Paredes encendió las alarmas en Boca tras pedir el cambio
Leandro Paredes pidió el cambio antes de terminar el primer tiempo ante Platense y Boca quedó en estado de alerta. El mediocampista será evaluado por el cuerpo médico, mientras el equipo ya piensa en la exigente seguidilla de partidos que se le viene.En el fútbol argentino, pocas cosas alteran tanto a un equipo como la salida prematura de un jugador clave: cuando el calendario aprieta, cada molestia se convierte en noticia. Esa escena se vivió en Boca, donde Leandro Paredes pidió el cambio en el partido ante Platense por una molestia física y terminó siendo reemplazado en el entretiempo.
El mediocampista le comunicó la situación al cuerpo técnico y el Vasco Arruabarrena optó por preservarlo en el complemento, una decisión lógica ante el riesgo de agravar una posible lesión. La preocupación en el Xeneize no solo pasa por el estado de un futbolista considerado imprescindible, sino también por la serie de compromisos que se avecinan para el equipo de la Ribera.
El primero de ellos será la visita a Recoleta este martes por la Copa Sudamericana, un partido que Boca afrontará con la atención puesta en la evolución del volante. En el arranque del segundo tiempo, Paredes permaneció en el banco de suplentes con pantalón largo, por lo que no fue posible comprobar si tenía hielo para tratar la molestia ni tampoco identificar con precisión la zona afectada.
Como si no alcanzara con esa novedad, Marco Pellegrino también sufrió una lesión muscular sobre el final del primer tiempo y debió salir del campo, sumando otra preocupación para el cuerpo técnico en una jornada que dejó más interrogantes que certezas.
Arruabarrena, en conferencia de prensa, buscó bajar el tono de alarma y explicó que Paredes sintió el problema desde los primeros minutos, aunque siguió en cancha durante un tramo importante del encuentro. “Sintió una molestia en los primeros minutos, pero hizo cambio de frentes, pateó al arco, no tiró los córners. Es inteligente, se cuida y pidió el cambio. No creo que sea nada grave, pero veremos lo que dicen los médicos. Es lo que hay, jugamos cada tres o cuatro días. Pongo lo mejor que tengo y, si se caen, pondré a otro. Es así”, sostuvo el entrenador.
Desde una mirada más amplia, estas situaciones suelen revelar un dilema clásico en el alto rendimiento: administrar cargas sin resignar competitividad. En equipos con competencia continua, las molestias musculares leves pueden transformarse en bajas importantes si se insiste en la sobreexigencia. Por eso, la evaluación médica y la respuesta del futbolista en las horas posteriores suelen ser determinantes para saber si se trata solo de una precaución o del inicio de una ausencia más prolongada.
En los últimos años, Boca y otros clubes de primera línea han debido ajustar su planificación por la densidad del calendario y la exigencia física creciente. La tendencia general en el fútbol moderno es priorizar la prevención, con rotación, monitoreo y descansos programados, aunque en partidos decisivos muchas veces el margen de maniobra es mínimo. En ese contexto, la postura del cuerpo técnico parece clara: no arriesgar a una figura central si la molestia puede empeorar, aun a costa de modificar el equipo sobre la marcha.
La evolución del caso dependerá ahora de los estudios y del parte médico, que marcarán si Paredes y Pellegrino quedan solo entre algodones o si Boca deberá rearmarse de cara a una agenda apretada en la que cada ausencia pesa el doble.
























