Zabaleta confirmó pagos por un millón de dólares a Baratta y Betnaza habló de Venezuela

Héctor Zabaleta ratificó ante el Tribunal Oral Federal 7 que entregó dinero en paquetes a Roberto Baratta por indicación de Luis Betnaza y que el total equivalía a un millón de dólares. Luis Betnaza, por su parte, relató gestiones de Techint ante el gobierno argentino por la nacionalización de SIDOR en Venezuela.

“Las causas de corrupción suelen convertirse en el espejo más incómodo del poder cuando dejan de hablar los documentos y empiezan a hablar los protagonistas”. Bajo esa lógica se desarrolló este martes una nueva audiencia del juicio por los cuadernos de las coimas, en la que Héctor Zabaleta, exgerente administrativo de Techint, ratificó pagos ilegales a Roberto Baratta y vinculó esas entregas con instrucciones de Luis Betnaza.

El exgerente administrativo de Techint, Héctor Zabaleta, confirmó este martes al declarar como testigo en el juicio por los “cuadernos de la corrupción” que pagó un millón de dólares en coimas al exsubsecretario de Planificación Federal Roberto Baratta y que las entregas de dinero en paquetes coincidieron con fechas anotadas por el remisero arrepentido Oscar Centeno en sus cuadernos.

“Sí, es cierto”, respondió el contador de 80 años a la fiscal de juicio Fabiana León cuando se le preguntó por la entrega de “paquetes” al entonces funcionario de Planificación Federal, ex segundo del exministro Julio De Vido. Zabaleta explicó que la orden provino de Luis Betnaza, otro exejecutivo de Techint.

Zabaleta declaró desde poco después de las 9 hasta las 14.30. Betnaza, exdirector de Relaciones Institucionales del grupo empresario, llegó más tarde a los tribunales federales de Retiro y aguardó ser convocado para declarar también como testigo ante el Tribunal Oral Federal 7.

Betnaza y la crisis de Techint en Venezuela

Al declarar, Luis Betnaza fue advertido por el presidente del tribunal, Enrique Méndez Signori, que había estado imputado y luego fue sobreseído, y que podía negarse a responder si alguna contestación pudiera autoincriminarlo. Ante las preguntas de Fabiana León, señaló que fue vicepresidente de la Unión Industrial Argentina durante más de 20 años y que, en paralelo a sus 45 años en Techint, mantuvo contacto con dirigentes políticos por su rol institucional.

Betnaza recordó que comenzó a involucrarse personalmente en Venezuela cuando avanzó el proceso de nacionalizaciones impulsado por el gobierno de Hugo Chávez. Explicó que el grupo tenía operaciones allí y que SIDOR, controlada por Ternium, era la más importante.

“Cercano a 2004 o 2005 comienza a haber ciertas rispideces casi ideológicas porque el gobierno de Venezuela había comenzado el proceso de nacionalizaciones sucesivas”, declaró. Según su relato, desde entonces se encendieron alarmas por la posibilidad de que SIDOR también fuera alcanzada.

Consultado sobre si Techint pidió asistencia al gobierno argentino, respondió que sí “en varias oportunidades”. Recordó una gestión durante una cumbre iberoamericana en Mar del Plata: “Nos apersonamos para hablar con el presidente Kirchner y la senadora Kirchner para pedirle que intercediera ante Chávez por el tema de la eventual nacionalización de la empresa”.

Betnaza sostuvo que ambos colaboraron y que participaron de una reunión con Chávez. “Sí, colaboraron”, afirmó. Según su versión, “en ese momento se zanjó la crisis” y la empresa continuó operando normalmente, aunque la situación volvió a agravarse hacia 2007 y 2008.

Luego relató otro episodio ocurrido durante una visita oficial a Venezuela, en la que participaba Néstor Kirchner. Según Betnaza, el entonces funcionario Claudio Uberti se le acercó durante una recorrida por un pozo petrolero y le transmitió que Kirchner estaba molesto porque Techint no había realizado ninguna contribución.

“Nosotros no hacemos este tipo de cosas, no es nuestro habitual modus operandi hacer negocios con la política, no es por ahí que va la cosa”, recordó Betnaza que respondió. Aclaró además que no se mencionó una cifra concreta y que el planteo fue que el Presidente estaba enojado por no recibir ninguna contribución.

