Multa de $1833 millones a un buque extranjero por pescar ilegalmente en aguas argentinas
El “Hai Xiang 2”, con bandera de Vanuatu, fue detectado dentro de la Zona Económica Exclusiva mediante el análisis electrónico de su trayectoria y velocidad. Es la cuarta embarcación extranjera sancionada durante 2026.
El Gobierno argentino impuso una multa de $1.833 millones a la empresa propietaria del buque pesquero Hai Xiang 2, acusado de operar sin autorización dentro de la Zona Económica Exclusiva Argentina.
La embarcación, registrada bajo bandera de Vanuatu, fue localizada mediante el sistema de vigilancia y seguimiento de la Prefectura Naval Argentina. El análisis de sus desplazamientos, velocidades y maniobras permitió establecer una presunción de actividad pesquera dentro de aguas bajo jurisdicción nacional.
La Subsecretaría de Recursos Acuáticos y Pesca inició posteriormente el procedimiento administrativo y fijó una sanción equivalente a un millón de Unidades de Pesca.
Con esta medida, asciende a cuatro el número de embarcaciones extranjeras sancionadas por la Argentina durante 2026.
Cómo fue detectado
La identificación del Hai Xiang 2 no dependió de una inspección directa o de una captura en el momento exacto de levantar las redes. La investigación se apoyó en los datos electrónicos generados por los sistemas de seguimiento marítimo.
Los buques transmiten información sobre su ubicación, rumbo y velocidad. Cuando esos registros muestran desplazamientos lentos, cambios reiterados de dirección o permanencia prolongada en una zona determinada, pueden revelar patrones compatibles con maniobras de pesca.
En el caso investigado, la Prefectura Naval examinó el comportamiento de la embarcación y detectó movimientos que, según las autoridades, indicaban que estaba desarrollando tareas extractivas dentro de la Zona Económica Exclusiva.
La actuación se realizó bajo los criterios establecidos por la Disposición 20/2026. Esa normativa permite utilizar información obtenida mediante sistemas electrónicos para determinar la presunta actividad pesquera de barcos extranjeros en aguas argentinas.
La incorporación de esta metodología amplió la capacidad de control sobre una superficie marítima difícil de vigilar exclusivamente mediante patrullajes navales o aéreos.
Qué significa la Zona Económica Exclusiva
La Zona Económica Exclusiva Argentina se extiende hasta las 200 millas marinas medidas desde las líneas de base de la costa.
En ese espacio, el país posee derechos soberanos sobre la exploración, explotación, conservación y administración de los recursos naturales. Esto incluye las especies pesqueras que habitan o se desplazan por esas aguas.
Los barcos extranjeros pueden navegar por la zona respetando las normas internacionales, pero no están autorizados a extraer recursos sin contar con el correspondiente permiso de las autoridades argentinas.
Más allá de las 200 millas comienza el área internacional donde, bajo determinadas regulaciones, opera habitualmente una numerosa flota extranjera. Muchas de esas embarcaciones se concentran sobre el borde exterior de la jurisdicción nacional atraídas principalmente por el calamar.
El problema aparece cuando alguno de esos buques cruza el límite y realiza maniobras de pesca dentro de aguas argentinas.
Una frontera difícil de custodiar
La llamada “milla 201” constituye desde hace años uno de los sectores más sensibles del Atlántico Sur. Durante las temporadas de mayor actividad pueden concentrarse allí cientos de embarcaciones extranjeras, muchas procedentes de China, Corea del Sur, Taiwán y España.
Desde la costa, la flota suele observarse como una extensa ciudad iluminada en medio del océano. Las potentes luces son utilizadas especialmente por los barcos poteros para atraer al calamar hacia la superficie.
Mientras permanezcan fuera de la Zona Económica Exclusiva, esas embarcaciones operan en aguas internacionales. Sin embargo, la cercanía del límite, las condiciones meteorológicas y las maniobras realizadas por algunos capitanes generan ingresos que deben ser investigados.
