Armando Bo, entre Moria, Barreda y el desafío de contar historias límite
Armando Bo repasó el presente de About Entertainment, celebró el impacto de la serie sobre Moria Casán y defendió la mirada femenina en la película sobre Ricardo Barreda. Además, adelantó nuevos proyectos y volvió sobre la posibilidad de contar la historia de Isabel Sarli.“Cuando una historia da miedo, suele haber algo importante para contar”. La frase podría resumir el momento creativo que atraviesa Armando Bo, uno de los productores y directores argentinos más influyentes de la escena actual, que por estos días concentra varios estrenos y desarrollos al mismo tiempo: la serie sobre Moria Casán, la película sobre Ricardo Barreda y la próxima adaptación de Las Malas, de Camila Sosa Villada.
En diálogo con Teleshow, el realizador explicó que vive “un buen momento” con su productora About Entertainment, aunque reconoció que sostener una compañía audiovisual en la Argentina siempre implica navegar un contexto inestable. “Estoy orgulloso y contento con lo que estamos trabajando, y al mismo tiempo, tengo que entender que a veces es un desafío”, dijo desde su oficina en Núñez.
Bo celebró especialmente el impacto de la serie sobre Moria Casán. Según señaló, el éxito combina varios factores: la potencia de la propia vida de la conductora, la decisión de Netflix de apostar por una historia biográfica y el trabajo del equipo que llevó adelante el proyecto. “Es espectacular cuando un proyecto explota de esta manera”, afirmó, y remarcó que se trató de una construcción de largo aliento. También destacó el aporte del director Javier Van de Couter, a quien elogió por la manera en que resolvió la puesta.
En ese sentido, el productor subrayó que el mérito no es individual, sino colectivo. Dijo que sentirse parte del éxito implica haber empujado una historia compleja, asumido riesgos y trabajado en una producción “a todo trapo”, con especial atención en rubros como vestuario, maquillaje, casting y recreación de época. Para Bo, el resultado confirma una tendencia ya instalada en la industria global: las biografías de figuras de alto impacto encuentran enorme recepción cuando se combinan con una mirada autoral y una estrategia de estreno pensada como acontecimiento.
El caso Barreda y la decisión de contar desde las mujeres
Consultado por la película sobre Ricardo Barreda, Bo explicó que la escritura estuvo a cargo de Josefina Licitra, con notas de la directora Daniela Goggi. El proyecto, dijo, le resultó difícil desde el inicio y no logró desarrollarlo hace quince años, cuando primero se le ocurrió abordarlo. Recién más tarde, en un contexto que consideró distinto, volvió a tomar fuerza. Para el director, el tema se volvió todavía más pertinente con los cambios sociales y el avance del debate sobre el machismo y el lugar de los varones en ese escenario.
Bo insistió en que la clave del film fue la perspectiva. Sostuvo que Barreda se encargó de silenciar las voces de las mujeres de su entorno y que la película parte precisamente de la necesidad de recuperar esas vidas y esas miradas. “El punto de vista era claro: estas mujeres existieron”, señaló. También destacó que Prime Video y el equipo artístico apostaron por una historia que, según dijo, “nadie quería hacer” por tratarse de un caso extremadamente sensible.
La conversación derivó en el hecho de que Moria y Barreda coincidan en el mismo mes de estreno, algo que Bo atribuyó a las estrategias de cada plataforma y no a una planificación conjunta. Aun así, consideró que la coincidencia es llamativa porque ambos títulos, aunque muy distintos, están pensados como eventos culturales capaces de generar conversación pública.
Las Malas, siete años de espera y una apuesta artística
El productor también repasó el desarrollo de Las Malas, la película basada en el libro de Camila Sosa Villada. Contó que el proyecto llevó siete años de intentos y que recién ahora se encuentra en etapa de edición. Para Bo, la obra literaria sostiene la película por la fuerza de sus personajes y por el cruce entre realidad y ficción que propone la autora, un tipo de narración que en el cine argentino contemporáneo suele exigir una sensibilidad particular para no perder matices.
