Bonos argentinos: el mercado ya pricea la elección de 2027

El mercado de deuda local ya incorpora el escenario electoral de 2027 y muestra una fuerte asimetría: los bonos largos podrían ganar hasta 19% si hay reelección, pero también sufrir caídas superiores a 28 puntos si cambia el rumbo político. El análisis de Cohen Aliados Financieros refleja que la prima electoral volvió a ser el principal factor de precio en la curva soberana, con los inversores divididos entre la continuidad y el riesgo de un salto en el riesgo país.

“Los mercados pueden permanecer ilíquidos más tiempo del que uno puede mantenerse solvente”, advertía John Maynard Keynes, una frase que hoy vuelve a resonar en la deuda argentina mientras los bonos ya descuentan el desenlace presidencial de 2027.

El mercado de bonos argentinos comenzó a asignar valor a las elecciones presidenciales de 2027. Los títulos largos muestran un potencial de ganancia de hasta 19% si Javier Milei logra la reelección, aunque la contracara es contundente: ante una derrota del oficialismo, algunos bonos podrían perder más de 28 puntos de paridad.

El cálculo surge de un informe de Cohen Aliados Financieros, que elaboró dos escenarios para medir cuánto riesgo electoral ya está incorporado en los precios. Bajo una continuidad del Gobierno, la firma proyecta una caída del riesgo país hasta 260 puntos básicos. En caso de una derrota, en cambio, estima un salto hacia la zona de los 1.600 puntos.

Justina Gedikian, estratega de Renta Fija de Cohen, explicó que el potencial de suba del 19% y la eventual baja superior a 28 puntos surgen de comparar las cotizaciones actuales con esos dos extremos. “Si gana la continuidad, Argentina deja de tener un motivo propio para rendir más que la región”, señaló. Por eso, la firma toma como referencia los 260 puntos básicos en los que opera actualmente el promedio latinoamericano.

Para diseñar el escenario adverso, la sociedad de bolsa recurrió a la experiencia local. “En 2019, cuando el mercado terminó de descontar que Macri no era reelecto, el riesgo país se movió entre 1.470 y 1.990 antes de que apareciera el reperfilamiento”, explicó Gedikian. Cohen fijó entonces un escenario negativo de 1.600 puntos, por encima de los niveles registrados durante la crisis electoral de 2025, pero por debajo del extremo de 2019.

Análisis y proyecciones. La lógica detrás de esta valuación es clásica en deuda soberana: cuando un país mejora su orden macroeconómico, la compresión del spread suele acelerarse hasta que emerge un nuevo factor de incertidumbre. En la Argentina, ese factor suele ser político. Por eso, aun con señales de estabilización fiscal y menor inflación, los bonos pueden quedar “atrapados” entre un piso técnico razonable y un techo que depende de la continuidad del programa económico. Si el oficialismo consolida expectativas de reelección, el tramo largo de la curva podría seguir comprimiéndose; si ocurre lo contrario, la reacción del riesgo país puede ser abrupta, como ocurrió en otros ciclos de transición política en la región y en episodios domésticos previos.

Cómo evolucionó la lectura del mercado. En los últimos años, la posición de los inversores frente a la deuda argentina pasó de una mirada centrada casi exclusivamente en la solvencia a otra dominada por la política. Primero pesaron el canje, la renegociación y la salida del default; luego, la inflación, el ajuste fiscal y la acumulación de reservas. Ahora, con parte del ordenamiento macro ya incorporado en los precios, la atención se desplazó hacia la sustentabilidad del programa a partir de 2027. En ese recorrido, el mercado fue reduciendo la prima por crédito y aumentando la prima por incertidumbre electoral.

Con esos dos puntos de referencia, Cohen calculó qué probabilidad de reelección está implícita en cada bono. La mediana de la curva arroja un 72% de chances de continuidad de Milei y un 28% de derrota, aunque la confianza disminuye a medida que se extienden los vencimientos. El GD30 descuenta una probabilidad de reelección del 83%, mientras que en títulos largos como el AE38 y el GD46 baja hasta alrededor del 68%.

“El mercado está pagando una prima muy clara por no cruzar 2027. No necesariamente porque crea que va a haber un problema de pago, sino porque nadie sabe qué programa económico va a administrar la deuda a partir de ahí”, explicó un operador financiero consultado por LPO.

Esa incertidumbre es precisamente la que abre la posibilidad de fuertes ganancias en los bonos largos si Milei consigue la reelección. Según Cohen, el GD35, que actualmente cotiza con una paridad cercana al 78%, podría alcanzar el 91% si el riesgo país converge hacia los 260 puntos. El movimiento implicaría una ganancia por precio de aproximadamente 16%.

El potencial es todavía mayor en el AL41. El título opera alrededor del 69% de paridad y podría alcanzar el 82% bajo el escenario favorable, lo que representa una ganancia cercana al 19%. Pero los mismos bonos que ofrecen mayor upside son también los que concentran el mayor riesgo: frente al escenario de 1.600 puntos, las pérdidas superarían los 28 puntos de paridad.

“Para ganar ese 16% o 19% hay que comprar riesgo político. El que entra en estos bonos está haciendo, además de una apuesta financiera, una apuesta electoral”, resumió el operador financiero.

La fuerte asimetría tiene otra explicación: para Cohen, buena parte de la mejora macroeconómica y crediticia ya fue incorporada a los precios. Gedikian destacó que hace un año el GD30 rendía por encima del 11%, mientras que actualmente lo hace cerca del 6,6%, prácticamente en línea con el rendimiento promedio de los créditos internacionales con calificación B-.

“La brecha de crédito ya está prácticamente cerrada”, sostuvo Gedikian. Con buena parte del ordenamiento macro ya reflejado en las cotizaciones, la estratega señaló que “lo que hoy explica la mayor parte del spread que queda es la prima electoral”.

Ese diagnóstico también marca un límite al recorrido alcista de los bonos antes de que se despeje la incógnita política. Según Gedikian, difícilmente el riesgo país pueda perforar la zona de los 370 puntos básicos antes de las elecciones de 2027, incluso si las variables económicas continúan mostrando una evolución favorable.

Por eso, Cohen mantiene una preferencia por los bonos cortos para quienes no quieran apostar directamente al resultado electoral. En cambio, para los inversores que asignen a la reelección una probabilidad superior al 72% que hoy descuenta el mercado, el mayor potencial está en el tramo largo.

La curva soberana terminó así convertida en una suerte de apuesta electoral anticipada. Con la brecha crediticia prácticamente cerrada, cada punto adicional de ganancia potencial exige asumir una dosis creciente de riesgo político: los bonos que más pueden ganar con una reelección de Milei son también los que más tienen para perder si el resultado de 2027 cambia el rumbo económico.

Impacto potencial. Si este esquema se mantiene, la deuda argentina seguirá operando como un termómetro de expectativas más que como un simple reflejo de la macro. Eso puede favorecer a los bonos largos en fases de continuidad política, pero también aumentar su volatilidad ante cada señal electoral. En otras palabras, la curva soberana parece haber pasado de medir sólo capacidad de pago a ponderar, con mucha más intensidad, la probabilidad de permanencia del rumbo económico.