El testigo ubicó ese episodio en el marco de una visita oficial a Venezuela y sostuvo que la participación de Techint en la obra pública nacional era “absolutamente marginal”, cercana al 1%, aunque sí reconoció contratos privados y obras en distintas jurisdicciones, entre ellas la Ciudad de Buenos Aires y la provincia de San Juan.

Paquetes con pesos y la versión de Zabaleta

En su declaración, Zabaleta confirmó que dentro de los paquetes que le entregaba a Baratta había dinero en pesos, porque no podía acceder al mercado de cambios y las entregas debían totalizar el equivalente a un millón de dólares.

“La instrucción que me había dado Betnaza era que tenía que ser cerca de un millón de dólares, si mal no recuerdo se cumplió. Se entregó en pesos”, relató bajo juramento de verdad.

También describió sus encuentros con Baratta y dijo que el funcionario se quejaba porque no recibía dólares billete. “Me tenés que dar dólares porque sino te voy a cortar el gas en la planta de Campana”, recordó que le decía, ya en tono de enojo.

Zabaleta afirmó que no sabía por qué le pagaba a ese funcionario, aunque entendía que era un hombre de jerarquía, “el segundo de De Vido”. Agregó que le bastaba la orden de Betnaza para hacerlo. En su declaración como arrepentido en agosto de 2018 había aludido a un “compromiso con el Gobierno” ante el riesgo de corte de luz y gas en las plantas de SIDERAR y SIDERCA.

Recordó además que los encuentros con Baratta se realizaban en el estacionamiento de la sede de Techint, en el segundo subsuelo, porque allí no había cámaras de seguridad.

También ratificó que las fechas coincidían con las anotaciones de Oscar Centeno. Tras más de una hora de cuarto intermedio, durante el cual se discutió si podían confrontarlo con sus declaraciones como arrepentido de 2018, finalmente se le permitió y confirmó lo que había dicho entonces: que Betnaza le había hablado de un compromiso con el Gobierno para evitar el corte de luz y gas en las plantas de Siderca.

“Yo no le pregunté por qué le iban a cortar el gas o la luz, pero fue exactamente lo mismo que Baratta me dijo cuando yo no le quería dar dólares”, asoció el testigo.

El circuito del dinero y las contradicciones

Ante preguntas de la querella de la Unidad de Información Financiera, Zabaleta detalló cómo llegaba Baratta a Techint a buscar los paquetes. Señaló que solo tuvo trato con él en esos momentos y que el funcionario no quería ser visto, por lo que utilizaron distintas modalidades de entrega.

Relató que en una primera ocasión bajó hasta la puerta de la cochera, que luego Baratta fue en auto hasta la barrera y finalmente ambos descendieron al segundo subsuelo. Dijo que en otras oportunidades el funcionario bajó con su chofer y que una vez, incluso con lluvia, fue él quien se acercó al vehículo. “Él no quería que se lo enfocara”, recordó.

Zabaleta explicó que los fondos salían de una cuenta vinculada a dividendos de una sociedad de accionistas en Techint Financial, a la que tenía acceso. “Saqué los fondos de ahí”, dijo. Agregó que pidió en la oficina del exterior, que cree que era la de Lugano, Suiza, el contravalor en pesos de un millón de dólares y que los fondos eran custodiados hasta entregárselos a Baratta.

Según su relato, el dinero llegó en paquetes en “tres o cuatro tandas diferentes” a su oficina y luego él pagó en seis o siete ocasiones. Dijo que una persona desconocida llegaba con el dinero, preguntaba por él y la hacían pasar. También señaló que se trataba de fondos reservados para emergencias o episodios excepcionales, como el rescate de un empleado secuestrado por la guerrilla colombiana.

Durante la audiencia, la defensa de Baratta marcó dos supuestas contradicciones entre lo declarado este martes y lo dicho por Zabaleta como arrepentido en 2018: una referida a la fecha del primer llamado de Baratta y otra sobre cuándo Betnaza le dio la instrucción de pagar. La defensa sostuvo además que la fiscalía no había preguntado por las razones de fondo de esos pagos.

