Hazaña argentina en Cincinnati: Thiago Tirante derrotó a Novak Djokovic
El tenista platense, número 50 del mundo, se impuso por 2-6, 6-4 y 6-4 después de dos horas y 44 minutos. Consiguió la victoria más importante de su carrera y terminó con una racha de 22 triunfos consecutivos del serbio ante jugadores argentinos.
Thiago Tirante protagonizó una de las mayores sorpresas de la temporada y escribió una página inolvidable para el tenis argentino.
El platense de 25 años derrotó a Novak Djokovic por 2-6, 6-4 y 6-4, en la segunda ronda del Masters 1000 de Cincinnati, y consiguió el triunfo más resonante de su carrera profesional.
La victoria adquiere una dimensión extraordinaria por la jerarquía de su rival. Djokovic, actual número cinco del ranking, fue número uno del mundo, conquistó 101 títulos ATP y se coronó tres veces en Cincinnati.
Tirante, ubicado en el puesto 50 —la mejor posición de su trayectoria—, todavía no disputó una final en el circuito principal. Sin embargo, frente a una de las grandes leyendas de la historia del tenis, demostró potencia, paciencia y una enorme capacidad para soportar la presión.
DJOKOVIC IMPUSO SU EXPERIENCIA EN EL COMIENZO
Los primeros juegos fueron parejos, pero el serbio comenzó a encontrar ventajas con su devolución y su habitual precisión en los momentos decisivos.
Djokovic quebró el servicio del argentino en el sexto juego, superó una situación comprometida en el siguiente y volvió a presionar para cerrar el primer parcial por 6-2.
Durante ese tramo, Tirante no consiguió imponer plenamente sus dos principales armas: el saque y la derecha. El serbio neutralizó su potencia y pareció encaminar el encuentro hacia un resultado previsible.
Pero el argentino no se entregó.
EL PARTIDO COMENZÓ A CAMBIAR
Tirante inició el segundo set decidido a jugar con mayor agresividad. Generó varias oportunidades de quiebre, aunque Djokovic consiguió resistir durante un extenso pasaje.
El tercer juego fue el más largo del encuentro: duró cerca de 18 minutos y necesitó 24 puntos para resolverse.
Mientras tanto, el serbio comenzó a mostrar señales de agotamiento y dificultades físicas. Las altas temperaturas en Cincinnati, cercanas a los 30 grados, hicieron todavía más exigente el partido.
Djokovic se agachaba después de algunos puntos para recuperar el aire, demoró varias veces la continuidad del juego y finalmente solicitó atención médica durante un cambio de lado.
Tirante, sin embargo, no podía desconcentrarse.
Del otro lado de la red seguía estando uno de los jugadores más resistentes y experimentados de todos los tiempos.
UN SAQUE DE 240 KILÓMETROS POR HORA
El argentino comenzó a encontrar su mejor versión.
Su primer servicio recuperó profundidad y velocidad. En uno de los envíos alcanzó los 240 kilómetros por hora, mientras su derecha empezó a desplazar a Djokovic y a abrir espacios en la cancha.
Tirante acumuló oportunidades sin poder concretarlas. El serbio salvó diez posibilidades de quiebre antes de cometer una doble falta que finalmente permitió al argentino ponerse en ventaja en el séptimo juego.
A partir de allí, el platense sostuvo su servicio con autoridad y cerró el segundo set por 6-4.
El partido estaba igualado.
Y lo que parecía una derrota probable se había convertido en la posibilidad concreta de una hazaña.
SANGRE FRÍA PARA CERRAR LA HISTORIA
El tercer set volvió a mostrar una batalla equilibrada.
Djokovic continuó compitiendo pese a sus dificultades físicas y Tirante debió controlar los nervios propios de quien está a pocos puntos de lograr el triunfo más importante de su vida.
El momento decisivo llegó con el marcador igualado 4-4.
El argentino dispuso de nuevas oportunidades y aprovechó el cuarto punto de quiebre para colocarse 5-4. Luego tuvo que sacar para ganar el partido.
No dudó.
Tirante jugó un último game perfecto, lo resolvió por 40-0 y selló la victoria después de dos horas y 44 minutos.
La celebración fue contenida, pero reflejó la magnitud del momento. Djokovic se acercó a la red, lo saludó y reconoció el triunfo de un rival que acababa de incorporarse a una lista muy reducida.
LOS NÚMEROS DE UNA ACTUACIÓN FORMIDABLE
Las estadísticas confirman el nivel alcanzado por el argentino.