La enorme extensión del Mar Argentino dificulta la vigilancia permanente. Por eso, el control combina patrullajes de guardacostas, vuelos de reconocimiento, imágenes satelitales y análisis de las señales transmitidas por los barcos.
También se estudian los períodos en los que una embarcación apaga o altera sus sistemas de identificación, una práctica que puede dificultar el seguimiento y despertar sospechas sobre sus actividades.
El valor económico de los recursos
La sanción se produce en un momento de fuerte crecimiento de las exportaciones pesqueras argentinas.
Entre enero y mayo de 2026, el país exportó 291.894 toneladas de productos del sector por US$1005,6 millones, de acuerdo con las cifras oficiales. Frente al mismo período de 2025, el volumen creció un 18,2% y el ingreso de divisas aumentó un 22,9%.
El calamar fue el principal producto exportado. Durante los primeros cinco meses del año se vendieron al exterior 163.115 toneladas por aproximadamente US$451 millones. Esto representó un crecimiento cercano al 20% tanto en volumen como en valor.
El langostino ocupó el segundo lugar, con 47.149 toneladas exportadas por US$346 millones. En este caso, el incremento interanual alcanzó el 18,8% en cantidad y el 25,1% en divisas.
Estimaciones privadas ubican las exportaciones totales del complejo pesquero ligeramente por encima de los US$1000 millones para ese período. El sector representaría alrededor del 4,5% de las ventas externas argentinas correspondientes a productos primarios y manufacturas de origen agropecuario.
Estas cifras ayudan a dimensionar el daño potencial de la pesca ilegal. Cada tonelada extraída sin autorización implica una pérdida económica, reduce la disponibilidad del recurso y perjudica a las empresas y trabajadores que operan dentro del sistema legal.
El desafío ambiental
La protección de la Zona Económica Exclusiva no responde únicamente a razones comerciales o territoriales. También es una cuestión ambiental.
Las especies marinas no reconocen límites políticos. El calamar, la merluza y otros recursos se desplazan entre aguas nacionales e internacionales. Una extracción excesiva en cualquiera de esas áreas puede afectar su capacidad de reproducción y poner en riesgo la sustentabilidad de toda la pesquería.
La presencia de una gran flota en el borde de las 200 millas genera preocupación entre científicos, armadores y organizaciones dedicadas a la conservación marina.
La falta de un acuerdo internacional suficientemente amplio para administrar algunas especies migratorias complica los controles. Argentina puede sancionar las incursiones dentro de su jurisdicción, pero cuenta con herramientas más limitadas para influir sobre lo que ocurre inmediatamente fuera de ella.
Por esa razón, especialistas reclaman fortalecer la cooperación internacional, mejorar el intercambio de datos y avanzar en mecanismos regionales para conservar los recursos del Atlántico Sur.
Cuarta sanción del año
El Hai Xiang 2 es el cuarto buque extranjero sancionado durante 2026 por presunta pesca ilegal en aguas argentinas.
En las investigaciones anteriores también se emplearon datos de seguimiento electrónico y análisis de los patrones de navegación. El uso de estas herramientas permite reconstruir las operaciones aun cuando una embarcación ya se haya retirado de la jurisdicción nacional.
La multa de $1833 millones busca funcionar como una sanción económica y también como una advertencia para el resto de las flotas que operan cerca de las 200 millas.
Las autoridades nacionales definieron esta política como de “tolerancia cero” frente a la pesca ilegal. Su eficacia dependerá, sin embargo, de la capacidad para detectar las incursiones, ejecutar efectivamente las sanciones y evitar que las empresas infractoras continúen operando mediante barcos o sociedades diferentes.
El control del Mar Argentino no termina al imponer una multa. Exige vigilancia permanente, tecnología, presencia naval, cooperación diplomática y una política sostenida para defender uno de los recursos naturales más valiosos del país.