El Tribunal Oral Federal 7 resolvió, en dos votos separados, habilitar la confrontación de Zabaleta con sus declaraciones anteriores. Los jueces Enrique Méndez Signori y Germán Castelli, por un lado, y Fernando Canero, por otro, hicieron lugar al recurso de reposición y permitieron continuar con el interrogatorio.

La defensa de Baratta pidió además sancionar a la fiscal Fabiana León por haber dicho que la defensa “carpeteó” al testigo. El tribunal dispuso un cuarto intermedio para resolver si correspondía permitir la lectura de las declaraciones previas de Zabaleta.

Una causa que se amplió con el tiempo

La presencia de Techint en los cuadernos de Centeno fue difundida en 2018, días después del estallido del caso. Zabaleta y Betnaza, que habían sido acusados y procesados, fueron sobreseídos en 2021, cuando la Justicia entendió que los pagos ilegales existieron pero se produjeron en un contexto de emergencia y por “razones humanitarias”, ligadas a la necesidad de asegurar gestiones para el regreso al país de empleados de la empresa y sus familias.

En perspectiva, el caso Cuadernos se convirtió en uno de los expedientes más extensos y sensibles de la última década en la Argentina, tanto por el volumen de empresarios y exfuncionarios involucrados como por la discusión sobre el valor probatorio de los cuadernos, las declaraciones de arrepentidos y la solidez de la reconstrucción de los hechos. En paralelo, el expediente también expuso cómo la relación entre el kirchnerismo, el mundo empresario y las tensiones por energía, obra pública y política industrial marcó una etapa completa de la política argentina.

Análisis y proyecciones: la declaración de Zabaleta refuerza la hipótesis de que, en esta trama, cohabitaban dos planos: el de los pagos indebidos y el de las urgencias empresariales asociadas a la presión regulatoria y energética. En causas complejas como ésta, el juicio oral suele volverse decisivo no solo por lo que confirman los testigos, sino por la consistencia interna entre sus relatos, las anotaciones de terceros y los movimientos documentales. Si el tribunal considera creíbles estas coincidencias, el impacto puede consolidar la acusación sobre el circuito de coimas; si encuentra grietas, la defensa buscará instalar que se trató de pagos forzados por una situación excepcional. En cualquier caso, la resolución sobre las contradicciones y el peso de las declaraciones previas será central para medir el alcance real de esta etapa del juicio.

Con el correr de los años, la postura de los actores principales también cambió. Techint pasó de ser un grupo bajo sospecha a sostener ante la Justicia una explicación centrada en la protección operativa y humanitaria de sus activos y trabajadores en Venezuela. En la vereda opuesta, la acusación fue robusteciendo su teoría del pago sistemático a funcionarios, mientras que las defensas insistieron en la inexistencia de una estructura uniforme de sobornos y en la necesidad de distinguir entre episodios puntuales, presiones políticas y eventuales delitos. Esa tensión, lejos de cerrarse, sigue siendo el núcleo del debate judicial.

Más allá de la jornada de este martes, Betnaza todavía debía completar su declaración como testigo, mientras el Tribunal Oral Federal 7 continuaba escuchando a las defensas en una audiencia que volvió a poner en primer plano la trama empresarial, política y judicial detrás del caso Cuadernos.

Los dos exdirectivos de Techint estuvieron acusados y procesados, pero luego fueron sobreseídos. Declaran en el juicio que tiene como principal acusada a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Ambos ejecutivos de la siderúrgica reconocieron en sus declaraciones indagatorias como acusados, en 2018, presuntos pagos de sobornos que habrían llegado al millón de dólares para que funcionarios del kirchnerismo intercedieran ante Venezuela en distintas etapas de la negociación por la nacionalización de SIDOR, ordenada por Hugo Chávez.

El exgerente administrativo de Techint terminó de declarar minutos antes de las 14.30 y se dispuso un cuarto intermedio de 20 minutos para luego comenzar con la testimonial de Betnaza, quien aguardaba desde poco después de las 10 en los tribunales para ser oído como testigo.

“¿Qué iba a decir? Que Baratta venía a tomar mate?”, remató Zabaleta al ratificar que le entregó dinero en seis o siete oportunidades. También aseguró: “Lo que no quería era mentir, nada más”.