Pami en crisis: paros, vaciamiento y fuerte alerta sanitaria
La tensión en torno al PAMI escaló con un paro de 48 horas de más de un centenar de clínicas y sanatorios, mientras ATE denunció recortes de personal y un “vaciamiento” en oficinas de la obra social. En Mar del Plata y la región advierten por cierres de camas, demoras en prestaciones y falta de insumos.Desde la creación del PAMI en 1971, la obra social de los jubilados ha sido un termómetro de la presión que enfrenta el sistema de salud argentino cuando se combinan envejecimiento poblacional, subfinanciamiento y tensiones salariales. En ese marco, la crisis actual volvió a poner al organismo en el centro de la escena con reclamos simultáneos de prestadores y trabajadores estatales.
La crisis del PAMI alcanzó un punto límite: más de un centenar de clínicas y sanatorios pusieron en marcha un paro de 48 horas para exigir la actualización de aranceles y el pago de deudas, mientras en ATE denunciaron un “vaciamiento” que, según el gremio, dejará a varias oficinas de la obra social sin personal suficiente.
“Están vaciando al PAMI y dejando a sus afiliados a la deriva”, advirtieron desde ATE Mar del Plata. Allí señalaron que, por la reducción salarial del 60% y la implementación de retiros voluntarios, hay agencias que quedarán sin personal para atender la demanda cotidiana.
Entre los casos expuestos, el sindicato mencionó la agencia de la localidad de Comandante Nicanor Otamendi, en el distrito de General Alvarado, cerca de Miramar. También advirtió sobre una fuerte reducción en oficinas clave de Mar del Plata, que pasarán a tener menos de diez empleados y registrarán una baja del 30% en su dotación. “Una de las agencias más grandes de Tandil quedará con cinco empleados”, afirmaron desde ATE.
El gremio remarcó además que la crisis no afecta solo a personal administrativo, sino también a médicos. En el área de trabajadores sociales, indicó que no hay profesionales que cubran esa función en Madariaga, Pinamar, Tandil y la Agencia Puerto de Mar del Plata.
En paralelo, denunciaron demoras de más de seis meses para cubrir vacantes en residencias geriátricas, problemas en centros de día que renuncian por los bajos aranceles, subsidios que tardan hasta un año en autorizarse y montos que permanecen desactualizados.
La situación también golpea al Hospital Bernardo Houssay, un centro de referencia en Mar del Plata. Según alertaron, 25 camas de internación permanecen cerradas por falta de personal y no se realizan cirugías cardiovasculares ni otras intervenciones de alta complejidad por ausencia de insumos.
Además, advirtieron que el equipamiento médico no recibe las reparaciones necesarias de manera inmediata por restricciones presupuestarias, lo que llevó a reducir las endoscopias al mínimo.
En ese contexto, los profesionales continúan renunciando por los aranceles bajos y la sobrecarga de trabajo derivada de la alta demanda. Por eso, en ATE declararon una “alerta sanitaria en la tercera edad en Mar del Plata y la región”.
La problemática se replica entre los prestadores, que cumplen un paro de 48 horas hasta este viernes y que implica que más de 100 clínicas, sanatorios y hospitales privados suspendan la atención a los afiliados del PAMI, salvo en casos de urgencias. El reclamo central es la actualización de aranceles y el pago de deudas que el Gobierno aún no resolvió y que ya derivó en la salida del viceministro Guido Giana.
En este escenario, el impacto inmediato recae sobre los jubilados, especialmente sobre los adultos mayores con mayor nivel de dependencia y necesidad de atención continua. En los sistemas de salud con fuerte participación de prestadores privados, los atrasos en pagos y la pérdida de recursos humanos suelen traducirse rápidamente en menos cobertura efectiva, más demoras y mayores barreras de acceso.
Esta situación también refleja una evolución preocupante en los últimos años: mientras la demanda sobre el PAMI crece por el envejecimiento de la población y el aumento de patologías crónicas, la capacidad de respuesta administrativa y asistencial se fue debilitando por la presión inflacionaria, la salida de profesionales y la falta de actualización de aranceles. La combinación de esos factores tiende a profundizar el deterioro del servicio si no aparece una recomposición financiera y organizativa de fondo.
Por caso, esta semana el Sanatorio Belgrano de Mar del Plata dejó de brindar servicios a 8.000 afiliados que tenían allí su cápita, incluidos pacientes internados. El dato resume la dimensión del conflicto: cuando un prestador corta la atención, el problema ya no es solo presupuestario, sino de acceso directo a prestaciones esenciales.






















