Dólares y pesos bajo la lupa: el Tesoro y el Central, en el centro de las dudas del mercado
Las cuentas del Tesoro en el Banco Central quedaron en el centro de la atención del mercado por movimientos millonarios sin explicación pública precisa. La duda ya no es sólo cuánto dinero hay, sino dónde está y quién lo administra realmente.“En economía, nada es gratis”, suele resumirse una máxima clásica de la teoría monetaria para explicar que cada decisión sobre liquidez deja huellas en el resto del sistema. En ese marco, las cuentas del Tesoro en el Banco Central se transformaron en un foco de máxima atención para el mercado, luego de varios movimientos de cientos de millones de dólares y de la aparente desaparición transitoria de casi $4 billones en la última licitación de deuda.
Las cuentas del Tesoro en el Banco Central se convirtieron en una caja negra que el mercado mira cada vez con mayor atención. En pocos días aparecieron movimientos de cientos de millones de dólares sin una explicación precisa, en un contexto especialmente sensible para la plaza cambiaria y la administración de la liquidez.
El episodio que más ruido generó fue el faltante aparente de 4 billones de pesos —millones de millones— captados en la última licitación de deuda. El presidente del Banco Central, Santiago Bausili, buscó bajar el tono durante la conferencia de este jueves: “Estoy seguro que si buscamos bien, en algún lado están”.
La primera señal de movimientos poco claros apareció en los depósitos en moneda extranjera que el Tesoro mantiene en el Central. Los datos diarios del organismo mostraron variaciones bruscas, tanto al alza como a la baja, en momentos particularmente delicados para el mercado cambiario. El problema, según operadores y analistas, es reconstruir qué operación explica cada salto.
El jueves pasado, el Tesoro tenía USD 3.157 millones depositados. Al día siguiente, tras el ingreso correspondiente a la colocación del Bonar 2029 (AO29), el saldo subió a USD 3.605 millones. Pero el lunes se produjo un movimiento mayor: las tenencias treparon a USD 4.387 millones. El incremento fue de casi USD 800 millones respecto del registro previo y no tuvo una explicación pública precisa.
Ese comportamiento llamó aún más la atención porque el ingreso del AO29 había ocurrido el viernes. Fuentes del ministerio de Economía señalaron que una parte de las variaciones obedecería a una cuestión “técnica y transitoria” vinculada con los Bopreales y otra al ingreso de los dólares del AO29. Sin embargo, no precisaron qué monto corresponde a cada operación ni aclararon por qué el salto más importante se registró el lunes.
La consultora Outlier puso el foco sobre esa falta de información. De acuerdo con su lectura, el aumento de unos USD 780 millones hasta los USD 4.387 millones podría corresponder a una compra de divisas del Tesoro, aunque tampoco puede descartarse un desembolso de organismos internacionales. A eso se suma otro dato relevante: el 1° de agosto vencieron intereses con el FMI por unos USD 850 millones. El cruce de operaciones convirtió la cuenta del Tesoro en una suerte de puerta giratoria de dólares, difícil de seguir desde afuera.
Entre el 28 y el 29 de julio, los depósitos en moneda extranjera del Tesoro en el Banco Central bajaron de USD 3.330 millones a USD 3.185 millones, una caída de USD 145 millones. Esa merma coincidió con la jornada en que el dólar mayorista amenazó con quebrar la barrera de los $1.500 y en el mercado se instaló la sospecha de que el Tesoro había vendido divisas para contener la cotización.
Economía nunca dio una respuesta concreta sobre esa operatoria. En el mercado, la hipótesis que más circula es que el Tesoro utilizó parte de sus dólares para ponerle un techo al tipo de cambio sin que la intervención quedara registrada como una venta directa del Banco Central.
La intervención habría coincidido, además, con un giro llamativo en la dinámica del Banco Central. Hasta entonces, la autoridad monetaria acumulaba 135 ruedas consecutivas de compras de reservas, una señal que había sostenido expectativas oficiales y del propio acuerdo con el FMI.