En paralelo, adelantó otros dos proyectos en marcha. Dijo que el año próximo se filmará una película sobre Luca Prodan, dirigida y protagonizada por Peter Lanzani, y también una historia centrada en Robert Cox, el periodista del Buenos Aires Herald. Sobre este último, explicó que le interesa porque “cada vez se siente más actual”, ya que se trata de un inglés que, en plena censura, abrió una caja de Pandora de secretos que muchos desconocían. En su lectura, la figura de Cox permite hablar no solo de la historia reciente argentina, sino también del rol de los medios frente al poder.
La herencia familiar y la historia pendiente de Isabel Sarli
La charla también tocó el universo familiar de los Bo y la posibilidad de llevar al cine o a una serie la vida de Isabel Sarli. Armando Bo dijo que esa historia “siempre está dando vueltas” y dejó entrever que podría dar para varias temporadas, con distintos puntos de vista: el de la propia Sarli, el de su abuelo, el de su padre o el de sus tías. De todos modos, aclaró que cualquier avance tendría que conversarse con toda la familia.
El productor negó que exista una oposición interna para hacerlo, aunque dejó en claro que la familia hoy está enfocada en otros proyectos. Recordó además que conoció personalmente a Sarli, con quien filmó un cortometraje a los 19 años, una experiencia que describió como “espectacular”. Sobre aquella etapa, evocó la energía de la actriz y la sociedad creativa que ella formó con su abuelo, una dupla que marcó una estética y una época del cine argentino popular.
También destacó que entre ambos construyeron un ícono y que incluso llegaron a producir juntos al 50 por ciento, mientras su abuelo seguía casado con su abuela, un detalle que para él vuelve todavía más potente la historia. En su mirada, ese universo podría contarse “bastante rápido” cuando alguien decida hacerlo.
Del mito popular al evento industrial
Bo resumió su manera de trabajar con una idea central: busca historias que puedan convertirse en eventos. Para él, una película o serie no debe limitarse a ser “otro título más”, sino generar expectativa, conversación y una identidad propia. En esa lógica, aseguró que el motor de About Entertainment es la pasión compartida por su equipo, al que definió como un grupo de personas que no siente que va a trabajar, sino a construir aquello que quiere contar. “Somos obsesivos con que salgan”, resumió.
Análisis y proyecciones: La estrategia que describe Bo coincide con una transformación más amplia del audiovisual argentino y latinoamericano de los últimos años: el peso creciente de las plataformas, el auge de las biopics y la centralidad de relatos basados en figuras polémicas o muy reconocibles. Ese modelo suele asegurar atención inmediata, pero también exige una fuerte discusión ética y narrativa, especialmente cuando se abordan casos de violencia, género o sexualidad. En ese contexto, la “mirada femenina” que Bo reivindica para Barreda y la expansión del universo de Las Malas muestran una industria que busca combinar impacto comercial con revisión cultural. Si el público responde, es probable que crezca la demanda por historias locales con anclaje real, aunque el desafío seguirá siendo sostener calidad artística sin perder profundidad ni rigor.
Evolución reciente del tema: En los últimos años, tanto la carrera de Armando Bo como la del ecosistema de plataformas en Argentina se orientaron a proyectos de alto perfil, concebidos como acontecimientos. A diferencia de etapas anteriores, cuando la discusión giraba más en torno al cine de autor o al mercado tradicional, hoy la apuesta parece concentrarse en relatos capaces de instalarse en conversación social inmediata. En paralelo, la sensibilidad sobre género y representación volvió mucho más importante quién cuenta la historia y desde dónde. Por eso, propuestas como Barreda o la eventual serie sobre Isabel Sarli ya no se leen solo como productos de entretenimiento, sino también como ejercicios de reinterpretación histórica y cultural.
Fotos: RSFotos





















