Las PASO vuelven al Senado, pero cada aliado hace sus propias cuentas

El oficialismo anunció que retomará dentro de dos semanas la discusión sobre la eliminación o suspensión de las primarias. Sin embargo, detrás del debate institucional aparecen los intereses electorales del PRO, la UCR, los gobernadores y las fuerzas provinciales.

Política | Identidadcorrentina

El Gobierno intenta volver a poner en movimiento una reforma electoral que lleva varias semanas detenida en el Senado.

La jefa del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, anunció que dentro de dos semanas se retomará la discusión sobre el futuro de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias.

Las alternativas son dos:

eliminarlas definitivamente o suspenderlas para la próxima elección.

A primera vista, la diferencia parece importante. Una decisión modificaría de manera permanente el sistema electoral y la otra solamente postergaría su aplicación.

Sin embargo, Bullrich sostuvo que ambas opciones producen prácticamente el mismo efecto inmediato, porque el argumento central del oficialismo es evitar el costo económico de organizar las primarias.

El problema es que en el Senado la discusión no pasa solamente por cuánto cuestan las PASO.

También pasa por una pregunta mucho más concreta:

¿a quién beneficia su eliminación?

UNA PROMESA EN PLENA SESIÓN

El anuncio surgió durante la última sesión del Senado, cuando la legisladora chubutense Edith Terenzi solicitó tratamiento preferencial para el proyecto de Ficha Limpia.

La iniciativa se encuentra vinculada políticamente con la reforma electoral, pero algunos aliados del Gobierno pretenden que sea discutida por separado para evitar que termine paralizada junto con el debate sobre las PASO.

Bullrich respondió que el oficialismo convocará nuevamente a las comisiones y aseguró que los proyectos de Ficha Limpia también serán incorporados.

La reacción de los bloques dialoguistas demostró que el compromiso no pasó inadvertido.

Varios senadores radicales comenzaron a conversar en el recinto y la presidenta del cuerpo, Victoria Villarruel, debió pedirles que continuaran la reunión fuera del lugar para poder proseguir con la sesión.

La escena dejó expuesto un cambio en la relación política.

Los aliados ya no parecen dispuestos a acompañar en silencio todas las iniciativas del Gobierno. Ahora reclaman definiciones, proyectos concretos y cumplimiento de los compromisos asumidos.

EL CONSENSO TODAVÍA NO APARECE

La promesa de retomar el debate no significa que los votos estén garantizados.

Hasta el momento no apareció ningún acuerdo nuevo que permita destrabar la reforma. Las conversaciones continúan, pero las posiciones de los distintos sectores no se modificaron de manera sustancial.

El oficialismo había explorado alternativas destinadas a conservar algún mecanismo de competencia interna, entre ellas la posibilidad de habilitar colectoras.

La propuesta no consiguió los apoyos necesarios.

Ahora Bullrich volvió a abrir la puerta a la suspensión temporal de las PASO, una salida que en otros momentos había despertado mayor simpatía entre dirigentes del PRO y de la Unión Cívica Radical.

Pero el escenario político cambió.

Lo que hace algunos meses podía ser presentado como una medida de austeridad, hoy es examinado por cada espacio en función de las elecciones de 2027.

MACRI TAMBIÉN MUEVE SUS FICHAS

El PRO no parece dispuesto a facilitarle al Gobierno la organización del escenario electoral sin recibir algo a cambio.

Mauricio Macri mantiene una relación ambigua con La Libertad Avanza. Existen conversaciones y acercamientos, pero no hay todavía un acuerdo político capaz de ordenar candidaturas, alianzas y territorios.

Eliminar las PASO podría beneficiar a una fuerza que ya tiene una conducción nacional claramente definida y que pretende evitar competencias internas costosas.

Para el PRO, en cambio, acompañar esa eliminación sin un entendimiento previo podría significar reducir todavía más su capacidad de negociación frente al oficialismo.

Por eso, detrás del debate institucional también se encuentra una pulseada política:

Macri necesita conservar herramientas para negociar y el Gobierno necesita despejar el camino hacia 2027.

LOS GOBERNADORES HACEN OTRAS CUENTAS

La posición de los gobernadores será decisiva.

Cerca de veinte mandatarios provinciales podrían buscar su reelección y ninguno pertenece a La Libertad Avanza. Muchos de ellos analizan además separar sus comicios locales de la elección nacional.

Las PASO pueden representar un gasto y extender las campañas, pero también cumplen una función política: obligan a las fuerzas opositoras a resolver públicamente sus candidaturas y exponen sus diferencias internas.

Cuando un gobernador cuenta con un candidato único, mientras la oposición presenta varios aspirantes, una elección primaria puede resultarle conveniente.

Sus adversarios deben competir entre sí, invertir recursos y atravesar una campaña más larga antes de llegar a la elección general.

Por eso, varios mandatarios provinciales difícilmente acompañen una modificación que simplifique la construcción electoral de los libertarios en sus propios territorios.

No se trata solamente de defender o cuestionar las PASO.

Se trata de conservar una ventaja.

FICHA LIMPIA, OTRA DISCUSIÓN ATRAPADA

El proyecto de Ficha Limpia agrega otro elemento de presión.

La iniciativa busca impedir que personas condenadas por determinados delitos puedan presentarse como candidatas, aunque todavía deben acordarse su alcance, las instancias judiciales necesarias y las condiciones de aplicación.

Algunos senadores pretenden discutirla independientemente de la reforma electoral.

El oficialismo intenta mantener ambos temas dentro de una misma agenda, pero corre el riesgo de que la falta de consenso sobre las PASO termine demorando también Ficha Limpia.

Esa situación podría generar un costo político para el Gobierno, especialmente después de las dificultades que el proyecto ya encontró en la Cámara de Diputados.

EL SISTEMA Y LA CONVENIENCIA

La discusión sobre las PASO admite argumentos institucionales válidos.

Puede debatirse su costo.

Puede analizarse si realmente fortalecen la participación ciudadana.

Puede preguntarse si corresponde que toda la sociedad financie y participe obligatoriamente en la selección de candidatos de los partidos.

También puede señalarse que las primarias permitieron ordenar algunas competencias internas y ofrecer a los ciudadanos una herramienta directa para resolverlas.

Pero sería ingenuo suponer que los senadores decidirán exclusivamente sobre esas razones.

Cada bloque está calculando qué sistema le permite llegar mejor posicionado a 2027.

La Libertad Avanza quiere eliminar o suspender las PASO.

El PRO busca conservar capacidad de negociación.

La UCR intenta no quedar subordinada a ninguna de las dos fuerzas.

Los gobernadores protegen sus territorios.

Y los espacios provinciales evalúan qué decisión aumenta el valor de sus votos en el Congreso.

Dentro de dos semanas el debate podría regresar formalmente al Senado.

Lo que todavía no apareció es aquello que define cualquier reforma política:

una mayoría dispuesta a modificar las reglas aun cuando no tenga la certeza de resultar beneficiada por ellas.