Clima en CDMX: lluvias, cielo nublado y alto índice UV

La Ciudad de México espera una jornada con probabilidad alta de precipitaciones, cielo mayormente nublado y niveles muy elevados de radiación ultravioleta. Además, el comportamiento del tiempo en la capital vuelve a reflejar la diversidad climática del país y los efectos del cambio climático.

“La Tierra no pertenece al hombre; el hombre pertenece a la Tierra”, recordaba el jefe Seattle en una frase que, más de un siglo después, sigue resonando cada vez que el clima extremo obliga a ajustar la rutina diaria. Para este domingo 9 de agosto, la Ciudad de México tendrá una jornada marcada por nubosidad, probabilidad de lluvia y un índice de rayos ultravioleta muy alto.

El pronóstico para este domingo 9 de agosto en la capital del país indica una temperatura máxima de 23.9 grados y una mínima de 13.6 grados. Además, el índice UV alcanzará 14, un nivel considerado extremo, por lo que se recomienda tomar precauciones ante la exposición solar, incluso en días nublados.

En cuanto a las precipitaciones, la probabilidad de lluvia para la Ciudad de México será de 70%, con una nubosidad de 82% durante el día y de 93% por la noche. Las ráfagas de viento, por su parte, llegarán a 9.3 kilómetros por hora en el día y a 13.0 kilómetros por hora durante la noche.

¿Cómo es el clima en la capital mexicana?

Por su ubicación geográfica y su altitud, la capital mexicana no presenta un clima uniforme, sino una combinación de condiciones que van desde el templado hasta el frío húmedo e incluso la tundra alpina en las zonas más elevadas del sur. En términos generales, el clima en la ciudad suele ser cálido y templado, con temperaturas que rondan entre los 22 y 27 grados, mientras que los meses de junio, julio, agosto y septiembre concentran la mayor cantidad de lluvias.

Durante el invierno, las temperaturas pueden descender hasta los cero grados en las zonas más altas de la periferia, como el Ajusco. En contraste, demarcaciones como Iztacalco, Iztapalapa, Venustiano Carranza y Gustavo A. Madero suelen registrar condiciones más secas y templadas.

La historia meteorológica de la capital también deja registros llamativos: la última nevada cayó en 1967; la temperatura más alta se midió el 9 de mayo de 1998, cuando el termómetro llegó a 33.9 grados; y la mínima histórica fue de -10 grados, registrada el 10 de diciembre de 1972.

En las últimas décadas, el cambio climático ha intensificado las contingencias ambientales y ha presionado la gestión urbana del agua, la movilidad y la calidad del aire. En ese contexto, la Secretaría del Medio Ambiente (Sedema), en alianza con la Cooperación Alemana al Desarrollo Sustentable (GIZ México) y la Iniciativa Climática de México (ICM), impulsa acciones vinculadas con movilidad integrada y sustentable, ciudad solar, basura cero, manejo sustentable del agua y rescate de ríos, revegetación del campo y la ciudad, calidad del aire y cultura climática.

¿Cuál es el clima en México?

México es un país de enorme diversidad ambiental: su posición geográfica, con salida al mar Caribe y al océano Pacífico, y el paso del Trópico de Cáncer, lo convierten en una región megadiversa que alberga al menos 12% de las especies del mundo, incluidas 12 mil endémicas.

Aunque el Trópico de Cáncer divide al territorio en una franja templada y otra tropical, la altitud, la latitud y la distribución de tierra y agua hacen que en el país se identifiquen hasta siete tipos de clima: cálido subhúmedo, seco, semiseco, seco desértico, cálido húmedo, templado subhúmedo, templado húmedo y frío.

Por eso no resulta extraño que en las zonas altas de Chihuahua el termómetro pueda descender hasta -30 grados, mientras que en el desierto de Mexicali llegue a marcar 50 grados centígrados. De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional, la temperatura promedio anual en México es de 19 grados, aunque ciudades como Mexicali, Culiacán, Ciudad Juárez, Hermosillo, Torreón, Saltillo y Monterrey registran valores especialmente elevados.

Un caso emblemático es San Luis Río Colorado, en Sonora, ubicada en los límites del Gran Desierto de Altar de Baja California y el estado de Arizona, donde el 6 de julio de 1966 se registró la temperatura más alta del país: 58.5 grados centígrados. En el extremo opuesto, la marca más baja de la historia nacional se produjo el 27 de diciembre de 1997, cuando el termómetro cayó hasta -25 grados en el municipio chihuahuense de Madero.

Análisis y proyecciones

La tendencia climática en México y en la Ciudad de México apunta a una mayor variabilidad: periodos de lluvia intensa concentrados en menos tiempo, olas de calor más frecuentes y una presión creciente sobre los sistemas de drenaje, abastecimiento de agua y salud pública. En las grandes urbes, este escenario suele traducirse en más contingencias ambientales, mayor demanda de energía y riesgos adicionales para población vulnerable, especialmente niñas, niños, adultos mayores y personas con enfermedades respiratorias.

La evolución del debate también muestra un cambio importante: de una visión centrada en episodios aislados de calor, sequía o inundaciones, se pasó a considerar el clima como un problema estructural de planeación urbana y de desarrollo. En la capital mexicana, la agenda ambiental ha avanzado hacia la movilidad sustentable, la recuperación de ríos y la mejora de la calidad del aire, mientras que a nivel nacional se insiste en la necesidad de adaptación productiva, sobre todo en el campo, donde las sequías y las lluvias extremas ya afectan a agricultores y ganaderos. Si esa tendencia se mantiene, el reto no será solo pronosticar el tiempo, sino adaptar ciudades, infraestructura y economía a un clima cada vez más exigente.

Los efectos ya son visibles en el campo y en las ciudades: agricultores y ganaderos enfrentan daños por sequías o inundaciones severas, y en las temporadas de calor aumentan las contingencias ambientales en las principales metrópolis, como ocurre en Cancún.