Cristina Kirchner analiza impulsar a Juan Martín Mena al Consejo de la Magistratura
Cristina Kirchner evalúa promover a Juan Martín Mena como candidato del peronismo por el estamento de los abogados en el Consejo de la Magistratura. La jugada se da en medio de una redefinición interna sobre la estrategia frente al Poder Judicial y con el calendario electoral ya en marcha.“La justicia es la reina de las virtudes republicanas”, sostuvo alguna vez Manuel Belgrano, una frase que vuelve a tomar relieve cada vez que la política argentina disputa influencia sobre el Poder Judicial. En ese marco, Cristina Kirchner evalúa impulsar a Juan Martín Mena como candidato del peronismo por el estamento de los abogados en el Consejo de la Magistratura.
De concretarse, la movida significaría sumar a uno de los principales alfiles de la ex presidenta al organismo encargado de seleccionar y sancionar jueces, en un momento de reordenamiento interno del kirchnerismo y de discusión sobre cuál debe ser la estrategia frente a la Justicia.
En efecto, LPO publicó tras la sesión del jueves pasado en el Senado que el interbloque de José Mayans votó en bloque el pliego del juez Pablo Yadarola, uno de los magistrados que viajó a Lago Escondido junto con Juan Bautista Mahiques, actual ministro de Justicia, y con su padre, el camarista Carlos “Coco” Mahiques. El único senador que se negó a apoyar al juez fue el rionegrino Martín Soria, y la explicación que circuló para justificar el respaldo peronista fue que se produjo “un cambio de paradigma”: “no queremos pelearnos más con los jueces”, habría sido la respuesta dada a uno de los operadores que consultaba por teléfono a los legisladores.
Ese viraje no es menor. Durante años, el kirchnerismo osciló entre la confrontación abierta con sectores del Poder Judicial y los intentos de construir canales de negociación más pragmáticos. La experiencia de la llamada “mesa judicial”, las denuncias por el viaje a Lago Escondido y los sucesivos choques en causas sensibles fueron moldeando una relación marcada por la desconfianza. Ahora, en cambio, algunos dirigentes parecen apostar a una lógica de contención y diálogo, aun cuando persisten tensiones profundas sobre el modo en que se administra la Justicia federal.
El eventual desembarco de Mena en el Consejo podría adquirir mayor relevancia si el tribunal internacional de la ONU otorgara una cautelar favorable a Cristina, como esperan quienes dialogan con ella en San José 1111, en el marco de su reclamo contra la proscripción establecida por el fallo del TOF N° 2 en la causa Vialidad. “La explicación está soplando en el viento”, dijo un diputado kirchnerista a LPO.
Mena es ministro de Justicia de la provincia de Buenos Aires y, para asumir como consejero, debería renunciar a su cargo. “Igual, primero tiene que ganar”, señaló un referente de los abogados a LPO, al tiempo que deslizó que el kirchnerismo “difícilmente pueda juntar los votos suficientes para meter un consejero” en ese estamento.
En la actualidad, la banca peronista entre los abogados está en manos del santafesino César Grau, quien ingresó para completar el mandato de Héctor Recalde, luego del fallecimiento del reconocido laboralista. En 2022, la fórmula Recalde-Grau obtuvo alrededor del 30 por ciento de los votos a nivel nacional, pero entre los detractores de Mena sostienen que el ministro bonaerense “no tiene acción gremial como para pedir el voto”, una manera elegante de cuestionar que no se le conoce trayectoria de ejercicio profesional. “¿Cuándo ejerció como abogado?”, preguntan.
El calendario, además, apremia a todos los espacios políticos por igual. El cierre de listas quedó fijado para el próximo 14 de septiembre y las elecciones fueron convocadas para el 20 de octubre próximo.
En ese contexto, el kirchnerismo también habría evaluado la eventual candidatura de Gerónimo Ustarroz, quien ya ocupó una silla en el edificio de la calle Libertad 731 cuando integró el Consejo en representación del Poder Ejecutivo durante el gobierno del Frente de Todos. El abogado mercedino, de muy buenos vínculos con magistrados y fiscales, desempeñó esa función hasta que fue reemplazado por Sebastián Amerio, tras la asunción de Javier Milei.
Otro de los nombres peronistas que se habrían barajado para ocupar una de las vacantes que se abren con la renovación de este año es el de Juan Manuel Olmos, actual presidente del Colegio de Auditores de la AGN y uno de los principales referentes del PJ porteño. Sin embargo, fuentes de La Cámpora aseguran que Cristina lo vetó.
Análisis y proyecciones: la eventual postulación de Mena refleja una búsqueda de mayor disciplina política en un terreno históricamente adverso para el kirchnerismo. El Consejo de la Magistratura, desde la reforma constitucional de 1994 y sus posteriores rediseños, se convirtió en un espacio clave para influir en la composición y el control del Poder Judicial. Por eso, cualquier candidatura en ese ámbito no solo expresa una disputa corporativa entre abogados, sino también una definición estratégica de poder. Si el peronismo consolida una línea menos confrontativa con los tribunales, podría intentar recuperar margen de negociación institucional; si, en cambio, persisten las fracturas internas y la falta de consensos, la posibilidad de imponer un consejero propio en el estamento de abogados quedará fuertemente limitada.
Evolución reciente: en los últimos años, la postura del kirchnerismo frente a la Justicia pasó de la confrontación frontal a una estrategia más ambigua y pragmática. Mientras algunos sectores sostuvieron discursos de reforma profunda y denuncia permanente de “lawfare”, otros comenzaron a priorizar la construcción de acuerdos puntuales con jueces y camaristas. La votación del pliego de Yadarola, el debate sobre Lago Escondido y la discusión sobre posibles candidaturas al Consejo muestran que hoy conviven dos lógicas: una más combativa y otra más orientada a administrar la relación con el Poder Judicial, especialmente en un escenario electoral y con la situación judicial de Cristina todavía como telón de fondo.
























