Jardinería en EE.UU.: cuánto gana un trabajador y qué se necesita para empezar
La jardinería se mantiene como una salida laboral frecuente entre inmigrantes en Estados Unidos. Pedro Martínez, trabajador guatemalteco con más de una década en el rubro, detalló cuánto se puede ganar y qué inversión inicial hace falta para independizarse.“En Guatemala no gozás de tantos trabajos”: con esa frase, Pedro Martínez resumió por qué terminó entrando casi por azar a la jardinería en Estados Unidos, un oficio que históricamente ha funcionado como puerta de entrada laboral para miles de inmigrantes en el país. Lo que empezó como una oportunidad inicial terminó convirtiéndose en una carrera de más de 13 años en el landscaping, primero como empleado y luego como dueño de su propia empresa.
Martínez, un trabajador guatemalteco que lleva 13 años viviendo en Estados Unidos y más de una década dedicado al rubro, contó en una entrevista para el canal de YouTube de Alfy Tavarez cómo es el día a día del oficio, cuánto puede ganar un empleado y qué capital se necesita para iniciar un negocio propio. Según relató, su hermano ya trabajaba en una compañía de Maryland y fue quien le abrió la puerta para incorporarse al sector.
Con el paso del tiempo, fue sumando experiencia en distintas tareas vinculadas al mantenimiento de espacios verdes hasta que decidió independizarse. La transición al trabajo por cuenta propia, explicó, llegó después de que varios clientes de su antiguo empleo empezaran a pedirle servicios de manera directa, una dinámica muy habitual en oficios manuales donde la confianza y la recomendación personal suelen pesar tanto como la capacitación técnica.
En la actualidad, Martínez trabaja de manera independiente y tiene su propia compañía. Su caso ilustra un recorrido frecuente entre inmigrantes: primero estabilidad básica, después especialización y, finalmente, emprendimiento. En Estados Unidos, la jardinería y el landscaping suelen ofrecer esa posibilidad de progresión porque combinan demanda constante, baja barrera de entrada y oportunidades para escalar a pequeños negocios familiares.
Cuánto gana un jardinero en Estados Unidos
Uno de los ejes de la entrevista fue el salario. Martínez explicó que una persona que recién comienza a trabajar puede ganar entre US$500 y US$600 por semana. Se trata de ingresos que, en muchos casos, dependen de la zona, la temporada y la cantidad de horas efectivamente trabajadas, algo frecuente en tareas al aire libre.
Con más experiencia, el ingreso mejora. Según el jardinero, un trabajador con varios años en el rubro puede cobrar entre US$20 y US$22 por hora, lo que equivale aproximadamente a US$800 a US$900 por semana. “Te empiezan pagando más o menos entre los 14 la hora”, explicó, y agregó que después de varios años de trayectoria “probablemente ya ganes 20, 22”.
Martínez también puso esos números en relación con el costo de vida. Desde su experiencia, para una persona que vive sola el ingreso puede ser suficiente para cubrir los gastos principales. “Si sos solo, pagás tu renta en 500, pues sí te da para vivir muy bien”, sostuvo. Sin embargo, aclaró que el panorama cambia cuando hay una familia a cargo, una realidad que en Estados Unidos suele ser determinante por el peso del alquiler, el seguro, el transporte y la alimentación en el presupuesto mensual.
En términos más amplios, el testimonio refleja una tendencia sostenida: en sectores de servicios esenciales y mantenimiento, la estabilidad del trabajo suele estar ligada tanto al esfuerzo físico como a la posibilidad de fidelizar clientes. En el landscaping, además, la experiencia y la reputación pueden traducirse rápidamente en mejores tarifas y en oportunidades para pasar de empleado a contratista.
Cuánto cuesta empezar un negocio de jardinería
Martínez también detalló la inversión necesaria para iniciarse de manera independiente. Según sus cálculos, con aproximadamente US$2.000 se puede comprar el equipamiento básico, aunque advirtió que la camioneta es uno de los gastos más pesados del arranque.
Entre las herramientas indispensables mencionó una máquina para cortar el césped, un trimmer para llegar a los sectores donde no entra la cortadora, una máquina para marcar los bordes y un blower para limpiar hojas y restos de pasto. “Con unos US$2.000 tenés lo básico para comenzar”, explicó.
La camioneta, aclaró, resulta casi obligatoria para trasladarse de una vivienda a otra y mover las máquinas. “Sin ella no te movés, no vas a ningún lado. Esa es tu oficina”, sostuvo. Esa observación resume una de las claves del sector: más allá de la mano de obra, el negocio depende de la logística, del tiempo entre trabajos y de la capacidad de atender varios servicios en una jornada.
Análisis y proyecciones
El caso de Martínez muestra cómo la jardinería sigue siendo una de las vías de integración económica más comunes para inmigrantes en Estados Unidos. En los últimos años, este tipo de trabajo mantuvo su atractivo por la continuidad de la demanda residencial y comercial, aunque también enfrenta desafíos estructurales: costos de combustible, mantenimiento de vehículos, estacionalidad y competencia entre pequeños prestadores. A la vez, la profesionalización del rubro ha impulsado a muchos trabajadores a formalizar sus servicios, construir cartera de clientes y migrar del empleo asalariado al emprendimiento independiente.
Evolución del sector y de la mirada de los trabajadores
En la última década, la percepción sobre el landscaping cambió de manera visible. Lo que antes se veía como un empleo transitorio o de subsistencia pasó a ser, para muchos, una actividad con perspectiva de crecimiento. La experiencia de Martínez refleja esa evolución: comenzó por necesidad, acumuló oficio y terminó convirtiéndose en empresario. Ese recorrido también marca un cambio en la postura de los trabajadores, que cada vez valoran más la independencia, la posibilidad de fijar tarifas y la construcción de relaciones directas con los clientes por encima de la estabilidad de un salario fijo.
En ese marco, su testimonio deja una idea central: con pocas herramientas y una inversión acotada, el oficio puede abrir una puerta laboral inmediata; pero sostenerlo y hacerlo crecer requiere constancia, movilidad y una buena red de contactos. Por eso, la jardinería continúa siendo un punto de partida para muchos inmigrantes, aunque cada vez más también aparece como un camino real hacia el autoempleo y la creación de pequeñas empresas.






















