Cadetes neuquinos se entrenaron en RCP y uso de DEA
Una capacitación intensiva buscó preparar a 150 cadetes de la Policía del Neuquén para actuar ante emergencias por paro cardiorrespiratorio. La formación combinó teoría, práctica y simulaciones para fortalecer la respuesta en la vía pública.“Cada minuto cuenta”: la frase resume el núcleo de una urgencia que, fuera del hospital, puede definir la diferencia entre la vida y la muerte. En ese marco, una jornada intensiva de formación en Reanimación Cardiopulmonar (RCP) y manejo de Desfibriladores Externos Automáticos (DEA) se realizó durante la Semana de Concientización sobre la Muerte Súbita, una fecha destinada a visibilizar un problema de salud pública que, según estimaciones, provoca alrededor de 40.000 muertes anuales en Argentina. De esos casos, solo uno de cada cinco recibe asistencia a tiempo.
La actividad tuvo lugar en la Escuela de Cadetes de la Policía de la Provincia del Neuquén y estuvo destinada a 150 cadetes. La capacitación fue organizada por la Asociación Neuquina de Anestesia, Analgesia y Reanimación (ANAAR), con la iniciativa de CALF Salud, y se desarrolló en la Escuela de Cadetes “Crio. Insp. Adalberto Staub”, en la ciudad de Neuquén.
La jornada se dividió en dos turnos que, en total, sumaron cuatro horas de formación. El equipo docente estuvo integrado por quince anestesiólogos y residentes de la ANAAR. La dinámica comenzó con una exposición inicial en la que dos profesionales demostraron cada maniobra frente al grupo completo, para que los cadetes pudieran observar la secuencia antes de pasar a la práctica.
Luego, los participantes se organizaron en subgrupos de diez personas y rotaron por ocho estaciones simultáneas de entrenamiento, equipadas con torsos de práctica y desfibriladores. La premisa del cuerpo docente fue que ningún cadete se retirara sin haber realizado compresiones torácicas con sus propias manos.
Qué incluyó el programa
El contenido abordó la cadena de supervivencia, el reconocimiento de una emergencia y la evaluación de la escena, además de RCP básico en adultos y RCP básico en pediatría, con sus diferencias técnicas respecto del abordaje en personas adultas. También se trabajó el uso del DEA, incluida la correcta colocación de los parches tanto en pacientes adultos como pediátricos.
La formación práctica en RCP se ha consolidado en la última década como una herramienta central de salud pública en numerosos países, en línea con recomendaciones internacionales que insisten en la necesidad de ampliar la capacitación de la población general. En Argentina, la expansión de estos entrenamientos responde a una realidad conocida: la mayor parte de los paros cardiorrespiratorios ocurre fuera del ámbito hospitalario, donde la respuesta inmediata de testigos entrenados resulta decisiva.
El cierre de la jornada fue una simulación integradora con dos escenarios posibles: una persona que se desploma en la vía pública rodeada de testigos, y una emergencia en un espacio cerrado con un único interviniente y recursos limitados. Según explicaron desde la organización, el objetivo fue acercar a los cadetes a situaciones lo más parecidas posible a las que podrían enfrentar en su trabajo cotidiano.
¿Por qué la Policía?
La elección de los cadetes como destinatarios de esta capacitación no fue casual. En la mayoría de las emergencias que ocurren en la vía pública, la Policía trabaja en coordinación con los servicios de asistencia médica y, muchas veces, llega al lugar antes que una ambulancia.
Ese dato resulta clave si se considera que la mayoría de los paros cardiorrespiratorios sucede fuera del ámbito hospitalario. En esos casos, cada minuto sin RCP ni desfibrilación reduce las probabilidades de supervivencia de la persona afectada. En cambio, cuando alguien actúa en los primeros minutos, las chances de sobrevida pueden duplicarse o incluso triplicarse.
En términos de evolución, el enfoque de “cardioprotección” pasó de estar asociado casi exclusivamente a hospitales, clínicas y grandes eventos a integrarse cada vez más en espacios comunitarios, laborales y educativos. La incorporación de personal de seguridad a estas capacitaciones refuerza esa tendencia, porque amplía la red de primeros respondedores en lugares donde el tiempo de asistencia suele ser el factor más crítico.
“Nuestro objetivo es que Neuquén sea una provincia cada vez más cardioprotegida. Eso significa contar con desfibriladores donde la gente vive, trabaja y se ejercita, y con personas capacitadas para usarlos. La jornada con los cadetes es un paso fundamental, porque ellos muchas veces pueden ser los primeros en llegar a una emergencia”, señaló el Dr. Heber Escudero, presidente de ANAAR.
Por su parte, la Dra. Verónica Chiappe, directora médica de CALF Salud, sostuvo que avanzar hacia una ciudad cardioprotegida implica formar y comprometer a toda la comunidad. “No solamente es un desfibrilador, sino quién lo usa, cómo lo usa, cómo se mantiene. Esto requiere de acciones conjuntas y de un trabajo cercano con los vecinos”, remarcó.
Se trata de un programa más amplio
La capacitación brindada a los cadetes no es un hecho aislado, sino que forma parte de Inspira RCP, un programa que ANAAR desarrolla en distintos puntos de la provincia. A través de esta iniciativa, la asociación ya donó más de 60 desfibriladores y capacita a más de 400 personas por año en escuelas, clubes, gimnasios, organismos públicos y fuerzas de seguridad.
Las capacitaciones que se brindan a través de este programa son gratuitas para escuelas, instituciones públicas y organizaciones sin fines de lucro. Además de la formación y la entrega de equipamiento, ANAAR, CALF Salud y la Policía de la Provincia del Neuquén trabajan en conjunto en un nuevo objetivo: sumar un mapa de zonas cardioprotegidas a la aplicación Neuquén te cuida, desarrollada por la fuerza policial y que ya cuenta con más de 350.000 descargas.
La idea de ese mapa es que cualquier persona pueda identificar rápidamente dónde hay un desfibrilador disponible en caso de una emergencia, un dato que puede resultar decisivo teniendo en cuenta que la mayoría de los paros cardíacos ocurre en ámbitos cotidianos y no dentro de un hospital.
Análisis y proyecciones
La estrategia de capacitar a cadetes policiales se inscribe en una tendencia más amplia: la construcción de redes de respuesta temprana fuera del sistema sanitario formal. En la práctica, esto puede mejorar la supervivencia ante eventos súbitos si se combina con educación masiva, disponibilidad real de DEA y señalización clara de los equipos. La literatura médica suele coincidir en que la supervivencia depende de tres variables: reconocimiento precoz, RCP inmediata y desfibrilación rápida. Por eso, iniciativas como esta no solo forman a futuros agentes, sino que pueden tener impacto comunitario si se sostienen en el tiempo.
De cara a los próximos años, el desafío ya no parece ser únicamente capacitar, sino también mantener la continuidad del entrenamiento, asegurar el mantenimiento de los desfibriladores y promover que más instituciones públicas y privadas se integren al esquema de cardioprotección. La combinación entre formación, tecnología accesible y coordinación interinstitucional es la que suele marcar la diferencia en este tipo de emergencias.






















