La UNAM inaugura su primera Clínica Integral de Salud Menstrual
La Universidad Nacional Autónoma de México abrió un espacio pionero para atender la salud menstrual con enfoque integral y multidisciplinario. El servicio busca responder a una necesidad histórica que impacta la vida académica, emocional y social de las estudiantes.“Lo personal es político”, resumía la segunda ola del feminismo en una frase que ayudó a visibilizar necesidades largamente relegadas; hoy, esa idea vuelve a cobrar sentido en la salud menstrual. En ese marco, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) inauguró la primera Clínica Integral de Salud Menstrual en el Centro Médico Universitario de la Dirección General de Atención a la Salud (DGAS).
Según informó la casa de estudios, las personas menstruantes podrán acceder a atención en medicina, enfermería, nutrición, psicología, terapia física, rehabilitación y trabajo social, con el propósito de fortalecer el bienestar de la comunidad universitaria.
La apertura del espacio fue celebrada por Fernando Macedo Chagolla, secretario de Servicio y Atención a la Comunidad Universitaria, quien remarcó que la iniciativa busca atender problemáticas que durante años han limitado el desarrollo integral de las mujeres.
“Nuestra institución busca generar un entorno de igualdad para el desarrollo académico pleno”, señaló Macedo Chagolla al medio UNAM.
La universidad advirtió además que el desafío es atender a un sector mayoritario: 70% del alumnado son mujeres, de acuerdo con Gustavo Olaiz Fernández, titular de la DGAS.
La clínica también responde, sostuvo, a una cuestión de salud pública: el dolor menstrual no debe considerarse “normal” y existen herramientas para intervenirlo y tratarlo.
Norma Blazquez Graf, coordinadora para la Igualdad de Género de la UNAM, afirmó que el nuevo dispositivo articula salud, igualdad, educación y cuidados.
“Durante mucho tiempo, la menstruación ha estado rodeada de silencios, prejuicios, desinformación y estigma. Todavía se oculta, se habla poco de ella y con frecuencia se normaliza el dolor y el malestar sin reconocer las consecuencias que pueden tener en la vida académica, emocional y social de las universitarias”, sostuvo durante la inauguración.
La funcionaria agregó que el espacio brindará atención integral, información confiable, orientación, prevención y atención especializada en un entorno de respeto y acompañamiento profesional.
“Puede convertirse en un espacio de articulación entre atención, prevención y educación para la salud, y también para escuchar a nuestra comunidad, conocer mejor sus necesidades y generar información que permita mejorar las políticas y los servicios universitarios”, añadió.
Olaiz Fernández precisó que la clínica se encuentra en Ciudad Universitaria, aunque una vez que se ponga en marcha el programa de telemedicina estará disponible para toda la institución.
También señaló que el dolor menstrual puede afectar el rendimiento académico, impedir la asistencia a clases o limitar la participación docente, situaciones que no deberían normalizarse.
“Nuestro objetivo es muy simple: que menstruar no sea una limitante para estudiar, desarrollarse y vivir plenamente. Espero que lo consigamos”, expresó.
La dismenorrea afecta aproximadamente al 71 % de las mujeres en el mundo
Sandra Domínguez Lozano, directora de Atención Médica de la DGAS, citó evidencia científica que indica que la dismenorrea o dolor menstrual afecta aproximadamente al 71 % de las mujeres en el mundo, lo que la convierte en uno de los problemas de salud más frecuentes durante la edad reproductiva.
“Inauguramos un espacio donde las personas menstruantes encontrarán atención médica especializada, acompañamiento multidisciplinario y, sobre todo, la certeza de que su dolor será escuchado, comprendido y atendido”, puntualizó.
Cecilia Fernández del Valle, directora médica de la empresa Medix, coincidió en que la menstruación ha estado atravesada por silencios, tabúes y desinformación, y que sus síntomas han sido minimizados o no recibieron durante años la atención necesaria.
La especialista aseguró que el nuevo espacio acerca servicios especializados y contribuye a consolidar una cultura de prevención, autocuidado e información, en la que cada persona pueda comprender mejor su propio cuerpo.
Síntomas de alarma y cómo solicitar atención en el CMU
La clínica orienta sobre señales de alarma como dismenorrea, dolor pélvico crónico, sangrado abundante, fatiga extrema o desmayos, náuseas, vómitos, mareos o dolor que interfiera con las actividades diarias.
Quienes presenten estos síntomas deben solicitar una cita para preconsulta en el consultorio 14 del CMU, disponible en dos turnos, de lunes a viernes de 8 a 14 y de 14 a 20 horas.
Análisis y proyecciones
La apertura de esta clínica se inscribe en una tendencia más amplia que, en los últimos años, ha buscado desarmar la idea de que la menstruación debe vivirse en silencio o con dolor inevitable. En América Latina, y también en distintos sistemas universitarios del mundo, la salud menstrual empezó a ganar visibilidad como una cuestión de derechos, permanencia escolar y salud pública, especialmente por su impacto en el ausentismo, el rendimiento y la salud mental.
De cara al futuro, iniciativas como la de la UNAM pueden funcionar como un modelo replicable para otras instituciones educativas y centros de salud. Si la telemedicina logra ampliar el alcance previsto, el desafío será sostener la continuidad de la atención, generar datos útiles para diseñar políticas internas y reducir brechas de acceso. En ese sentido, la evolución del debate pasó de la simple “higiene menstrual” a una mirada integral que incluye dolor, diagnóstico temprano, acompañamiento psicológico y perspectiva de género.
De la invisibilización al abordaje integral
La postura institucional frente a la menstruación cambió de manera notable en la última década: de un enfoque centrado casi exclusivamente en el ámbito privado o en la administración de síntomas, a otro que la reconoce como un tema de salud, educación e igualdad. En paralelo, crecieron las discusiones sobre endometriosis, dismenorrea incapacitante y pobreza menstrual, lo que empujó a universidades y organismos públicos a revisar sus respuestas. La UNAM, al inaugurar este espacio, se alinea con esa transformación y coloca el tema en el centro de su agenda de bienestar estudiantil.
























