Bullrich le marca la cancha a Karina Milei por las listas y las PASO

Patricia Bullrich volvió a diferenciarse del oficialismo y abrió una nueva tensión con Karina Milei en medio del debate por la eliminación de las PASO. La jugada expone la puja por el control de las listas y reaviva su proyecto presidencial hacia 2027.

“Los partidos políticos siempre terminan encontrando una regla para sobrevivir a sus liderazgos”, es una máxima que suele resumir la historia de las reformas electorales en la Argentina. En ese marco, Patricia Bullrich volvió a instalar una señal de autonomía frente a la Casa Rosada y le dejó un mensaje directo a Karina Milei: los candidatos no pueden elegirse “a dedo” ni de manera totalmente centralizada.

La senadora viene acumulando, día a día, gestos de diferenciación respecto de las medidas más impopulares del gobierno de Javier Milei y sorprendió este jueves, al término de la sesión, cuando respondió desde las puertas del Congreso a una consulta del periodista Eduardo Feinmann. “Los candidatos no se pueden elegir todos centralizadamente o a dedo, cualquier partido político que quiera presentarse tiene que tener un sistema”, sostuvo.

Su frase impactó con fuerza dentro del oficialismo, porque Bullrich estaba explicando ante las cámaras de A24 cuál era el objetivo del gobierno con la reforma política, que incluye la eliminación de las PASO, y terminó dejando planteado que “los partidos o las coaliciones tienen que tener una forma de resolver cómo se eligen los candidatos”.

A partir de ese razonamiento, la ex ministra explicó que se busca “un sistema con el que todos estén de acuerdo” para reemplazar las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias. Sin embargo, incluso entre los libertarios en el Congreso la lectura fue otra: que Bullrich le puso límites a Karina Milei y también a los primos Martín y Lule Menem, piezas centrales en el armado político del oficialismo.

La jugada, además, confirma que Bullrich no abandonó su proyección presidencial para 2027. Según deslizó un legislador que habló con ella la semana pasada, la dirigente no planea lanzarse de inmediato, pero sigue con atención la evolución de la imagen de Milei en las encuestas. “Ahora, Milei tiene más de 30 puntos pero, si cae y se acerca al 20 por ciento, Patricia se tira de cabeza”, comentó ese interlocutor.

Ese mismo razonamiento ayuda a entender la distancia que busca tomar Bullrich: conserva cercanía con el poder, pero no quiere quedar atada a un esquema en el que, llegado el momento, la propia Karina Milei y los Menem no le habiliten competir. En ese escenario, según la lectura de su entorno, la ex ministra no descartaría apoyos del círculo rojo, aunque difícilmente el Presidente acepte “un plan B”.

Fue la propia Bullrich la que llevó la discusión sobre las primarias al recinto, en respuesta a Edith Terenzi, senadora que responde al gobernador Ignacio Torres. La legisladora chubutense había pedido para el proyecto de Ficha Limpia una “moción de preferencia”, mecanismo por el cual se prioriza el tratamiento de un tema para una próxima sesión.

Mientras tanto, los aliados le vaciaron el temario a Bullrich y el Senado terminó sesionando sólo por los pliegos de Yadarola y Bertuzzi. En ese contexto, la ex ministra decidió acelerar el proyecto impulsado por la Casa Rosada sobre reforma política, precisamente porque esa iniciativa incluye un capítulo vinculado con Ficha Limpia.

Curiosamente, dos libertarios de peso admitieron que Bullrich avanzó sin haberlo conversado previamente con sus colegas de bloque. Uno de ellos lo justificó así: “Fue una buena salida para una solicitud que nos hacían en relación a Ficha Limpia y nuestro proyecto es más grande”.

El problema es que aliados como Terenzi vienen reclamando desde hace meses que la inhabilitación de candidatos condenados por la Justicia se trate por separado del expediente que busca modificar el sistema electoral, con el objetivo de evitar que una ley termine capitalizada políticamente por un solo sector.

La maniobra de Bullrich terminó siendo ambigua. Por un lado, opacó a Terenzi y exhibió un alineamiento con el karinismo en defensa de una reforma de alcance más amplio. Pero, por el otro, irritó a los dialoguistas que el gobierno necesita para avanzar con la eliminación de las PASO. “Bullrich se está paseando por La Boca con la camiseta de River”, ironizó un libertario convencido de que la ex ministra quiere preservar las primarias “por las dudas” de que en el futuro deba usarlas.

De hecho, un senador al que Lule Menem viene sondeando para reunir apoyos en favor de la eliminación de las PASO comentó que dentro del gobierno conviven dos posturas contrapuestas. “El tema está frío porque hay doble pensamiento: unos la quieren sacar pero otros dicen que por ahí las van a necesitar”, deslizó.

En términos políticos, la discusión reabre un problema clásico de los oficialismos: mientras una parte del poder busca ordenar el sistema y concentrar decisiones, otra teme perder herramientas competitivas antes de tiempo. Las PASO, creadas en 2009 como mecanismo de competencia interna y filtrado de candidaturas, terminaron siendo utilizadas tanto como regla de selección como de negociación; por eso, su eventual eliminación no sólo altera el calendario, sino también el reparto de poder dentro de las coaliciones.

En ese marco, Bullrich habría encontrado una forma de blindarse: acelerar el tratamiento de un proyecto que aún no cuenta con los votos suficientes, lo que también la beneficia si necesitara armar una lista propia frente a la resistencia de Karina Milei. Tanto la oposición como los aliados sospechan que la jefa política libertaria en la Cámara Alta hizo algo similar con la ley de Hojarasca: amagó con impulsarla para exponer tensiones y trasladar al gobierno el costo de una derrota.

Análisis y proyecciones: si el oficialismo consigue avanzar con la eliminación de las PASO, no sólo reordenará la competencia interna sino que también fortalecerá el peso de las conducciones partidarias y de los armadores territoriales. En cambio, si el proyecto se empantana, quedará en evidencia que el gobierno aún no logró cerrar un consenso básico sobre cómo seleccionar candidatos. En cualquiera de los dos escenarios, Bullrich aparece buscando una posición de resguardo: cercana al poder, pero sin quedar completamente subordinada al esquema de decisión de Karina Milei.

Evolución reciente: en los últimos años, Bullrich pasó de ser una referente opositora dura a convertirse en una figura funcional al nuevo oficialismo, aunque sin renunciar del todo a su propia construcción política. Esa transición se volvió más visible desde la llegada de Milei al poder, cuando la ex ministra empezó a acompañar varias iniciativas del gobierno pero también a marcar diferencias en cuestiones sensibles. La tensión actual refleja justamente ese giro: ya no actúa como una aliada lineal, sino como una dirigente que busca preservar margen para competir si el tablero electoral se modifica.