Tirante consiguió 13 aces, frente a cinco de Djokovic, y ganó el 88% de los puntos disputados con su primer servicio.
Además, conectó 40 golpes ganadores y alcanzó una velocidad máxima de 240 kilómetros por hora con el saque. El promedio de su primer servicio rondó los 200 kilómetros por hora.
Djokovic terminó con 40 errores no forzados, una cifra elevada para sus antecedentes. Parte de esos errores estuvo relacionada con sus problemas físicos, pero también con la presión permanente que generó el argentino.
Tirante no se limitó a esperar la caída de su adversario.
Lo atacó, sostuvo su nivel en los momentos importantes y tuvo la personalidad necesaria para cerrar el encuentro.
“EL TRIUNFO MÁS IMPORTANTE DE MI CARRERA”
Después del partido, Tirante reconoció la dificultad de enfrentar por primera vez a Djokovic en la cancha central de un torneo de esta categoría.
El argentino destacó el trabajo realizado, la ayuda de su equipo y la importancia de haber conservado la concentración durante los momentos más complicados.
No era solamente un rival extraordinario.
Era también el peso de jugar frente a una leyenda, ante miles de espectadores y con la certeza de que cada punto podía acercarlo al resultado que había imaginado durante toda su carrera.
“Estoy muy feliz”, resumió Tirante después de completar su actuación más memorable.
DE NÚMERO UNO JUNIOR AL GRAN GOLPE PROFESIONAL
El nombre de Thiago Tirante no es nuevo para quienes siguen el tenis argentino.
A finales de 2019 alcanzó el número uno del mundo en la categoría junior después de ganar el prestigioso Orange Bowl.
Su transición al profesionalismo fue progresiva. Conquistó seis títulos Challenger y atravesó el largo camino de torneos menores, viajes, clasificaciones y partidos disputados lejos de las principales cámaras.
La temporada 2026 marcó su consolidación.
Llegó a los cuartos de final del ATP 500 de Río de Janeiro, fue semifinalista en el ATP 250 de Houston y alcanzó los cuartos de final en Bastad. También lideró al equipo argentino de Copa Davis frente a Corea del Sur.
En Cincinnati comenzó su participación con una exigente victoria sobre el británico Jan Choinski, después de más de tres horas de juego.
Un día después enfrentó a Djokovic.
Y consiguió aquello que parecía imposible.
TERMINÓ UNA RACHA DE DIEZ AÑOS
Djokovic llevaba 22 victorias consecutivas frente a tenistas argentinos.
Su última derrota contra un jugador nacional había ocurrido en la primera ronda de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, cuando Juan Martín del Potro lo venció en uno de los partidos más emotivos de su carrera.
Desde entonces, el serbio había superado sucesivamente a Del Potro, Diego Schwartzman, Tomás Etcheverry, Horacio Zeballos, Federico Delbonis, Juan Ignacio Londero, Francisco Cerúndolo, Camilo Ugo Carabelli, Federico Coria y Pedro Cachin.
Tirante terminó con una racha que llevaba una década.
También se convirtió en apenas el cuarto argentino que consigue derrotar a Djokovic, después de Guillermo Coria, David Nalbandian y Juan Martín del Potro.
En 68 partidos disputados por el serbio contra jugadores argentinos, solamente ocho terminaron con triunfo nacional.
AHORA, POR UN LUGAR EN LA SIGUIENTE RONDA
Después de la victoria más importante de su vida, Tirante deberá volver rápidamente a concentrarse.
Su próximo rival será el español Martín Landaluce, de 20 años y ubicado en el puesto 67 del ranking mundial. El joven europeo llegó a esta instancia después de superar al británico Jack Draper y al italiano Matteo Arnaldi.
El argentino tendrá una gran oportunidad para prolongar su participación en Cincinnati, aunque deberá recuperarse del desgaste físico y emocional de una jornada histórica.
Todavía continúan en competencia otros representantes nacionales, entre ellos Francisco Cerúndolo, Sebastián Báez, Marco Trungelliti y Juan Manuel Cerúndolo.
Pero este sábado todas las miradas quedaron sobre Thiago Tirante.
El muchacho que alguna vez fue número uno del mundo junior esperó durante años su oportunidad en el gran escenario.
Cuando finalmente llegó, tuvo enfrente a Novak Djokovic.
Y no la dejó pasar.
























