Construcción: apoyan créditos hipotecarios, pero ven poco impacto

La presidenta histórica de la Cámara Argentina de la Construcción, durante décadas clave en la discusión sobre vivienda e infraestructura, solía repetir que sin inversión sostenida no hay expansión duradera. En esa línea, el sector volvió a poner el foco en la necesidad de capital para que la economía crezca y el mercado inmobiliario recupere dinamismo.

«No hay construcción sin confianza ni confianza sin crédito», repiten desde hace años en el sector inmobiliario argentino. Y esa máxima vuelve a cobrar sentido cada vez que aparece una medida orientada a reactivar el acceso al financiamiento de viviendas, un problema que históricamente condicionó tanto a las familias como a la actividad de la construcción.

El presidente de la Cámara de la Construcción ponderó la decisión del Gobierno nacional de utilizar el Fondo de Garantía de Sustentabilidad para respaldar créditos hipotecarios. Sin embargo, admitió que la medida no tendrá un impacto relevante en el sector, al menos en el corto plazo.

Según explicó, la iniciativa puede contribuir a recomponer una herramienta central para el mercado habitacional, pero no alcanza por sí sola para modificar la dinámica de una industria que depende de condiciones macroeconómicas más amplias, como la estabilidad, la disponibilidad de financiamiento y el nivel de inversión.

En ese sentido, el dirigente recordó un dato que suele funcionar como referencia para medir las necesidades estructurales de la Argentina: para crecer de forma ininterrumpida 3% anual, el país debe invertir 25% de su PBI. Se trata de una proporción que, en términos históricos, ubica al capital destinado a obras, infraestructura y vivienda como uno de los motores más importantes del desarrollo.

Durante los últimos años, el sector de la construcción ha oscilado entre ciclos de recuperación y períodos de fuerte retracción, muy condicionados por la volatilidad financiera y la falta de crédito hipotecario de largo plazo. Esa fragilidad explica por qué cualquier decisión vinculada al financiamiento genera expectativas, aunque sus efectos concretos puedan ser acotados.

Análisis y proyecciones: el uso del Fondo de Garantía de Sustentabilidad para sostener préstamos hipotecarios puede mejorar la confianza y dar una señal de respaldo institucional al mercado, pero su alcance dependerá de la velocidad de implementación, de las tasas de interés y de la capacidad de los bancos para ampliar la oferta. Si la economía no consolida estabilidad, la expansión del crédito podría quedar limitada, como ocurrió en distintos intentos previos de reactivación. Para la construcción, el verdadero salto continúa atado a una mayor inversión agregada, ya sea pública o privada, y a un esquema de financiamiento más previsible y sostenido en el tiempo.

La evolución del tema en los últimos años muestra un cambio gradual en la postura de los actores principales: mientras el sector privado insiste cada vez más en que el crédito hipotecario es una pieza necesaria, el Gobierno busca usar herramientas disponibles para recomponerlo sin comprometer el equilibrio financiero. En ese escenario, la discusión dejó de centrarse solo en la demanda de viviendas y pasó a incluir el problema de fondo: cómo crear condiciones duraderas para que la construcción vuelva a ser un vector estable de crecimiento.