Perú mejora, pero el mercado sigue viendo un crecimiento moderado

La economía peruana mostró un avance de 3,05% en el primer semestre de 2026, aunque junio dejó señales mixtas por la caída de sectores clave como pesca y manufactura. Mientras el Gobierno apuesta a una aceleración en la segunda mitad del año, el mercado mantiene previsiones moderadas.

“Las economías emergentes rara vez despegan en línea recta”: la frase, repetida durante años por distintos organismos internacionales, encaja con el momento que atraviesa Perú, donde los primeros datos de 2026 muestran una recuperación todavía frágil y condicionada por factores climáticos y sectoriales.

El ministro de Economía y Finanzas, Elmer Cuba, sostuvo que ve posible un crecimiento de 4% en 2026, incluso con la expectativa de un fenómeno El Niño muy fuerte. Sin embargo, los datos del PBI de la primera parte del año muestran un incremento de 3,05%, un resultado considerado mediocre si se toman en cuenta las evaluaciones de analistas económicos y las referencias que en su momento hizo el Banco Mundial.

“Durante el primer semestre de 2026, la actividad productiva del país aumentó en 3,05% y en el periodo anualizado julio 2025-junio 2026 presentó un incremento de 3,33%”, informó el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).

En otras palabras, la segunda mitad del año será decisiva para comprobar si la economía logra acelerar y si se materializa la mejora prometida por el gobierno de Keiko Fujimori, en un contexto en el que el impacto del fenómeno El Niño sigue siendo una variable de riesgo para la actividad productiva.

Perú creció solo 1,75% en junio

El jefe del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), Dr. Gaspar Morán Flores, informó que en junio de 2026 la producción nacional subió 1,75% frente a igual mes de 2025.

Según explicó la institución, ese resultado estuvo impulsado por el desempeño positivo de Construcción y de varios sectores de servicios, entre ellos Comercio; Otros Servicios; Servicios de Gobierno; Servicios Prestados a Empresas; Transporte, Almacenamiento y Mensajería; Electricidad, Gas y Agua; Alojamiento y Restaurantes; Servicios Financieros y Telecomunicaciones.

De todos modos, también se observaron caídas en Agropecuario, Pesca y Manufactura, asociadas a problemas climatológicos que afectaron el desarrollo de algunos cultivos, la disponibilidad de especies hidrobiológicas y el ciclo de producción de ciertas industrias, como la molinería y la textil. Además, el sector Minería e Hidrocarburos también mostró una disminución.

La gran caída en pesca

En junio de 2026, el sector Pesca retrocedió 51,94% respecto del mismo mes de 2025, debido a la menor extracción de especies marítimas, que cayó 55,09%, especialmente las destinadas al consumo humano indirecto, como la elaboración de harina y aceite de pescado.

La principal explicación fue el fuerte descenso en el desembarque de anchoveta, que sumó apenas 629 toneladas en junio de 2026, frente a 462 mil 302 toneladas de junio de 2025, lo que implicó una baja de 99,9%. También incidió la suspensión temporal de la captura por alteraciones climatológicas registradas en ese período.

En contraste, la captura de especies para consumo humano directo aumentó 9,49%, impulsada por mayores desembarques orientados al congelado (23,3%) y al consumo en estado fresco (5,1%). En tanto, la pesca continental disminuyó 22,29% por menores volúmenes desembarcados de especies para consumo en estado fresco (-18,6%), congelado (-40,6%) y curado (-10,4%).

Desde una perspectiva histórica, la economía peruana suele mostrar una fuerte dependencia de sectores primarios y de la actividad vinculada a recursos naturales, lo que la hace especialmente sensible a shocks climáticos, a la dinámica internacional de materias primas y a la inversión privada. Esa combinación explica por qué los repuntes suelen convivir con episodios de volatilidad, aun cuando el balance agregado luzca positivo.

Los números que espera el mercado

También se conocieron los resultados de la última Encuesta de Expectativas Macroeconómicas del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), que releva la mirada de analistas, empresas financieras y compañías no financieras sobre los principales indicadores del país para los próximos años.

En ese marco, resulta clave observar qué espera el mercado para el PBI y el crecimiento de la economía peruana, ya con los primeros anuncios del gobierno de Keiko Fujimori sobre la mesa.

“La expectativa de crecimiento del PBI para 2026 se ubicó en un rango de entre 3,1 y 3,3 por ciento; y para 2027, se situó entre 3,2 y 3,4 por ciento. Para 2028 se espera un crecimiento entre 3,2 y 3,7 por ciento”, señaló el BCRP.

Así, para 2026:

  • Los analistas económicos ven una leve mejora en la expectativa del PBI para este 2026, de 3,3% (era de 3,2% en junio).
  • El sistema financiero también espera una leve mejora, a 3,2% (era de 3,1% en junio).
  • Mientras que las empresas no financieras sí proyectan un peor PBI este año, de solo 3,1% (era de 3,2% en junio).

Análisis y proyecciones: el cuadro deja una señal conocida en economías en desarrollo: cuando la expansión descansa demasiado en servicios y construcción, pero pierde fuerza en pesca, agro y manufactura, el crecimiento tiende a ser menos sólido. Si el clima acompaña y la inversión privada responde, el país podría acercarse al rango que hoy proyectan los agentes del mercado; pero si persisten las alteraciones meteorológicas o se debilita la producción primaria, la meta oficial de 4% luce difícil de alcanzar. En ese escenario, el desempeño del segundo semestre será determinante para definir si 2026 termina como un año de recuperación moderada o de frustración respecto de las expectativas iniciales.

Evolución reciente del escenario económico: en los últimos años, Perú ha transitado entre rebotes puntuales y episodios de desaceleración, con un mercado que suele ajustar sus previsiones ante la incertidumbre política y climática. En esta etapa, el Gobierno apuesta a mostrar mayor tracción hacia fin de año, mientras analistas y empresas mantienen una mirada más prudente. Esa diferencia entre el optimismo oficial y la cautela privada refleja una dinámica que se repite en el país: la confianza mejora más lento que los indicadores de actividad, y la percepción de riesgo tarda más en disiparse que las cifras mensuales del PBI.