Pero el interrogante sobre los dólares no es el único. La consultora 1816 detectó otro movimiento que encendió alarmas, esta vez en pesos. Según el análisis que circuló entre operadores, los depósitos del Tesoro habrían pasado de unos $3 billones a apenas $260.000 millones el viernes posterior a la última licitación, pese a que el financiamiento neto obtenido fue bastante mayor. La hipótesis es que una parte de esos pesos quedó en bancos comerciales y que el BCRA pasó a administrar la liquidez mediante operaciones de Repo.
Gabriel Caamaño sumó otro elemento a esa reconstrucción. El economista indicó que el martes apareció aproximadamente $1 billón en la cuenta del Tesoro en el BCRA, correspondiente a una parte de los casi $4 billones de exceso de rollover de la última licitación que no habían ingresado allí el viernes. En otras palabras, los pesos fueron apareciendo, pero en distintos momentos y sin que quedara claro dónde permanecieron durante el intervalo.
El tema llegó a la conferencia de prensa del Banco Central. Ante una pregunta directa sobre dónde estaban los aproximadamente $4 billones que no se veían depositados en la cuenta del Tesoro, Bausili se despegó de la decisión y remitió la explicación al Palacio de Hacienda.
“No tengo mucha respuesta, porque es una pregunta que corresponde hacer al Tesoro”, dijo el titular del Central. Y enseguida agregó, con una ironía poco habitual en su estilo: “No creo que hayan desaparecido. Puede ser que no los haya traído acá. Estoy seguro que si buscamos bien, en algún lado están. Son bastantes como para no encontrarlos”.
La respuesta resumió el problema que inquieta al mercado. No se discute necesariamente que los fondos existan; la discusión es dónde están, cuándo se mueven y qué organismo está manejando efectivamente la liquidez. La posibilidad de mantener pesos del Tesoro en bancos comerciales, usar Repo del Central y mover depósitos en dólares abre un abanico de herramientas que vuelve mucho más difícil seguir la política monetaria mirando sólo el balance del BCRA.
Análisis y proyecciones: en la práctica, este esquema refuerza una tendencia observada en los últimos años: la creciente importancia de la coordinación fina entre Tesoro y Banco Central para administrar tensiones simultáneas sobre el dólar, la tasa y las reservas. Cuando el mercado percibe que las operaciones son difíciles de rastrear, la incertidumbre aumenta y suelen crecer la demanda de cobertura y la volatilidad financiera. Si el Gobierno sostiene una estrategia de absorción de pesos sin emitir señales claras sobre el destino de la liquidez, es probable que aumente la presión sobre las tasas y sobre la capacidad de refinanciar deuda en moneda local. Al mismo tiempo, cualquier movimiento que afecte reservas o depósitos en dólares puede ser leído como una señal sobre el margen real de intervención oficial, algo especialmente sensible en un esquema que también depende del monitoreo del FMI.
La discusión tampoco es puramente contable. El Gobierno necesita simultáneamente administrar la cantidad de pesos, evitar saltos del dólar y acumular las reservas que reclama el FMI. Son objetivos que pueden entrar en tensión entre sí. Cada movimiento entre las cuentas del Tesoro, los bancos y el Central cambia las condiciones de liquidez y puede modificar la capacidad oficial de intervenir sobre el mercado. Por eso el mercado sigue las cuentas públicas casi día a día.
Evolución reciente del tema: en los últimos años, la relación entre el Tesoro y el Banco Central se volvió cada vez más central para la política económica argentina. Con cepos cambiarios, renovaciones de deuda en pesos y asistencia financiera indirecta, la frontera entre las funciones de cada organismo tendió a difuminarse. En esta etapa, el Gobierno intenta mostrar disciplina monetaria y acumulación de reservas, pero al mismo tiempo necesita flexibilidad para administrar la plaza cambiaria y el financiamiento. Esa combinación explica por qué cualquier movimiento en las cuentas oficiales genera hoy una lectura casi inmediata en el mercado.
























