico y proyección internacional. En la práctica, la decisión final condensa criterios deportivos, logísticos, comerciales y diplomáticos. España parte con una ventaja clara por su infraestructura, su experiencia reciente en grandes torneos y su peso dentro de la candidatura conjunta; sin embargo, la definición también puede estar atravesada por equilibrios políticos entre los países organizadores. Si se mantiene la línea de los últimos años, la tendencia apunta a que los organizadores priorizarán sedes con alta capacidad operativa, seguridad probada y fuerte retorno de audiencia global.
Evolución del tema: En la última década, España ha reforzado su perfil como anfitriona de grandes finales europeas, un proceso que se aceleró tras la consolidación de estadios modernos y la recuperación de eventos de máxima visibilidad internacional. La Euro 2020, disputada en un contexto extraordinario por la pandemia, y las sucesivas designaciones de finales europeas en ciudades españolas muestran un cambio de percepción: el país pasó de ser solo una potencia futbolística a convertirse también en un entorno confiable para la organización de espectáculos masivos. En paralelo, la candidatura para 2030 elevó la discusión del plano deportivo al institucional, con una apuesta en la que los tres socios buscan maximizar su legitimidad ante UEFA y FIFA.





















